[REQ_ERR: COULDNT_RESOLVE_HOST] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Marcos Rodríguez Pantoja entre lobos – Cosas de Cordoba

Marcos Rodríguez Pantoja entre lobos

El niño salvaje de Sierra Morena

El día 7 de junio de 1946 nació en Añora (Córdoba) Marcos Rodríguez Pantoja, protagonista de uno de los casos más extraordinarios y mejor documentados de niños salvajes conocidos en España. Su historia, que décadas más tarde inspiraría la película Entre lobos (2010), dirigida por Gerardo Olivares, constituye un relato conmovedor sobre la supervivencia, el abandono, la relación del ser humano con la naturaleza y las dificultades de reintegración en la sociedad moderna.

La infancia de Marcos estuvo marcada por la pobreza extrema de la posguerra española. Su madre falleció cuando él era todavía muy pequeño y la relación con su padre nunca fue fácil. La dureza de aquellos años llevó a muchas familias campesinas a entregar a sus hijos a terratenientes o pastores a cambio de comida, alojamiento o la promesa de aprender un oficio.

Así ocurrió con Marcos. Cuando tenía alrededor de siete años, su padre, Melchor Rodríguez, lo entregó a un pastor que vivía en una zona aislada de Sierra Morena. Para el niño comenzaba una nueva vida lejos de su pueblo, de su familia y de cualquier contacto con otros niños.

Aquel pastor, llamado Damián, le enseñó las tareas básicas del campo: cuidar un rebaño de más de trescientas cabras, buscar agua, encender fuego, orientarse en la sierra, reconocer plantas comestibles y defenderse en un entorno hostil. Sin embargo, aquella etapa duró poco tiempo. Un día el pastor salió de caza y jamás regresó. Marcos nunca volvió a verlo.

De repente quedó completamente solo en mitad de la montaña.

Durante algún tiempo el propietario del ganado acudió esporádicamente a llevarle algo de pan o alimentos básicos, pero aquellas visitas se hicieron cada vez más escasas. El muchacho terminó dependiendo exclusivamente de la naturaleza para sobrevivir.

Fue entonces cuando comenzó la etapa más sorprendente de su vida.

Según relató años después, una loba y su camada acabaron aceptándolo entre ellas. Al principio la relación fue difícil. Marcos contó que intentó acercarse a unos lobeznos y la madre reaccionó atacándolo para defender a sus crías. Sin embargo, con el tiempo la situación cambió.

“Un día estaba en la cueva y entró la loba. Creía que me iba a comer. Pero me dejó un trozo de carne. Poco a poco fue acercándose. Yo la abracé y ella fue confiando en mí”.

Aquella experiencia marcaría para siempre su vida. Marcos aseguraba que aprendió a interpretar los sonidos de los animales, a reconocer sus señales de peligro y a convivir con ellos como parte de su entorno cotidiano.

Su alimentación procedía de la caza, la pesca, frutos silvestres, raíces y plantas. Capturaba conejos utilizando ramas de jara impregnadas de resina que se adherían al pelaje de los animales. También pescaba construyendo rudimentarias trampas en los arroyos y aprovechaba la colaboración de los lobos para acosar a ciervos y otras presas.

Vivía en cuevas, dormía al aire libre, fabricaba sus propios utensilios y desarrolló una extraordinaria capacidad para orientarse por el terreno. Aprendió a distinguir el canto de las aves, los movimientos de los jabalíes y los rastros de numerosos animales.

Con el paso de los años fue perdiendo gran parte del lenguaje humano y sustituyéndolo por sonidos, gestos y formas de comunicación inspiradas en los animales con los que convivía. Según algunos testimonios, era capaz de imitar perfectamente el aullido de los lobos, el canto de determinadas aves o los sonidos de otros mamíferos de la sierra.

Así transcurrieron aproximadamente doce años de su vida.

Su existencia en libertad terminó cuando un guarda de una finca cercana informó de la presencia de un joven que vivía aislado en el monte. La Guardia Civil organizó su búsqueda y finalmente fue encontrado en una zona de Sierra Morena.

De la noche a la mañana pasó de vivir en plena naturaleza a enfrentarse a un mundo que apenas comprendía. Fue trasladado inicialmente a Madrid y puesto bajo la tutela de instituciones religiosas. Allí tuvo que reaprender a hablar correctamente, a vestirse, a utilizar cubiertos, a dormir en una cama y a desenvolverse dentro de una sociedad cuyas normas le resultaban extrañas. El mismo día que lo bautizaron lo mandaron al servicio militar.

Él mismo contaría años después que la adaptación fue mucho más dura que la vida en la montaña.

Mientras en la sierra había encontrado una forma de supervivencia basada en la cooperación con la naturaleza, en la sociedad humana sufrió engaños, explotación laboral y frecuentes abusos debido a su ingenuidad y falta de experiencia.

Diversos especialistas estudiaron su caso, entre ellos el antropólogo y psicólogo social José María Bermúdez de Castro y posteriormente el profesor Gabriel Janer Manila, quien investigó ampliamente su historia. Gracias a estos estudios, el caso de Marcos se convirtió en una referencia internacional para comprender los procesos de socialización humana y las consecuencias del aislamiento durante la infancia.

Su vida alcanzó gran difusión pública con la publicación de libros, documentales y especialmente con la película Entre lobos, protagonizada por Juan José Ballesta, Manuel Camacho y Sancho Gracia. La obra acercó al gran público una historia que parecía extraída de una novela de aventuras pero que estaba basada en hechos reales.

Marcos siempre sostuvo que los años más felices de su vida fueron los que pasó en la sierra.

“Los animales nunca me engañaron”, repetía con frecuencia al recordar aquella etapa.

Su historia constituye hoy un testimonio excepcional de la España rural de la posguerra, de la dureza de la vida en el campo y de la extraordinaria capacidad de adaptación del ser humano. También plantea profundas reflexiones sobre qué significa realmente la civilización, dónde termina la naturaleza y dónde comienza la sociedad.

Desde aquel niño abandonado en Sierra Morena hasta convertirse en uno de los personajes más singulares de la historia contemporánea española, Marcos Rodríguez Pantoja sigue siendo un símbolo de supervivencia y un recordatorio de una época dura que no queda tan lejana en la memoria de Andalucía y de Córdoba. Soledad Carrasquikka Caballero, sccc.-

Fotografía de Gerardo Olivares cineasta que escribió y dirigió su película Entre lobos basada en esta historia.