
Ocaso del Califato de Córdoba
Yahya I al-Muhtal, de la dinastía Hammudí, fue una figura clave durante la desintegración del Califato de Córdoba y el surgimiento de los primeros reinos de taifas. Su historia está marcada por un período de constante inestabilidad política en al-Ándalus, con enfrentamientos internos, luchas dinásticas y la fragmentación del poder central.
Yahya era hijo de Alí ben Hammud al-Násir, el primer califa de la dinastía Hammudí, quien en 1016 derrocó y ejecutó al califa omeya Sulaimán al-Mustaín. Los Hammudí, de origen bereber, habían logrado consolidar su influencia en el Magreb y al-Ándalus tras recibir el gobierno de Ceuta por parte del califa Hisham II en agradecimiento por su apoyo militar. Sin embargo, la ambición de Alí ben Hammud lo llevó a proclamarse califa, generando una crisis de legitimidad entre los partidarios de los Omeyas y las facciones bereberes.
A la muerte de su padre en 1018, Yahya heredó el gobierno de Ceuta, pero no reconoció a su tío, Al-Cásim al-Mamún, como legítimo sucesor al califato de Córdoba. Este conflicto dinástico marcó el inicio de sus aspiraciones al trono cordobés.
En 1021, Yahya abandonó Ceuta con un ejército bereber y desembarcó en Málaga, una plaza clave bajo su control. Desde allí, marchó hacia Córdoba, donde la debilidad de su tío Al-Cásim al-Mamún le permitió tomar la ciudad sin gran resistencia. Yahya se proclamó califa con el título de al-Mu’tali bi-l·lah («El elevado por Alá»).
Su reinado en Córdoba fue breve e inestable. La oposición de la aristocracia andalusí y el descontento de la población con el dominio bereber lo debilitaron rápidamente. En 1023, Yahya se vio obligado a replegarse a Málaga, permitiendo que su tío Al-Cásim regresara al poder. Sin embargo, el califato ya estaba sumido en el caos, con Córdoba como un campo de batalla entre facciones en disputa.
A pesar de su retirada, Yahya no abandonó sus ambiciones. En 1023, capturó a su tío Al-Cásim en Jerez y lo ejecutó, consolidando su dominio sobre Málaga y la región circundante. Mientras tanto, en Córdoba, la inestabilidad continuó con la elección de efímeros califas omeyas como Abderramán V y Muhámmad III, cuyos reinados fueron frágiles y breves.
En 1025, cuando Muhámmad III huyó de Córdoba ante la amenaza de Yahya, este aprovechó la oportunidad y entró en la ciudad el 9 de noviembre, iniciando su segundo período como califa. No obstante, la anarquía y la falta de apoyo entre la población lo obligaron a retirarse nuevamente a Málaga en marzo de 1026, dejando la administración de Córdoba en manos de su visir.
El colapso definitivo del califato llegó en 1031 con la deposición de Hisham III, el último califa omeya. Con la disolución del poder central, Yahya consolidó su control sobre Málaga, Algeciras, Jerez y Ceuta, estableciendo así la taifa de Málaga, uno de los primeros reinos independientes surgidos tras la caída del califato.
Durante su reinado en Málaga, Yahya intentó fortalecer su territorio frente a la fragmentación de al-Ándalus, enfrentándose a otras taifas emergentes. También extendió su dominio sobre Almería, aunque su control sobre esta ciudad no fue duradero.
En noviembre de 1035, Yahya I al-Muhtal murió en la fortaleza de Carmona mientras defendía su reino de un ataque de las fuerzas de la emergente taifa de Sevilla. Su muerte marcó el fin de la expansión hammudí y el inicio de una lucha por el control de Málaga entre sus sucesores y otras taifas andalusíes.
El legado de Yahya I al-Muhtal radica en su papel como uno de los protagonistas de la transición del Califato de Córdoba a las taifas. Su gobierno reflejó las complejas tensiones entre bereberes, árabes y andalusíes, en un periodo en el que al-Ándalus dejó de ser una unidad política para convertirse en un mosaico de pequeños reinos enfrentados. Su taifa de Málaga perduraría hasta su anexión por la taifa de Sevilla en 1057. Soledad Carrasquilla Caballero, sccc.-
Moro tocando la mandolina. Realizado en 1877 por Nicolás Megia y Márquez. Fue una figura representativa de su época y un pintor de nombre internacional.
La mayor parte de su obra se encuentra en la Actualidad en el Museo de BBAA de Badajoz.