[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. María de Aragón – Cosas de Cordoba

María de Aragón

María de Aragón nació en Córdoba el 29 de junio de 1482 y falleció en Lisboa el 7 de marzo de 1517. Fue la cuarta hija de los Reyes Católicos, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, y llegó a ser reina de Portugal como segunda esposa del rey Manuel I.

María de Aragón o Trastámara vino al mundo en el Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba, ciudad a la que se había trasladado su madre para preparar las campañas de la Guerra de Granada. La reina Isabel se hallaba embarazada de mellizos y, según la tradición, ordenó desmantelar la noria de la Albolafia debido al ruido que perturbaba su reposo durante el embarazo. María nació con vida, mientras que el segundo gemelo nació muerto, hecho que se silenció, pues según las creencias de la época un parto doble era considerado de mal agüero. Con motivo de su nacimiento se celebró la primera corrida de toros documentada en Córdoba, y fue bautizada en la capilla hoy conocida como de Villaviciosa, en la Mezquita-Catedral de Córdoba, el 7 de julio de 1482.

Como el resto de sus hermanos —Isabel, Juan, Juana y la pequeña Catalina— recibió una educación esmerada. Fue instruida por maestros como Alejandro Giraldino y Andrés de Miranda, destacando especialmente en literatura y lenguas clásicas, historia y humanidades, en consonancia con el ideal de los Reyes Católicos de formar soberanos consortes sin distinción de sexo.

Durante su juventud, el futuro de María quedó supeditado a los intereses diplomáticos de la Corona. En un primer momento se barajó su matrimonio con Jacobo IV de Escocia, dentro de la política de alianzas que también vinculó a su hermana Catalina con Inglaterra. Sin embargo, estos planes fueron finalmente abandonados.

El destino de María cambió de forma decisiva en 1498, cuando falleció su hermana mayor Isabel de Aragón, reina de Portugal y esposa de Manuel I, al dar a luz a su hijo Miguel de la Paz. Con su muerte se rompía la alianza luso-castellana, por lo que los Reyes Católicos ofrecieron a María como nueva esposa al monarca portugués para restablecer los lazos entre ambos reinos.

La boda por poderes se celebró el 24 de agosto de 1500, y el encuentro personal tuvo lugar el 30 de octubre en Alcácer do Sal, donde María se convirtió oficialmente en reina de Portugal. Con ella marchó una magnífica dote, compuesta por joyas, objetos suntuarios y bienes procedentes tanto de su madre como de sus hermanos fallecidos, Juan e Isabel. Manuel I incrementó ese tesoro con nuevas joyas, algunas pertenecientes a su primera esposa, la reina Isabel de Portugal, y la propia Isabel la Católica envió a su hija libros, tejidos y mobiliario. Además, el rey portugués le concedió como dote las villas de Viseu y Torres Vedras.

El matrimonio entre María y Manuel I fue estable y fecundo. Vivieron juntos hasta la muerte de la reina y tuvieron diez hijos, entre ellos Juan III de Portugal, que reinaría durante cincuenta años; el cardenal don Enrique, que llegaría a ser rey como Enrique I de Portugal; e Isabel de Portugal, esposa de su primo Carlos I de España y V de Alemania, lo que convirtió a María en abuela del rey Felipe II.

Este matrimonio respondía a la obsesión política de los Reyes Católicos por lograr la unificación de Castilla, Aragón y Portugal. Aunque no se alcanzó entonces, dicha unión se produciría dos generaciones más tarde, con Felipe II, si bien solo duró setenta años, hasta la separación definitiva de Portugal bajo Felipe IV.

María llevó una vida discreta y tuvo escasa influencia política directa en la corte portuguesa, dedicándose principalmente al papel que se esperaba de ella como reina consorte: asegurar la sucesión. No obstante, fue una fervorosa defensora del ideal religioso militante, compartiendo con su madre la intransigencia frente a judíos y musulmanes. Tras haber logrado Isabel la Católica la expulsión de los judíos de Portugal, María exigió a su esposo medidas similares contra los musulmanes y apoyó los ambiciosos proyectos imperiales de Manuel I, que incluían la destrucción de La Meca y Medina, la anexión del sultanato mameluco y la conquista de Jerusalén.

La reina María murió muy debilitada tras su último parto, el 7 de marzo de 1517, con tan solo 34 años. El niño nacido, Antonio de Portugal, tampoco sobrevivió. Fue enterrada en el Monasterio de los Jerónimos de Belém, fundación de la que había sido una de sus principales impulsoras. Tras su muerte, Manuel I volvió a casarse con su sobrina Leonor de Austria, hermana del emperador Carlos V.

Aunque la documentación conservada sobre María como reina es limitada, sabemos que fue mecenas de las artes. Destacó por su gusto por objetos exóticos procedentes de las colonias portuguesas, especialmente piedras preciosas como amatistas, granates y rubíes. Fue también una gran lectora, encargando a su tesorero libros como la Suma angélica, el Espejo de la conciencia o las Revelaciones de Santa Brígida.

Su obra de patronazgo más representativa fue la fundación del monasterio de San Jerónimo en las islas Berlengas, concebido como refugio espiritual y material para los navegantes, donde pudieran recibir consuelo corporal y los sacramentos antes de afrontar los peligros del mar. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

Vidriera de la Capilla Mayor de la Iglesia de Santa María de la Victoria (Monasterio de Batalha, Leiria, Portugal), atribuido a Francisco Henriques.

Escudo de María de Aragón

Escultura de la reina María con San Juan, en el portal del Monasterio de Batalhade. De Nicolau Chantrenne

Magia de Aragón rezando con sus hijas

Capilla de Villaviciosa, situada en la Mezquita de Córdoba, donde fue bautizada  la infanta Maria, al no haberse construido todavía la catedral