[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Gótico cordobés en el siglo XV – Cosas de Cordoba

Gótico cordobés en el siglo XV

El siglo XV trajo consigo profundos cambios en las artes y, de manera muy especial, en la pintura. El arte gótico, cuyos sistemas de representación se apoyaban fundamentalmente en la escultura, las vidrieras y el mosaico, comenzó a mostrar signos de agotamiento. Al mismo tiempo, la aparición de nuevas técnicas —como la pintura al óleo— y el desarrollo del estudio de la perspectiva anunciaban que la pintura se convertiría en el arte hegemónico de los siglos venideros.

En el gótico tardío, aún dominante en España a mediados del siglo XV, Córdoba llegó a constituirse como uno de los grandes centros de la pintura gótica. Diversos estudios sobre la pintura catalana incluyen capítulos dedicados a la influencia cordobesa, prueba de la relevancia artística alcanzada por la ciudad. Sin embargo, estas obras permanecieron olvidadas durante siglos, hasta que, en el siglo XIX, con el auge de la arqueología y la museística, comenzaron a recuperarse. Aun así, las biografías y atribuciones siguieron rodeadas de imprecisiones, cuando no de errores derivados de cierto chovinismo historiográfico propio de la época.

Un papel decisivo en la recuperación de este patrimonio lo desempeñó la familia vinculada al Julio Romero de Torres y al impulso del Museo de Bellas Artes de Córdoba, desde donde se dio nombre y visibilidad a los grandes pintores góticos locales, agrupados bajo la denominación de “los primitivos”. Gracias a esta labor se denunció también el abandono en que se hallaban muchas de estas obras maestras.

Entre los maestros recuperados figuran Pedro de Córdoba, el gran Bartolomé Bermejo  y Alejo Fernández. La historiografía llegó incluso a considerar a Alejo Fernández maestro de Pedro de Córdoba, pese a que la Anunciación firmada por este último está fechada en 1475, año de nacimiento de Alejo, lo que hace inviable tal relación y sugiere, más bien, la influencia inversa.

El esplendor pictórico cordobés de finales del siglo XV puede relacionarse también con la prolongada estancia en la ciudad de Isabel la Católica, gran coleccionista de pintura flamenca que viajaba acompañada de artistas como Juan de Flandes y Michel Sittow. Su mecenazgo la convierte en una de las primeras grandes protectoras de la pintura en España y ayuda a explicar este brillante, aunque largo tiempo olvidado, momento artístico.

Dentro de la pintura cordobesa en tiempos de los Reyes Católicos, Pedro de Córdoba destaca por una personalidad artística bien definida, pese a la escasez de datos documentales. Debió de regentar un importante taller y se hallaba activo cuando se redactaron las Ordenanzas de Pintores de 1493.

Su obra más sobresaliente es la Anunciación, realizada para la capilla de la Encarnación de la Catedral de Córdoba y fechada el 20 de marzo de 1475 por una inscripción con la firma del autor y el nombre del comitente, el canónigo Diego Sánchez de Castro. Se trata de una tabla de gran formato y compleja composición, concebida desde un punto de vista elevado y con profundas perspectivas arquitectónicas. La Virgen y el ángel, ricamente ataviados con brocados de clara influencia flamenca, ocupan el centro de la escena sobre una tarima de azulejos, mientras en primer término aparecen santos y donantes de menor escala separados por un pretil de tracería gótica.

A Pedro de Córdoba se le atribuyen asimismo otras obras, como una Adoración de los pastores firmada y una tabla de San Nicolás de Bari, caracterizadas por el tratamiento escultórico de las figuras y la suntuosidad ornamental. Todo ello configura un excelente ejemplo del estilo hispanoflamenco desarrollado en Córdoba.

La figura de Pedro de Córdoba resulta esencial para comprender la introducción del naturalismo flamenco en la pintura andaluza del siglo XV. Su producción revela un momento de apertura artística y espiritual en el que confluyeron devoción religiosa, mecenazgo eclesiástico e influencias europeas. Gracias a ello, la Córdoba tardomedieval se convirtió en un foco pictórico de primer orden cuyas obras, hoy recuperadas, permiten reconstruir uno de los capítulos más refinados del arte gótico peninsular. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

San Nicolás de Bari. Óleo sobre tabla que se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Córdoba. procedente de la parroquia de San Nicolás de la Villa.