[REQ_ERR: COULDNT_RESOLVE_HOST] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Virgen de la Sierra – Cosas de Cordoba

Virgen de la Sierra

La leyenda de la Virgen de la Sierra, patrona de Cabra, hunde sus raíces en los primeros tiempos del cristianismo en la península ibérica, entrelazando   leyenda,  tradición, fe e historia a lo largo de los siglos.

Según la leyenda, el origen de esta devoción se remonta a la predicación del cristianismo en la antigua Egabro —nombre romano de Cabra— por parte de San Hesiquio, también conocido como Isicio. Este santo, discípulo del Apóstol Santiago, habría llegado a la ciudad en misión evangelizadora, siendo recibido con entusiasmo por sus habitantes. Como parte de su labor, entregó a la comunidad una imagen de la Virgen que, según la tradición, habría sido tallada por San Lucas y transmitida posteriormente por San Pablo.

Esta primitiva imagen fue colocada inicialmente en una vivienda particular y, más tarde, en una iglesia levantada sobre el antiguo templo dedicado a la diosa Fortuna, simbolizando así la sustitución del culto pagano por el cristiano. La devoción a Santa María en Cabra cuenta además con respaldo epigráfico: el llamado ara de Bacauda testimonia la consagración de una basílica a la Virgen en el año 650, bajo el episcopado de Bacauda. Esta inscripción, conservada en la iglesia de San Juan Bautista, constituye una de las evidencias más antiguas de culto mariano en Andalucía.

Con la llegada de los arabes tras la Batalla de Guadalete, el obispo Arcesindo, décimo titular de la sede egabrense, decidió ocultar la imagen en una cueva de la sierra para protegerla. Allí habría permanecido durante siglos, envuelta en el silencio y el olvido.

La tradición sitúa su redescubrimiento poco antes de 1240. Según el relato, un cautivo cordobés, que logró huir de su sueño, encontró la imagen en una gruta situada en lo alto del escarpado Picacho de la Sierra de Cabra. Poco después, el 15 de agosto de 1240, las tropas de Fernando III de Castilla conquistaron definitivamente Cabra. El cautivo comunicó al rey su hallazgo, y este, junto al obispo de Córdoba, Lope de Fitero, acudió en comitiva al lugar para venerar la imagen. Como ofrenda, le entregaron una bandera y un tambor de guerra arrebatados al enemigo, dando origen a una tradición que aún pervive.

Más allá de la leyenda, existen también datos históricos documentados. El entorno del santuario aparece mencionado en el Libro de la montería de Alfonso XI de Castilla (hacia 1340). Asimismo, en 1396 se documenta la venta de terrenos denominados “Santa María de la Sierra”, lo que confirma la existencia y reconocimiento del lugar como espacio vinculado al culto mariano. Esta cronología coincide con el estilo artístico de la actual imagen, de rasgos góticos, sobrios y acordes al siglo XIV.

Durante los siglos siguientes, la devoción fue consolidándose. En el siglo XVI, ante el deterioro de la primitiva ermita, se impulsó la creación de una archicofradía que revitalizó el culto y promovió la restauración del santuario. Desde entonces, abundan los testimonios documentales conservados en archivos locales, parroquiales, notariales y eclesiásticos, que reflejan la importancia creciente de esta advocación.

El reconocimiento como patrona de Cabra tiene también su historia. Aunque la primera acta capitular que la menciona como tal data de 1621, tras la supuesta curación milagrosa de Pedro Martín Pacho, no fue hasta 1908 cuando la Iglesia hizo oficial este patronazgo. A lo largo de los siglos, la imagen ha sido trasladada en diversas ocasiones a la ciudad en momentos de necesidad: en 1706, durante la Guerra de Sucesión para pedir la victoria de Felipe V de España; en 1755, tras el terremoto de Lisboa como acción de gracias; o en 1775, con motivo del fin de una grave sequía.

En definitiva, la Virgen de la Sierra representa una fusión de tradición legendaria y realidad histórica. Su culto, profundamente arraigado en Cabra, ha atravesado siglos de cambios políticos, religiosos y sociales, consolidándose como uno de los elementos más significativos de la identidad espiritual y cultural de la localidad. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-