[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Reparación puente de Córdoba en 971 – Cosas de Cordoba

Reparación puente de Córdoba en 971

La gran reparación del puente romano de Córdoba en tiempos de al-Hakam II

El 30 de agosto del año 971, por expreso deseo del califa al-Hakam II, se emprendieron importantes obras de reparación y consolidación del puente romano de Córdoba, una de las infraestructuras más esenciales de la ciudad y principal vía de comunicación entre ambas orillas del Guadalquivir. El paso del tiempo y la constante acción de las aguas habían provocado un grave deterioro en sus pilares, que presentaban ya signos evidentes de ruina, poniendo en peligro la estabilidad del conjunto.

Las obras comenzaron con una compleja operación hidráulica: la construcción de una presa provisional, levantada con grandes cantidades de jara, mezclada con piedras y arena, cuya finalidad era desviar la corriente del río. De este modo se consiguió dejar al descubierto los pilares del puente, permitiendo evaluar su estado real. El desgaste producido por siglos de corrientes había hecho que muchos de ellos perdieran su revestimiento original, debilitando seriamente la estructura.

De forma paralela, se procedió a desmontar parcialmente las azudas de los molinos situados río arriba y río abajo del puente, con el objetivo de desalojar el agua embalsada y evitar que la presión del caudal afectase a los trabajos de reparación. Esta medida fue fundamental para reducir el empuje del río sobre los pilares y garantizar la seguridad de los operarios.

Para la ejecución de las obras se emplearon enormes recursos materiales y humanos. Se utilizaron grandes cantidades de madera, barras de hierro, y bloques de piedra de gran tamaño, extraídos de las canteras de Sierra Morena, que fueron cuidadosamente revestidos con cal para reforzar su resistencia. Multitud de trabajadores, artesanos y técnicos especializados participaron en la obra, reflejo del alto nivel de organización y capacidad técnica alcanzados por el Estado califal cordobés.

La proximidad del invierno hacía imprescindible concluir cuanto antes las tareas de consolidación, ya que las crecidas del Guadalquivir eran frecuentes durante los meses más lluviosos. Gracias a la rapidez y eficacia de los trabajos, la restauración estructural del puente quedó concluida en noviembre de 971. Posteriormente, se abordó la reparación de las azudas, labores que se prolongaron hasta febrero del año siguiente, finalizando con éxito antes de la llegada de nuevas crecidas.

Las crónicas señalan que en los años posteriores se produjeron importantes riadas, acompañadas de fuertes vientos y grandes tempestades, que pusieron a prueba la solidez de las obras realizadas. En una de esas avenidas extraordinarias, el río llegó hasta el “rasif al-gaṣṣābīn”, conocido como el Arrecife de los Tablajeros, y continuó creciendo hasta salirse de madre, alcanzando incluso el límite de los mostradores de los mercados. A pesar de ello, el puente resistió, confirmando el acierto de las intervenciones ordenadas por al-Hakam II.

Esta gran reparación no solo garantizó la pervivencia del puente romano, sino que demuestra la importancia que el poder califal otorgaba a las infraestructuras públicas, así como el alto grado de conocimiento técnico y de planificación urbana existente en la Córdoba califal, capital de al-Ándalus y una de las grandes ciudades del Occidente medieval. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-