Los objetos requisados al último rey nazarí en la batalla de Lucena.

Las armas y objetos de Boabdil, último sultán de Granada
Entre los objetos relacionados con Muḥammad XII, conocido por los castellanos como Boabdil y por la tradición popular como al-Zugabí, «el Desdichado», se conservan diversas piezas vinculadas a su figura.
Más allá de su valor material, estos objetos poseen una enorme fuerza simbólica. Son testimonios de una época en la que Granada constituía el último Estado andalusí de la península Ibérica y en la que la guerra, la diplomacia y la vida cortesana se encontraban estrechamente relacionadas.
Entre las piezas de a Boabdil se encuentran armas, prendas de vestir y elementos de su indumentaria, entre ellas una espada jineta, una espada de estoque, un vestido y diferentes piezas de calzado, como babuchas y botas de montar.
La espada jineta era característica del ámbito militar y cortesano islámico medieval. Su nombre está relacionado con la tradición militar de los pueblos zenatas y con un tipo de espada especialmente adaptada al combate a caballo.
Más que una simple arma, una espada de estas características podía constituir también un elemento de prestigio.
El jinete nazarí dominaba una forma de guerra basada en la movilidad, la rapidez y el conocimiento del terreno. Las caballerías granadinas fueron durante siglos uno de los elementos fundamentales de la defensa del reino.
La espada acompañaba al caballero tanto en la batalla como en determinados actos ceremoniales.
Junto a la espada jineta aparece también una espada de estoque, arma diseñada principalmente para la estocada y utilizada en el ámbito militar y cortesano.
Su presencia entre las piezas relacionadas con Boabdil permite imaginar la variedad de armas que podían formar parte de la indumentaria de un miembro de la familia real nazarí.
La vestimenta de la corte nazarí era mucho más que una cuestión práctica. Los tejidos, colores, bordados y adornos podían señalar la posición social de quien los llevaba.
La corte de Granada mantenía intensas relaciones comerciales con otros territorios del Mediterráneo y recibía tejidos y productos de gran calidad.
Por ello, las prendas conservadas constituyen una fuente extraordinaria para conocer la moda, la artesanía textil y la cultura material de la Granada nazarí.
También se conservan piezas de calzado de Boabdil. Las babuchas, calzado característico del mundo islámico, formaban parte de la indumentaria cotidiana y cortesana. Las botas de montar, en cambio, nos acercan a otro aspecto fundamental de la vida de un gerrero medieval: el caballo.
El caballo tenía una importancia extraordinaria en la sociedad nazarí. Era un instrumento militar, un medio de transporte y también un símbolo de prestigio.
Para un soberano que vivió buena parte de su reinado en un contexto de guerra, desplazamientos y conflictos internos, montar a caballo formaba parte de su propia condición de príncipe y guerrero.
Lo verdaderamente fascinante de estas piezas es que sobrevivieron a uno de los momentos más dramáticos de la historia peninsular.
Entre los objetos en los objetos de Boabdil se encuentra un extraordinario conjunto de armas y prendas que tiene una historia tan fascinante como las propias piezas.
Tras la batalla de Lucena, el 20 de abril de 1483, el entonces sultán de Granada, Muḥammad XII, Boabdil, fue derrotado y hecho prisionero por las tropas castellanas. Durante la batalla murieron numerosos combatientes nazaríes, entre ellos Alí al-Attar, suegro de Boabdil, mientras que el propio sultán fue capturado y trasladado al castillo de Lucena.
Entre los bienes que llevaba consigo se encontraban sus armas y parte de su indumentaria. Tras la captura, estos objetos pasaron a manos castellanas y fueron entregados a Diego Fernández de Córdoba, Alcaide de los Donceles y señor de Lucena, protagonista de la victoria.
Los trofeos quedaron vinculados a la Casa de Fernández de Córdoba y, según la documentación conservada, parte de ellos permaneció durante generaciones en Córdoba, relacionada con el convento de San Jerónimo de Valparaíso, donde estaba enterrado Diego Fernández de Córdoba.
