[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Lucio Cornelio Balbo el Mayor – Cosas de Cordoba

Lucio Cornelio Balbo el Mayor

Escultura Thoracata, en bronce de fines del siglo II. Encontrada en Chiclana, en el mar, cerca de Sancti Petri. Se conserva la casi totalidad del torso, la pierna derecha y el hombro izquierdo y hay otros elementos sueltos que podrían pertenecer a la misma pieza. Se encuentra en el Museo de Cádiz.

El gaditano que llegó a cónsul de Roma

Lucio Cornelio Balbo el Mayor, natural de Gades (Cádiz) y miembro de una poderosa familia de Hispania, fue uno de los personajes más influyentes de la República romana. Su ascenso político fue extraordinario: llegó a ser el primer no itálico en ocupar el cargo de cónsul, en el año 40 a. C.

Tras la conquista romana de la antigua Tartessos (211–207 a. C.) y la pacificación definitiva de Turdetania con Catón, la región se integró en la Hispania Ulterior, y posteriormente, con Augusto, en la Bética.

En este entorno prosperaron grandes redes comerciales controladas, entre ellas el clan de los Balbo, muy ligado al comercio mediterráneo y a la explotación de minas.

Durante la guerra sertoriana, Gades apoyó la legalidad republicana representada por Metelo frente a Sertorio. Balbo participó activamente: recorrió Lusitania, estableció redes comerciales y asistió a combates como los de Valentia y Sucro.

Cuando Pompeyo tomó el mando del ejército republicano, Balbo se unió a él. En 72 a. C., gracias a la Lex Gellia Cornelia, obtuvo la ciudadanía romana, extensible a toda su familia.

Tras la guerra se trasladó a Roma, fue admitido en la tribu Clustumina y, gracias a su gran fortuna traída de Gades y al apoyo de Pompeyo, se convirtió rápidamente en una persona influyente. Pompeyo le concedió incluso tierras para recreo.

Ingresó después en el Orden Ecuestre, paso decisivo para la administración de minas y negocios familiares.

Balbo, prudente y hábil, buscó un segundo gran aliado: Julio César. Coincidieron cuando César fue cuestor en la Bética, visita que incluyó un célebre viaje al templo de Hércules-Melkart en Sancti Petri guiado por Balbo.

Años más tarde, como propretor de la Hispania Ulterior, César volvió a contar con Balbo, que actuó como praefectus fabrum, oficial de máxima confianza. Gades ayudó con su flota en la campaña de Lusitania, y Balbo fortaleció vínculos, especialmente con zonas que luego formarían la colonia de Cáceres y sus minas.

Para 60 a. C., Balbo ya era uno de los hombres de confianza de César en Roma, contribuyendo a la formación del Primer Triunvirato entre César, Pompeyo y Craso.

Le presentó a su protegido Teófanes de Mitilene, historiador griego y consejero de Pompeyo, cuya amistad le valió posteriormente una herencia considerable.

En 59 a. C., Balbo acompañó a César a las Galias como praefectus fabrum y actuó como enlace permanente con Roma. Financiaba campañas, mantenía un eficaz sistema de información y fue clave en el acuerdo de Lucca, que renovó el poder del triunvirato.

Su influencia generó enemigos que lo acusaron de usurpar la ciudadanía romana. Cicerón lo defendió brillantemente en el discurso Pro Balbo, que consiguió su absolución. Cicerón lo respetaba por su prudencia, inteligencia y diplomacia.

Balbo fue nombrado patrono de Gades y administró bienes privados de César, incluido el botín de Helvecia y la Galia.

Durante la guerra civil entre César y Pompeyo, Balbo permaneció en Roma con aparente neutralidad, aunque favoreciendo discretamente a César. Intentó mediar entre ambos líderes, incluso presionando a Cicerón para posicionarse.

Tras la derrota pompeyana en Munda, César —por mediación de Balbo— otorgó la ciudadanía romana a todos los habitantes de Gades.

Es entonces cuando emerge su sobrino, Balbo el Menor, futuro fundador de la ciudad de Italica Nova (Itálica Nueva) y constructor del famoso teatro de Cádiz.

Tras el asesinato de César, Balbo actuó con extrema prudencia. Se retiró temporalmente de Roma y fue uno de los primeros en reunirse con Octaviano (futuro Augusto), ganándose nuevamente el favor del bando vencedor.

Cuando Octaviano y Marco Antonio firmaron el pacto de Brindisi, Balbo fue nombrado cónsul en el año 40 a. C., convirtiéndose en: El primer extranjero y primer hispano en alcanzar el consulado de Roma.

Tras ello se retiró de la vida política activa para apoyar la carrera de su sobrino. Se desconoce la fecha exacta de su muerte, pero su testamento dejó 20 denarios a cada ciudadano romano, gesto que evidenciaba su inmensa riqueza y la falta de herederos directos

Autor de un diario personal, la Ephemeris, hoy perdido. Figura clave en la política del siglo I a. C., respetado por Cicerón, Pompeyo, César, Craso y Augusto. Mediador entre los grandes líderes de la República en su crisis final. Primer hispano en las más altas instituciones romanas. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

Inscripción en una estela escrita en piedra del siglo I a C. encontrada en el Teatro Romano de Cádiz donde puede leerse: Balbo ladrón

Balbo el Mayor y Julio César. Óleo del pintor Migue Camacho.

 Julio César entra en el templo Hércules-Melkart. Allí le espera Balbo el Mayor, a los pies de la estatua de Alejandro Magno