
Jesús Caído el “Señor de los toreros “con el capole de Lagartijo por túnica. El Cristo de los Esparragueros, padre inmenso de los Trinitarios con aire de habaneras, milongas y pasta de caña. La Pasión de San Basilio ese barrio morisco, ese gueto judío. La Paz y Esperanza blanca y verde de Capuchinos, con su orgulloso fajín de Capitán General. El Descendimiento del arrabal sublevado, eternamente pasando el puente. El Cristo de los Faroles al que algunas opiniones atribuyen al escultor Alonso Gómez de Sandoval, pero en «Paseos por Córdoba» don Teodomiro Ramírez de Arellano se inclina porque fue Juan Navarro el autor de la impresionante imagen del Cristo Crucificado, esculpido en piedra de Sierra Morena y procesiondo perenne en la plaza de los Dolores. El Cristo de la Caridad de San francisco con cuatro hachones que vela el tercio Gran Capitán. La Virgen de los Dolores la señora de Córdoba, dolorosa en la antigua heredad de los Fernández de Cordobán. El Cautivo, Rescatado, y Medinaceli que todos esos nombres forjan su historia. Ese largo etcétera que falta por mencionar pero que pasean la semana de Pasión para maravilla de los sentidos, acariciando, embriagando con el perfumen el azahar. La estampa barroca y surrealista que nos hace duda de nuestra propia vista. La saeta, las músicas procesionales, penetrando amasando el espirito tal vez violentándolo hasta llegar a la histeria. Paladear el medio de Montilla, mascar el incienso, el azahar, la cera. la belleza, tocar los mármoles de roma, alucinar con palacios califales… la arquitectura de Córdoba. Para morir de nostalgia cuando se le abandona. sccc.-
Llamador del paso del Cristo del Descendimiento de Campo de la Verdad, en Córdoba.