[REQ_ERR: COULDNT_RESOLVE_HOST] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Juan Picasso González: el general malagueño del Expediente Picasso – Cosas de Cordoba

Juan Picasso González: el general malagueño del Expediente Picasso

Juan Picasso González nacido en Málaga, 19 de julio de 1857 y murió en Madrid, 4 de mayo de 1935. Ocupa un lugar destacado en la historia contemporánea de España por haber sido el instructor del célebre «Expediente Picasso», la exhaustiva investigación ordenada por el Gobierno tras el desastre de Annual de 1921 para depurar las responsabilidades militares derivadas de una de las mayores derrotas sufridas por el Ejército español en el siglo XX.

Su minucioso informe, elaborado con extraordinario rigor jurídico y militar, puso de manifiesto graves deficiencias en la organización, la planificación y la cadena de mando de la campaña de Marruecos. Aunque las responsabilidades políticas nunca llegaron a dilucidarse plenamente debido al golpe de Estado del general Miguel Primo de Rivera en septiembre de 1923, el denominado Expediente Picasso provocó una profunda crisis institucional que contribuyó al descrédito del sistema de la Restauración y aceleró una crisis política que desembocaría en la Dictadura de Primo de Rivera y, posteriormente, en la proclamación de la Segunda República en 1931.

Procedente de una familia malagueña de larga tradición militar y administrativa, Juan Picasso ingresó muy joven en el Ejército, cursando estudios en la Academia de Estado Mayor, uno de los centros de formación más prestigiosos del Ejército español. El Cuerpo de Estado Mayor constituía la élite técnica de las Fuerzas Armadas, encargada de la planificación de operaciones, la organización logística, la cartografía, la información militar y el asesoramiento estratégico de los mandos superiores.

Su excelente preparación intelectual, unida a una extraordinaria capacidad de trabajo, le permitió ascender con rapidez. Desde los primeros años destacó por su independencia de criterio, su profundo conocimiento de la organización militar y su estricto sentido del deber, cualidades que posteriormente resultarían decisivas en la elaboración del Expediente Picass

La carrera militar de Juan Picasso alcanzó uno de sus momentos más brillantes durante la Primera Guerra del Rif, originada por los ataques de las cabilas rifeñas contra las fortificaciones españolas que protegían Melilla.

Durante aquellas operaciones intervino en diversos combates, distinguiéndose por su serenidad bajo el fuego enemigo y por la eficacia de las operaciones que dirigió. Como reconocimiento a su comportamiento heroico recibió en 1894 la Cruz Laureada de San Fernando, la más alta recompensa militar española al valor, una condecoración extraordinariamente difícil de obtener y reservada únicamente a quienes acreditaban actos de heroísmo excepcional.

Aquella distinción situó a Juan Picasso entre los oficiales más prestigiosos de su generación.

A finales del siglo XIX y comienzos del XX desempeñó numerosos destinos dentro del Estado Mayor Central y de diversas Capitanías Generales, participando en trabajos de planificación estratégica, organización territorial del Ejército e inspección de unidades.

Su carrera transcurrió durante un periodo especialmente complejo para España. Vivió la pérdida de las últimas colonias ultramarinas en 1898, la reorganización del Ejército tras el Desastre del 98 y el progresivo desplazamiento del interés estratégico español hacia el Protectorado de Marruecos.

Gracias a su reconocido prestigio profesional fue ascendiendo sucesivamente hasta alcanzar los empleos de general de brigada y posteriormente general de división, integrándose entre los oficiales de mayor consideración del Ejército español.

Entre 1920 y 1923 fue designado representante militar español ante la Sociedad de Naciones, creada tras la Primera Guerra Mundial con sede en Ginebra.

Su nombramiento respondía al prestigio del que gozaba tanto en el ámbito militar como diplomático. En aquellos años España trataba de reforzar su presencia internacional, participando en los primeros organismos multilaterales surgidos tras el conflicto europeo.

Juan Picasso representó los intereses españoles en diversas comisiones internacionales relacionadas con cuestiones militares, organización de ejércitos y seguridad colectiva, manteniendo contacto con delegaciones de las principales potencias europeas.

El 22 de julio de 1921 el Ejército español sufrió una de las derrotas más graves de toda su historia.

Las posiciones avanzadas establecidas por el general Manuel Fernández Silvestre en el Rif se derrumbaron tras el ataque de las fuerzas dirigidas por Abd el-Krim. En apenas unos días desapareció prácticamente toda la Comandancia General de Melilla, incluido su general.

Las cifras continúan siendo objeto de debate entre los historiadores, aunque se calcula que perecieron entre 8.000 y 10.000 militares españoles, además de perderse más de un centenar de posiciones militares y una enorme cantidad de armamento.

La conmoción nacional fue inmensa. La opinión pública exigía responsabilidades y las Cortes reclamaron una investigación independiente.

El Gobierno encomendó la investigación al general Juan Picasso González, cuya fama de militar íntegro garantizaba la imparcialidad de la instrucción.

