
El día 10 mayo del año 1930 muere en su casa natal de Córdoba el pintor Julio Romero de Torres que había nacido 1874
Todos los estamentos sociales, todos los partidos políticos, todas las mujeres y los hombres de la ciudad de Córdoba, sin ningún tipo de distinción, se unen. El Ayuntamiento acordó sufragar los gastos de los funerales, y asistió en Pleno al entierro y ceder terreno a perpetuidad en el cementerio de San Rafael para recoger los restos mortales del pintor. La Diputación asistió en Pleno, llevando las cintas del féretro, en nombre de la provincia. El ministro de Gracia y Justicia aportó en el sepelio la representación el rey Alfonso XIII.
Entre la multitud de asistentes se encontraban los afiliados a UGT, concentrados por la organización con sus monos de trabajo, considerando que había muerto un acreditado trabajador. Los trabajadores hicieron correr por la ciudad una circulas que decía: Ha muerto un trabajador del arte, vallamos a despedirlo con nuestra ropa de trabajo.
Se dio el caso único de que las banderas y emblemas de los diferentes partidos políticos y los atributos de la nobleza y el clero, se sumaron con sus portadores a la manifestación silenciosa y patética sin que se registrara ni el menor incidente. El renombrado padre Tortosa pronunció la oración fúnebre en la Catedral. Y el larguísimo cortejo, en el que también figuraban sus famosas modelos, llorando detrás del ataúd, fue alargado para que fuera cantada una plegaria en la plaza de Capuchinos: la «Reverie» de Schuman…
Fueron cortadas de los patios, huertos y jardines de la ciudad, la flores que se depositaron por el pueblo sobre la fosa abierta. Córdoba era ya novia de mayo, aunque aquel de 1830 fue el más triste de su historia. sccc

Julio Romero de Torres está enterrado entre flore

Sarcófago de Julio en el cemeterio de San Rafael de Córdoba.