[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Juan de Mena – Cosas de Cordoba

Juan de Mena

Juan de Mena nació en Córdoba en 1411 y murió en Torrelaguna en 1456. Poeta y humanista andaluz, es una de las figuras esenciales del prerrenacimiento castellano y principal representante de la llamada escuela alegórico-dantesca. Su nombre perdura especialmente por su obra Laberinto de Fortuna, uno de los poemas más influyentes del siglo XV.

Pertenecía a una familia hidalga con arraigo en la vida pública cordobesa. Su abuelo, Ruy Fernández de Peñalosa, fue caballero veinticuatro y señor de Almenara. Su padre, Pedrarias, fue regidor o jurado de Córdoba, aunque murió cuando Juan era aún niño, dejándolo huérfano junto a una hermana. Algunos estudios han propuesto un origen judeoconverso, pero la teoría carece de consenso académico.

Realizó sus primeros estudios en Córdoba y, posteriormente, ingresó en la Universidad de Salamanca, donde se graduó como maestro en Artes en torno a 1436.

Entre 1442 y 1443 viajó a Florencia y después a Roma acompañando al cardenal Juan de Torquemada. Durante esta estancia completó su formación humanística, profundizando en los clásicos grecolatinos y solicitando beneficios eclesiásticos. Fue también el momento en que decidió dedicarse por completo a las letras, renunciando a la carrera de armas.

En Florencia mantuvo contacto con otros humanistas cordobeses como Juan de Cervantes, Nuño de Guzmán o Pero Tafur, relaciones que reforzaron su visión intelectual y política.

A su regreso a Castilla en 1443, Juan de Mena ingresó al servicio del rey Juan II, gracias a su dominio del latín. Fue nombrado, secretario de cartas latinas y Cronista real.

Además, heredó el puesto de caballero veinticuatro de Córdoba, cargo que había pertenecido a su abuelo.

Desde entonces quedó vinculado de forma estable a la corte y al círculo literario más prestigioso del reino.

Entre sus amistades y apoyos más influyentes destacan, Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana, su mecenas más importante. Álvaro de Luna, valido del rey, a quien Mena dedicó múltiples elogios literarios.

Las descripciones de sus contemporáneos lo retratan como un hombre de apariencia débil, siempre entregado al estudio y la escritura.

Juan de Lucena lo describe así:“Traes magrescidas las carnes por las grandes vigilias tras el libro, el rostro pálido, gastado del estudio…”

El propio Mena confesaba que cuando escribía olvidaba sueño y comida.

Su biografía presenta lagunas, pero se sabe que contrajo matrimonio al menos dos veces. En 1440 con una hermana de García y Lope de Vaca y hacia 1456 con Marina Méndez, de familia noble. No tuvo descendencia conocida.

Murió en Torrelaguna en 1456. Las fuentes discrepan sobre la causa. Para Gonzalo Fernández de Oviedo, falleció tras ser arrastrado por un caballo. Otros hablan de un “rabioso dolor de costado”, probablemente enfermedad.

Fue enterrado en la iglesia de Santa María Magdalena de Torrelaguna, con los gastos sufragados por el Marqués de Santillana.

En el siglo XIX sus restos fueron trasladados temporalmente a Madrid para el futuro Panteón de Hombres Ilustres, pero finalmente regresaron a Torrelaguna, donde hoy reposan.

La vida y obra de Juan de Mena se enmarcan en el tránsito del medievo al primer humanismo castellano. Durante el reinado de Juan II (1406-1454), la corte comenzó a abrirse tímidamente a las nuevas corrientes intelectuales procedentes de Italia.

Mena representa la síntesis entre dos mundos: El medieval moralizante y cristiano universalista y el renacentista, recuperación de los clásicos, interés por la filología

Juan de Mena fue uno de los primeros escritores que defendieron que el castellano podía alcanzar el prestigio literario del latín.

El Laberinto de Fortuna, además de una gran obra literaria, es un texto político. En un reino fragmentado por luchas nobiliarias, Mena apoyó claramente el partido real y la figura de Álvaro de Luna, a quien consideraba restaurador del orden y la grandeza castellana.

Su poesía funciona como una construcción de una memoria histórica común, exaltación de Castilla como fuerza cohesionadora, defensa de la autoridad monárquica.

Juan de Mena introdujo en la literatura castellana recursos novedosos: Cultismos latinos y sintaxis compleja

Reflexión filosófica sobre destino, Fortuna y virtud. Búsqueda de dignificación del castellano como lengua culta

Por estas razones, aunque su estilo pueda resultar arduo hoy, fue considerado por sus contemporáneos un salto técnico y conceptual.

Durante los siglos XVI y XVII su prestigio fue enorme.

El Brocense lo comentó como si se tratara de un clásico latino, y Juan de Valdés afirmaba: “De los que han escrito en metro, dan todos la palma a Juan de Mena.”

Fue considerado, el primer gran humanista castellano. Uno de los tres grandes poetas del siglo XV, junto a Santillana y Jorge Manrique. Modelo de lenguaje culto. Precursor directo del renacimiento literario español

Antonio de Nebrija lo citó como ejemplo de recto hablar y su influencia fue decisiva en la evolución del castellano literario. Su amor por Córdoba quedó reflejado en numerosos versos, como en el Laberinto de Fortuna:

“Córdova madre, tu fijo perdona

si… non divulgare tu sabiduría…”

Juan de Mena es una figura clave del tránsito entre la literatura medieval y el humanismo renacentista en España.

Su obra contribuyó a la afirmación cultural de Castilla, la dignificación del castellano, el nacimiento de una conciencia histórica nacional, y la fusión entre tradición medieval y nuevas corrientes humanistas.

Poeta, intelectual, Juan de Mena se consolidó como uno de los pilares fundamentales en la formación cultural de la España moderna. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc

Oh flor del saber y la caballería,

Córdoba madre tu hijo perdona

si en los cantares que agua pregona

no divulgara tu sabiduría,

de sabios valientes loarte podría

que fueron espejos muy maravillosos,

por ser de ti misma seré sospechoso.

Dirán que te pinto mejor que debiera.

Juan de Mena.

Clasificación poética denomina copla de arte mayor o Juan de Mena:

«Amores me dieron corona de amores
por que mi nombre por más bocas ande.
Entonces non era mi mal menos grande
quando me davan plazer sus dolores.
Vencen el seso los dulces errores,
mas no duran siempre segund luego plazen;
pues me fizieron de mal que vos fazen,
sabed al amor desamar, amadores.  Juan de Mena

Fue el mejore latinistas de su época. Su obra más destacada es el Laberinto de la Fortuna o Las trescientas. Es un extenso poema en coplas dodecasílabas, de carácter alegórico y, de nuevo, con evidente influjo de la Divina Comedia de Dante.

Iglesia de Santa María Magdalena de Torrelaguna

Tumba del poeta Juan de Mena en Torrelaguna. Iglesia de Santa María Magdalena.

Placa homenaje al poeta Juan de Mena