
Los Giovanes nacen en Córdoba hacia 1963, en pleno despertar musical de la juventud española. Su origen es un grupo de estudiantes decide “entramparse”, pedir dinero prestado y hacer malabares para comprar sus primeros instrumentos y un equipo de voces básico, suficiente para poder subirse a un escenario y dejarse oír. La ilusión suplía con creces la falta de recursos.
El conjunto inicial lo formaban los hermanos José Herencia (órgano) y Rafael Herencia (batería), acompañados por Juan Baena (bajo), Rafael Ríos (guitarra y voz) y Paco Marcelo (saxo). Con esta formación comenzaron a ensayar en locales improvisados y, ya ese mismo año, realizaron sus primeras actuaciones, muy celebradas en ambientes juveniles cordobeses.
El crecimiento fue rápido. En el verano de 1964, el grupo recibió su primer gran contrato: fueron contratados para toda la campaña estival en el Club Mediterráneo de Málaga, una plaza codiciada que les dio visibilidad y experiencia profesional. En ese periodo incorporaron a un sexto miembro, Manolo Sanz, como cantante principal. Sin embargo, tras la temporada en Málaga, Sanz dejó la banda.
Su sustituto sería decisivo para la evolución del grupo: Juan Antonio Pueyo, un joven madrileño con talento vocal y carisma escénico, que por entonces estudiaba en la Universidad Laboral de Córdoba. Pueyo aportó frescura, versatilidad y una identidad musical marcada, consolidando el sonido del conjunto en una época donde la modernización del pop español empezaba a despuntar.
A partir de entonces, Los Giovanes iniciarían una etapa de madurez musical y creciente popularidad, interpretando versiones modernas y temas propios que conectaban con una juventud deseosa de nuevas sonoridades. Entre sus canciones más recordadas de aquella primera época destaca.
Tras la incorporación de Juan Antonio Pueyo, Los Giovanes consolidaron una formación estable y un sonido más moderno, influido por el pop europeo, los ritmos bailables italianos y el soul que empezaba a llegar a España a través de emisoras extranjeras.
Durante la segunda mitad de los años 60, el grupo, amplió su repertorio con versiones muy populares y temas propios. Actuó en salones de baile, clubes privados, verbenas y festivales locales.Empezó a sonar en Radio Popular y otras emisoras cordobesas, donde eran habituales en programas juveniles. Participó en concursos de conjuntos donde solían quedar bien posicionados gracias a su solidez instrumental.
Las giras estivales los llevaron a Málaga, Marbella, Jaén, Sevilla y la Costa del Sol, donde se hicieron un nombre como grupo fiable y musicalmente competente. Su estilo elegante, el sonido del órgano y la presencia vocal de Pueyo los diferenciaban de otras formaciones juveniles más amateur.
A finales de la década, Los Giovanes vivían quizá su mejor momento artístico. Estaban considerados uno de los grupos cordobeses con mejor puesta en escena.
Incorporaron repertorio de Los Brincos, Los Mustang, The Shadows, los Beat y grupos italianos, siempre adaptado a su estilo.
Muchos jóvenes de la ciudad recuerdan sus actuaciones en colegios mayores, ferias y escenarios improvisados donde se convirtieron en un referente del sonido moderno en Córdoba.
Como ocurrió con la mayoría de conjuntos españoles de los 60, el futuro profesional de sus miembros marcó el rumbo del grupo. Hacia finales de 1969 y comienzos de los 70, la banda empezó a desintegrarse por motivos muy comunes: Algunos miembros comenzaron estudios universitarios o se trasladaron a otras ciudades. Otros recibieron llamadas para la mili y varios iniciaron trabajos estables que impedían compaginar la actividad musical.
Sin conflictos internos ni rupturas traumáticas, Los Giovanes fueron disminuyendo actuaciones hasta desaparecer discretamente. Su disolución no fue un hecho puntual, sino un proceso natural. Dejaron de ensayar, las ofertas se redujeron y los integrantes terminaron tomando caminos distintos.
Aunque no grabaron discos, su huella quedó en la memoria musical de Córdoba, como uno de los conjuntos pioneros de la modernización sonora de la ciudad, representantes de una época en que hacer música era una aventura juvenil llena de entusiasmo, creatividad y noches interminables de ensayo. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-
