[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason.  las primeras viviendas de en el Sector Sur. – Cosas de Cordoba

 las primeras viviendas de en el Sector Sur.

Mudanza en la calle Torremolinos del Sector Sur. Archivo Municipal de Córdoba.

El 23 de agosto de 1957 se adjudicaron las primeras 240 viviendas de renta limitada en el Sector Sur.

En febrero de 1955, el pleno municipal había aprobado el proyecto de urbanización de la “Zona Sur”, denominación inicial de este nuevo ensanche que se extendía desde la recién inaugurada barriada de Fray Albino hasta la carretera de Sevilla. El plan contemplaba además la creación de una gran zona verde para separar el Puente Romano del recién construido Puente de San Rafael, la actual avenida de la Confederación.

Era la primera vez que en Córdoba se urbanizaba un espacio antes de levantar en él ningún edificio.

En julio de 1956, el pleno municipal presidido por Antonio Cruz Conde adquirió los terrenos expropiados a la Asociación Benéfica La Sagrada Familia. El Ayuntamiento pagó 40 pesetas por metro cuadrado, diez veces más de lo que había abonado la asociación unos años antes, comprando un total de 378.000 metros cuadrados. El objetivo era levantar viviendas sociales que paliaran la creciente demanda de la ciudad.

Ese mismo año, en noviembre, el Consistorio aprobó el anteproyecto valorado en 35 millones de pesetas, financiado con la ayuda del Instituto Nacional de la Vivienda, el Instituto de Crédito para la Reconstrucción Nacional, entre otros organismos estatales.

Los edificios, de hasta ocho plantas, fueron proyectados por destacados arquitectos locales como Rafael de la Hoz o José Rebollo.

El cronista cordobés José María Rey Díaz sugirió dar a la gran plaza central el nombre de Plaza de Andalucía, y bautizar las calles con nombres de ciudades andaluzas. Sin embargo, en un inicio el barrio fue conocido como barriada de la Paz, denominación que no tuvo éxito. Muy pronto se impuso de forma popular el apodo de “barrio de la guita”, en alusión a que los inquilinos llevaban un cordel para comprobar si sus muebles cabían en los pequeños espacios de las viviendas. A pesar de su carácter despectivo, el sobrenombre se popularizó tanto que todavía hoy sigue siendo usado por vecinos, prensa e incluso organismos municipales. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-