Más tarde, las piezas pasaron al palacio de las Rejas de don Gome, actual Palacio de Viana, donde permanecieron dentro del patrimonio de los herederos del mayorazgo de los Fernández de Córdoba.
Finalmente, en 1904, la marquesa viuda de Villaseca donó varias de estas piezas a la Corona, ingresando en el entonces Museo de Artillería, institución que posteriormente daría lugar al actual Museo del Ejército.
Hoy, en Toledo, se conserva este extraordinario conjunto: la espada jineta con su vaina y tahalí, el estoque real y diversas prendas de vestir de Boabdil, entre ellas la marlota, las babuchas y otras piezas de su indumentaria.
las armas que acompañaron al último sultán granadino en la batalla de Lucena terminaron conservadas durante siglos en Córdoba, en manos de la familia del hombre que lo capturo, antes de acabar en un museo nacional.
La literatura, la historiografía y el romanticismo construyeron alrededor de él la imagen del último rey de Granada, del soberano derrotado que abandonaba la ciudad mientras contemplaba por última vez sus palacios.
Sin embargo, detrás de la leyenda existió un personaje histórico mucho más complejo: Muḥammad XII, miembro de la dinastía nazarí, enfrentado a luchas internas por el poder, a la presión militar castellana y a las divisiones existentes dentro de la propia Granada.
Por eso, contemplar una espada, unas babuchas o una prenda de Boabdil no significa simplemente observar una antigüedad. Significa acercarse a la cultura material de los últimos nazaríes. Son objetos que nos permiten imaginar al hombre que estuvo detrás de la leyenda: El guerrero, el sultán. el jinete. el hombre que perdió un reino y el personaje cuya memoria quedó para siempre unida a Granada.
Sus armas y sus prendas son, en ese sentido, mucho más que piezas de museo. Son fragmentos materiales de la memoria de la última Granada nazarí. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-
Detalle del cuadro sobre Boabdil de Alfred Dehodencq
Entre los objetos capturados al último rey de Granada, Muḥammad XII, se conservan varias piezas de gran valor histórico: una espada jineta, una espada estoque, un vestido y calzado: Babuchas y botas de montar.
Estas prendas y armas fueron las que Boabdil llevó en combate el 20 de abril de 1483, durante la batalla de Lucena, en la que fue derrotado y hecho prisionero. Como botín de guerra, los Reyes Católicos otorgaron estas pertenencias a su captor, Diego Fernández de Córdoba y Montemayor, conde de Cabra y pasaron directamente de los condes de Cabra a los duques de Medinaceli y de ahí al Museo de Artillería. Actualmente se encuentran en el Museo del Ejército en el Alcázar de Toledo.
Objetos requisados al último rey nazarí en la batalla de Lucena

La marlota, Se trata de una marlota roja de terciopelo, confeccionada en seda, lino, hilo metálico y tafetán, con guarnición trenzada y motivos de estilo gótico. Su color rojo evocaba a la dinastía reinante de los Banū Naṣr (o Banū Aḥmar), cuyo nombre (aḥmar = “rojo”) se convirtió en símbolo del último período de al-Ándalus.

Espadas nazarí. La espadas nazarí destacada por su riqueza decorativa. La espada jineta, de clara influencia andalusí, presenta inscripciones coránicas y delicados adornos en el puño. Este estoque, conserva en su empuñadura el lema de la casa nazarí: «Wa lā ghāliba illā Allāh» (“Solo Dios es vencedor”). Fue forjada en Granada, con fundas de cordobán y ornamentación en esmalte, plata, marfil, nielado y repujado.

Calzado. Entre las piezas personales se hallan también botas, y babuchas, elaborados con piel curtida, guadamecí y lino, cosidos con esmero y pensados tanto para la funcionalidad como para mostrar distinción.
Fotografías tomadas en el Museo del Ejército con motivo de la exposición sobre los 500 años de la de la muerte del Gran Capitán. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

Reproducción de la espada de Boabdil, adquirida en Tolero. Colección particular.