Muley Idrís II, los cordobeses y la memoria de al-Andalus en Fez

En el corazón de la antigua Fez se encuentra el mausoleo de Muley Idrís II (Mawlāy Idrīs II), uno de los personajes fundamentales de la historia de Marruecos y, de manera indirecta, también de la historia de Córdoba y de al-Andalus.
Idrís II, hijo de Idrís I, gobernó entre comienzos del siglo IX y 828. Su padre había fundado Fez en 789, pero fue Idrís II quien amplió la ciudad hacia la otra margen del río Fez, dando forma al núcleo urbano que acabaría convirtiéndose en uno de los grandes centros políticos, religiosos y culturales del Magreb.
En 818, apenas unos años antes de la muerte de Idrís II, tuvo lugar en Córdoba la conocida revuelta del Arrabal, durante el emirato de al-Hakam I. La insurrección fue sofocada y una parte de los habitantes del arrabal fue expulsada de Córdoba. Un grupo de aquellos cordobeses cruzó el Estrecho y llegó al Magreb, instalándose en Fez.
Su presencia fue tan importante que acabaron dando nombre a uno de los dos grandes sectores de la ciudad histórica: el barrio o ciudad de los andalusíes. Las fuentes históricas señalan que los refugiados procedentes de al-Andalus se asentaron en Fez en 818, mientras que otro contingente procedente de Kairuán se estableció en la otra parte de la ciudad algunos años después.
De este modo, una parte de la Córdoba del siglo IX quedó, literalmente, al otro lado del Estrecho.
Aquellos exiliados no llevaron solamente sus recuerdos. Con ellos viajaron sus costumbres, su lengua, sus formas de vida, sus conocimientos artesanales y su tradición urbana. Fez se convirtió progresivamente en uno de los grandes lugares de encuentro entre el Magreb y al-Andalus. La propia existencia de una mezquita de los andalusíes, así como la presencia posterior de artesanos, intelectuales y familias procedentes de la Península, testimonian esa profunda conexión.
Y la historia volvería a repetirse, aunque en circunstancias muy diferentes, siglos después.
Tras la conquista de Granada en 1492, numerosos musulmanes granadinos buscaron refugio al otro lado del Estrecho. Posteriormente, entre 1609 y 1614, la expulsión de los moriscos provocó una nueva llegada masiva de población de origen hispánico a distintos territorios del Magreb.
Así, entre los primeros cordobeses expulsados en 818 y los moriscos expulsados en los siglos XVI y XVII existe una extraordinaria continuidad histórica: durante siglos, el Magreb fue uno de los principales lugares de acogida de las poblaciones musulmanas procedentes de la Península Ibérica.
No fueron solamente migraciones humanas. También viajaron con ellas la arquitectura, la música, la literatura, las técnicas artesanales y determinadas formas de vida. El Museo Metropolitano de Arte ha señalado, por ejemplo, que diversas técnicas decorativas y artesanales desarrolladas en al-Andalus llegaron al Magreb con artesanos musulmanes emigrados desde la Península.
La veneración de Idrís II adquirió con el paso de los siglos una enorme importancia en Fez.
La tradición cuenta que en 1308 fue encontrado un cuerpo que se identificó con Idrís II. A partir de entonces, el lugar adquirió carácter sagrado y se desarrolló el complejo conocido como Zāwiya de Muley Idrís II, uno de los grandes santuarios de la ciudad.
El conjunto reúne diversos espacios asociados tradicionalmente al fundador: la casa conocida como Dar al-Qaytūn, considerada su residencia, la mezquita al-Ashraf, la fuente y los espacios destinados a las abluciones.
Durante siglos, el santuario se convirtió en uno de los lugares de peregrinación y devoción más importantes de Fez. El edificio que hoy contemplamos es, sin embargo, resultado de numerosas transformaciones posteriores, especialmente de época alauí.
Su característica cúpula piramidal verde se ha convertido en uno de los elementos más reconocibles del paisaje de Fez.
Pero quizá lo más interesante no sea solamente el edificio. Es lo que representa. Porque cuando uno contempla en Fez el santuario de Muley Idrís II puede estar contemplando, al mismo tiempo, una pequeña parte de la historia de Córdoba.
Los cordobeses que abandonaron el Arrabal en 818 encontraron allí un nuevo hogar. Casi ocho siglos después, otros musulmanes expulsados de la Península —los moriscos— volverían a cruzar el mismo mar.
Fez conserva así una memoria andalusí que no terminó en 1492.
La historia de al-Andalus continuó al otro lado del Estrecho: en Fez, Tetuán, Salé, Rabat, Tlemecén, Túnez y otras ciudades del Magreb. Y aquella memoria todavía puede reconocerse en sus barrios, en sus apellidos, en sus mezquitas, en su música, en sus artes y en sus tradiciones.
La Córdoba que los cordobeses expulsados del Campo de la Verdad, llevaron consigo en 818 había comenzado, sin saberlo, uno de sus viajes más largos: el viaje de la memoria andalusí hacia el Magreb.
Una precisión importante: no presentaría como hecho probado que Idrís II «acogió personalmente» a los cordobeses. Es más seguro decir que los refugiados llegaron a Fez durante su reinado y se establecieron allí, porque la documentación histórica sobre el episodio no permite atribuir con la misma seguridad una decisión personal de acogida del soberano.
El barrio andalusí de Fez no fue simplemente un asentamiento de refugiados cordobeses; con el tiempo se convirtió en uno de los grandes focos de transmisión de la cultura andalusí. Eso permite enlazar perfectamente 818, 1492, 1609-1614, es decir, cordobeses del Arrabal, granadinos, moriscos.
Fotogradia de Patio del Mausoleo de Mulay Idrís II.
El Mausoleo del rey Idris II. Mulay Idrís, patrón de la ciudad de Fez, es la persona más venerada de todo el país.
El conjunto arquitectónico se trata de las construcciones compuestas por la casa el Quitún (supuesta residencia de Mulay Idrís), la Mezquita al Asraf, la fuente y la casa del wudú (lugar para realizar las abluciones). El edificio, conocido como al-haram (lo prohibido), constituía un lugar en el que los musulmanes podían encontrar refugio y asilo.
El santuario se encuentra abierto las 24 horas del día, siempre disponible para que los centenares de personas que se acercan desde todas partes de Marruecos puedan obtener su bendición.
Los no musulmanes se puede acercar hasta la puerta para contemplarlo desde el exterior y conseguir una pequeña panorámica del imponente edificio.
Desde cualquiera de los puntos más altos de la ciudad en los que se puede disfrutar de una vista panorámica de Fez, siempre sobresale la cúpula piramidal de color verde
Patio del Mausoleo de Mulay Idrís II.
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