Durante casi un año desarrolló una investigación absolutamente excepcional para la época.

Visitó Melilla y numerosas posiciones militares. Interrogó a centenares de oficiales, jefes, soldados y supervivientes. Examinó miles de documentos oficiales. Reconstruyó cronológicamente las operaciones militares. Analizó la actuación de los distintos mandos. Evaluó la logística, abastecimientos, comunicaciones y planificación estratégica.

El resultado fue un informe monumental de varios miles de folios que ponía de manifiesto graves negligencias administrativas, errores tácticos, deficiencias en la cadena de mando y una alarmante falta de coordinación entre las autoridades militares.

Aunque el Gobierno limitó expresamente el alcance de la investigación para evitar implicaciones políticas directas, el informe dejaba abiertas numerosas cuestiones sobre las responsabilidades de altos mandos e incluso sobre la posible influencia de decisiones adoptadas desde la propia Corona.

El Expediente Picasso provocó uno de los mayores debates parlamentarios de la Restauración.

La izquierda exigía responsabilidades políticas. Los republicanos reclamaban una profunda reforma del Ejército. Los militares africanistas defendían a sus compañeros. Los partidos dinásticos intentaban contener una crisis que amenazaba al propio régimen constitucional.

El expediente iba a debatirse ampliamente en las Cortes cuando el 13 de septiembre de 1923 el capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, protagonizó un golpe de Estado con el respaldo del rey Alfonso XIII.

La Dictadura suspendió el debate parlamentario y el proceso de depuración de responsabilidades quedó prácticamente paralizado.

Muchos historiadores consideran que la investigación dirigida por Juan Picasso constituyó uno de los factores políticos que precipitaron el pronunciamiento militar, pues amenazaba con comprometer a destacados generales e incluso deteriorar aún más la imagen pública de la Monarquía.

Una de las cualidades más admiradas de Juan Picasso fue su independencia.

A pesar de las enormes presiones recibidas desde distintos sectores políticos y militares, nunca modificó el contenido esencial de su investigación.

Su actuación fue reconocida incluso por muchos de quienes posteriormente criticaron el alcance jurídico del expediente.

Nunca buscó protagonismo político ni utilizó la investigación para favorecer intereses personales. Su único objetivo consistió en esclarecer las causas del desastre y evitar que hechos semejantes pudieran repetirse.

Tras la instauración de la Dictadura de Primo de Rivera permaneció alejado de la primera línea política y militar.

Vivió discretamente entre Madrid y Málaga, siguiendo con interés la evolución del Ejército y de la situación política española.

Falleció en Madrid el 4 de mayo de 1935, pocos meses antes del inicio del convulso periodo que desembocaría en la Guerra Civil. Está enterrado en San Lorenzo del Escorial, en el Patio de San Roque, junto a su mujer María Luz.

Su figura quedó durante décadas eclipsada por el propio expediente que llevaba su apellido. Sin embargo, la historiografía contemporánea lo considera uno de los militares más íntegros y profesionales de la España de la Restauración.

Más allá de su brillante carrera castrense y de su prestigio internacional, Juan Picasso González dejó como legado una investigación modélica por su rigor documental y por su independencia. El Expediente Picasso continúa siendo hoy una fuente indispensable para comprender no solo el desastre de Annual, sino también la crisis final del régimen de la Restauración, el golpe de Estado de Primo de Rivera y la profunda transformación política que experimentó España durante las primeras décadas del siglo XX. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

General de División, Caballero Laureado, Juez instructor para entender los motivos del abandono de posiciones en el territorio de Melilla en los meses de julio y agosto de 1921.

El general Picasso, junto al teniente general Aguilera, presidente del Consejo Supremo de Guerra y Marina, quien le encargó de la investigación de los sucesos de Annual

Cuaderno de campo donde el general componía sus dibujos, La iglesia de Santiago, Málaga, dibujo de Juan Picasso, 1883.

Dibujos del Juan expuesto en La Fundación Picasso de Málaga que dedica una muestra al tío del artista

Hazaña del general Picasso en 1893. Dibujo de ‘Le Monde Illustré’

Caricatura de Juan Picasso de 1922

Lo que Diógenes quería,

encontrar con su mechero,

en Picasso, el justiciero,

nuestra patria poseía.

Y así al escuchar su nombre,

orgullosa y placentera,

dice al mundo España entera:«¡Es mi hombre!»

Exoristo Salmerón. La Libertad. 1922

 Ni caso

Si en telegramas o cables

oís decir que Picasso

va a encontrar responsables…

no hagáis caso…

Los errores fueron ciertos;

pero en asuntos de guerra,

a las causas y a los muertos

se les echa tierra…

¡La plancha será no chica

sí en buscar en lo alto da!

Si Picasso en lo alto pica.

Luis de Tapia.  Publicadas en el periódico La Libertad el 6 de septiembre de 1921 del fracaso en la Guerra de Melillas. en el que se hace una alusión a la posible responsabilidad del rey