
La protectora de los hombres de la almadraba del poblado de Sancti petri
Entre las numerosas advocaciones de la Virgen del Carmen que se veneran en las costas andaluzas, una de las más singulares es la Virgen del Carmen Atunera, estrechamente vinculada al antiguo poblado almadrabero de Sancti Petri, en Chiclana de la Frontera. Su historia constituye un magnífico ejemplo de cómo la religiosidad popular quedó íntimamente unida a uno de los oficios más duros y antiguos del litoral gaditano: la pesca del atún mediante almadraba.
El sobrenombre de «Atunera» no responde a ninguna advocación oficial de la Iglesia, sino al profundo vínculo que la imagen mantuvo desde sus orígenes con los trabajadores de las almadrabas. Durante décadas fueron los propios almadraberos —marineros, rederos, carpinteros de ribera, salazoneros y obreros de la fábrica de conservas de Sancti Petri— quienes portaban la imagen en su romería y procesión.
La historia de esta devoción está inseparablemente ligada al poblado de Sancti Petri, creado en torno a la gran almadraba instalada frente a la costa chiclanera. Durante buena parte del siglo XX, miles de familias vivieron del denominado «oro rojo del mar»: el atún rojo que cada primavera cruzaba el Estrecho camino del Mediterráneo. La llegada de la temporada almadrabera transformaba por completo la vida del poblado. Junto al trabajo surgieron tradiciones, fiestas y manifestaciones religiosas que reforzaban el sentimiento de comunidad entre aquellos hombres acostumbrados a enfrentarse diariamente al mar.
La romería de la Virgen del Carmen Atunera conserva un carácter propio. Cada 16 de julio, la imagen es trasladada desde su capilla hasta el antiguo poblado de Sancti Petri y, posteriormente, embarcada para recorrer el caño de Sancti Petri y la playa de La Barrosa, acompañada por numerosas embarcaciones adornadas con banderas. La procesión marítima constituye el momento culminante de la jornada y simboliza la bendición del mar y de quienes viven de él.
No se trata únicamente de una celebración religiosa. Es también un homenaje a varias generaciones de almadraberos que hicieron de Sancti Petri uno de los centros atuneros más importantes de España. Muchos de ellos llegaban cada campaña desde Barbate, Conil, Zahara de los Atunes, Isla Cristina o Ayamonte, creando una cultura marinera común que dejó una profunda huella en la Bahía de Cádiz.
Como ocurre en otras procesiones marineras, la Virgen recibe el saludo de las embarcaciones mediante el toque de sirenas, mientras numerosos fieles lanzan flores al mar en memoria de los pescadores fallecidos. Es uno de los instantes más emotivos de la celebración, pues recuerda a quienes perdieron la vida faenando en unas aguas donde el trabajo siempre estuvo acompañado por el riesgo.
La Virgen del Carmen Atunera representa, por tanto, mucho más que una imagen procesional. Simboliza la memoria de un modo de vida desaparecido en gran parte, el sacrificio de los hombres del mar y el profundo vínculo entre la fe popular y la cultura almadrabera gaditana. Cada verano, cuando la imagen vuelve a navegar por las aguas de Sancti Petri, revive la historia de aquellos pescadores que, antes de salir a la «levantá» del atún, encomendaban su trabajo y su vida a la protección de la Estrella del Mar. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-




Antigua imagen de la Virgen de Sancti Petri que se encuentra actualmente en la parroquia de San Telmo


Poblado de Sancti Petri en los años 50


Acompañando a la virgen La Virgen del Carmen Atunera