[REQ_ERR: COULDNT_RESOLVE_HOST] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. LA MAÑANA DE SAN JUAN Y LA GUERRA SANTA – Cosas de Cordoba

LA MAÑANA DE SAN JUAN Y LA GUERRA SANTA

¡ Quién oviera tal ventura

sobre las aguas del mar,

cómo la ovo el Conde Arnaldos

la mañana de San Juan !

Yo no digo esta canción

sino a quien conmigo va…

Hay una línea invisible que une a Buda, a Zenón, a Séneca, al verdadero emperador Marco Aurelio, a San Agustín, a Lubna de Córdoba, a Ben Arabi de Murcia, al Conde Arnaldos y a la Santa. Es una línea que imprime identidad al estoicismo, al islam sufí andalusí, al misticismo católico español y al islam sufí del norte de África occidental influido desde Andalucía.

Esa línea, trazada desde el Nepal y Grecia y Roma hasta Córdoba, Ávila y Fez, es el CAMINO DE LA SABIDURÍA del sabio cordobés, la LUCHA INTERIOR, la mística católica para conocer a JESÚS, la genuína y sufí GUERRA SANTA que lejos de ser contra el infiel lo es contra uno mismo. Esa dura lucha y renuncia para conocer o ver a DIOS, una verdad que no se transmite con palabras: el precio es la renuncia a tu vida anterior e iniciar el camino. El más grande de los maestros, el murciano andalusí Ben Arabi nos enseña: sólo quien ama sin condiciones y se vacía de sí mismo puede llegar al verdadero conocimiento. ¿ Quieres saber mi secreto ? desnuda tu alma y camina conmigo sin preguntar. La aurora es cuando se revela el Amado, los sabios que confian en su razón son cazadores de viento.

Ratzinger, el gran teólogo llegado a papa reflexionaba: «Nuestro propio interior permanece muchas veces cerrado para nosotros», buscaba el diálogo ecuménico e interreligioso y rechazaba la violencia religiosa, no pudo entenderse con el Profeta. Ni el Conde Arnaldos ni Benedicto XVI ni el Profeta subieron a esa galera, esa línea que pasó dos veces por Córdoba y que es la esencia del ÚNICO DIOS. Francisco e Ignacio subieron a la galera. La Santa la conoció: Ya toda me entregué y di, y de tal suerte he trocado, que mi Amado es para mí, y yo soy para mi Amado. También San Juan de la Cruz lo vio: Entréme donde no supe, y quedéme no sabiendo, toda ciencia trascendiendo.

Jesús le dijo: Una cosa te falta: anda, vende cuanto tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven, y sígueme.” Marcos 10,21

ROMANCE DEL CONDE ARNALDOS

Quién hubiese tal ventura

sobre las aguas del mar,

como hubo el conde Arnaldos

la mañana de San Juan!

Con un falcón en la mano

la caça yva a caçar,

vido venir una galera

que a tierra quiere llegar.

Las velas traýa de seda,

las enxárcias de pasaman,

marinero que la guía,

diziendo viene un cantar

que la mar fazía en calma,

los vientos fizo amainar,

los peces que andan al fondo

arriba los fizo andar,

las aves que van volando

en el mástil van posar.

Allý fabló el conde Arnaldos,

bien oyrés lo que dirá:

—Por Dios te ruego, marinero,

dígasme agora ese cantar.

Respondióle el marinero,

tal respuesta le fue a dar:

—Yo no digo esta canción

sino a quien conmigo va.

ROMANCE DEL FAQUÍ Y EL DERVICHE DEL ATLAS.

Era una tienda de lona,

sin bordado ni anzuelo,

mas de su puerta salía

un perfume sin sendero.

Un anciano la habitaba,

rostro de azafrán y cielo,

y en su lengua murmuraba

un cantar dulce y severo.

Calmó el rumor de la roca,

cesó el soplo del sereno,

y las piedras que dormían

cantaban con el terreno.

Dijo el faquí tembloroso:

—Por Allāh, dime el secreto,

¿cómo es que canta tu boca

y despierta los adentros?

Respondió el derviche sabio,

sin alzar mucho el aliento:

—Yo no canto esta canción

sino a quien va por mi trecho.

Deja tus libros y sombra,

baja al río de los ciegos,

y si el alma se desnuda,

quizá oigas lo que siento.

Samuel de Bobastro