[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Mezquita de los andaluces de Fez – Cosas de Cordoba

Mezquita de los andaluces de Fez

El Barrio de los Andaluces de Fez tiene su origen en uno de los episodios más dramáticos de la historia de Córdoba en época emiral: la revuelta del arrabal de Saqunda, ocurrida el 25 de marzo del año 818. Tras sofocar violentamente la sublevación, el emir Alhakén I ordenó la expulsión masiva de los habitantes del arrabal situado en la orilla sur del Guadalquivir, en el actual Campo de la Verdad. Miles de familias fueron obligadas a abandonar Al-Ándalus, iniciando un exilio que las llevaría a distintos puntos del Mediterráneo islámico.

De aquellos andalusíes supervivientes, un numeroso grupo se asentó finalmente en el Magreb, concretamente en la ciudad de Fez, fundada pocos años antes por Idris I, primer soberano de la dinastía idrisí. Estos exiliados se establecieron en la orilla derecha del río Fez, dando origen a lo que desde entonces se conocería como el Barrio de los Andaluces (ʿAdwat al-Andalus). Este asentamiento no solo dio nombre al barrio, sino que marcó profundamente la identidad cultural y urbana de la ciudad.

Tras la muerte de Idris I, su hijo Idris II, quien mostró una actitud hospitalaria y protectora hacia los exiliados cordobeses, consolidó la ciudad como capital del reino idrisí. Idris II fijó su residencia en la orilla izquierda del río, en la actual ciudad alta, mientras que el barrio andalusí creció y se organizó como una comunidad cohesionada, manteniendo sus tradiciones, su lengua y su herencia cultural procedente de Córdoba.

Uno de los principales símbolos de este legado es la Mezquita de los Andaluces, fundada en el año 859 por Maryam al-Fihriya, hermana de Fátima al-Fihriya, fundadora de la célebre mezquita-universidad de al-Qarawiyyin. Este dato refleja el notable papel de las mujeres en la promoción religiosa y cultural de Fez durante el siglo IX.

La mezquita fue ampliada poco después por los propios andalusíes procedentes de Córdoba, especialmente por los expulsados del Campo de la Verdad, adaptándola a las necesidades de una comunidad creciente. Con el paso de los siglos, el edificio se convirtió en un importante centro religioso, educativo y social, estrechamente vinculado a la identidad andalusí de la ciudad.

Cerca de la Mezquita de los Andaluces se encuentra la Madrasa Sahrij, una de las dos madrasas construidas en esta zona durante el período meriní (siglos XIII-XV). Fue la tercera madrasa más importante de Fez, después de las de al-Attarin y Bou Inania. Su nombre procede del gran estanque de abluciones (sahrij) situado en el centro del patio, elemento fundamental en la arquitectura religiosa islámica.

La madrasa presenta el esquema clásico de la arquitectura educativa islámica: un patio rectangular rodeado por galerías que dan acceso a las celdas de los estudiantes. Hasta fechas recientes —aún en 2010— seguía funcionando como alojamiento para alumnos, testimonio de la continuidad de su función original.

Sus muros conservan mosaicos de zellij originales, con motivos geométricos y vegetales, como piñas y palmas, decoraciones características del arte almohade y heredadas por los meriníes. La exquisita decoración en madera de cedro tallada, aunque de gran valor artístico, muestra hoy un avanzado estado de deterioro, reflejo del paso del tiempo y de la fragilidad de este patrimonio.

La huella andalusí en Fez no se limita a la arquitectura. La ciudad alberga un Museo de la Música Andalusí, dedicado a preservar y difundir uno de los legados culturales más duraderos de Al-Ándalus: la música clásica andalusí, transmitida de generación en generación por los descendientes de aquellos exiliados. Esta tradición musical sigue viva en Marruecos y constituye un puente sonoro entre la Córdoba medieval y el Magreb actual.

Durante un tiempo, debido a la fuerte presencia andalusí y a la influencia cultural hispano-musulmana, la región fue conocida como Hispania Nova, una “nueva Hispania” en tierras africanas. Fez se convirtió así en una prolongación espiritual y cultural de Al-Ándalus, donde los cordobeses desterrados reconstruyeron su mundo, conservaron su identidad y dejaron una impronta que aún hoy define el carácter histórico de la ciudad.

El Barrio de los Andaluces de Fez es, en definitiva, un testimonio vivo del exilio andalusí, de la capacidad de resistencia cultural y de la profunda conexión histórica entre Córdoba y el Magreb, una memoria compartida que sigue latiendo a ambos lados del Mediterráneo. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

Fotografía de la Mezquita de los Andaluces en Fez.