[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Luis Antonio Fernández de Córdoba Portocarrero – Cosas de Cordoba

Luis Antonio Fernández de Córdoba Portocarrero

Noble, cardenal y arzobispo de Toledo

El 22 de marzo de 1696 nació en Montilla Luis Antonio Fernández de Córdoba Portocarrero, una de las figuras más destacadas de la alta jerarquía eclesiástica española del siglo XVIII. Falleció en Toledo el 26 de marzo de 1771, ciudad donde ejerció como arzobispo primado.

Pertenecía a la poderosa Casa de Medinaceli, una de las más influyentes de la nobleza andaluza y castellana. Fue el segundo de los siete hijos de Antonio Fernández de Córdoba Figueroa y de Catalina Portocarrero de Guzmán y de la Cerda, XII condesa de Teba. Recibió el bautismo en la iglesia de Santiago de Montilla, si bien las fuentes presentan discrepancias en la fecha, situándose tradicionalmente poco después de su nacimiento.

Su entorno familiar estuvo estrechamente vinculado a la alta jerarquía eclesiástica. Era pariente del influyente cardenal Luis Manuel Fernández de Portocarrero, figura clave en la política de la monarquía hispánica durante el final de la Casa de Austria. Asimismo, fue sobrino del arzobispo de Sevilla Luis Fernández de Córdoba Portocarrero, lo que ha provocado frecuentes confusiones historiográficas debido a la similitud de nombres y apellidos, que aparecen en las fuentes con distintas variantes.

Realizó sus estudios superiores en dos de los principales centros académicos de la época: la Universidad de Salamanca y la Universidad de Alcalá, donde obtuvo el doctorado en leyes. Esta sólida formación jurídica sería fundamental para su posterior carrera eclesiástica y administrativa.

Aunque no se conoce con exactitud la fecha de su ordenación sacerdotal, su ascenso dentro del cabildo toledano fue rápido. El 20 de noviembre de 1717 fue nombrado canónigo de la Catedral de Toledo, de la que llegaría a ser deán el 7 de marzo de 1733. Paralelamente, heredó importantes títulos nobiliarios, entre ellos el de XV conde de Teba, marqués de Ardales y señor de Campillo, lo que refleja la habitual acumulación de poder eclesiástico y nobiliario en la España del Antiguo Régimen.

Su carrera culminó cuando, a propuesta del rey Fernando VI, fue creado cardenal por el papa Benedicto XIV el 18 de diciembre de 1754. Poco después, el 3 de agosto de 1755, fue nombrado arzobispo de la Archidiócesis de Toledo, sucediendo a Luis de Borbón y Farnesio tras su renuncia.

Durante su pontificado toledano le tocó vivir uno de los episodios más delicados de la política religiosa española: la expulsión de la Compañía de Jesús decretada por Carlos III en 1767. Luis Antonio Fernández de Córdoba Portocarrero mostró su oposición a esta medida, lo que le acarreó tensiones con la corte y la prohibición temporal de residir en Madrid, entonces dentro de la jurisdicción de su archidiócesis.

Su trayectoria refleja el papel de la alta nobleza en la Iglesia española del siglo XVIII, donde linaje, formación y poder político se entrelazaban estrechamente. Como arzobispo de Toledo —la sede primada de España— ocupó una de las posiciones más influyentes del reino, tanto en el ámbito religioso como en el político.

Murió en Toledo en 1771 y fue enterrado en el convento de las Capuchinas de la ciudad, que él mismo había contribuido a restaurar, dejando así una huella duradera tanto en la vida eclesiástica como en el patrimonio religioso de la ciudad. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc

Escudo de Luis Antonio Fernández de Córdoba Portocarrero Guzmán y Aguilar