
El Papa Pío V en 1567 había prohibido bajo excomunión los toros, por lo que tenían de riesgo y muerte para el cuerpo de los toreros y el alma de los espectadores.
La Excomunión iba dirigida a los príncipes, reyes, autoridades, que promovían los toros, por emplear mal su autoridad, en línea contraria al mensaje de Cristo.
Quedaban excomulgados de un modo especial los clérigos, que eran grandes promotores de toros, como adorno de sus fiestas religiosas y promotores ellos mismos de corridas.
Quería el Papa separar las fiestas religiosas de Eucaristía y oración de las fiestas profanas, paganas, que las acompañaban como eran los toros.
Sigio ofreciendo la bula de excomunión, que es un modelo de concisión y de exigencia no cumplida, una voz fuerte en el desierto de las grandes fiestas y toros, especialmente en los reinos de las Españas.
El fondo del asunto es si el Papa tenía autoridad para prohibir los toros, por mandato de Cristo, siendo como era un Papa duro, promotor de cruzadas contra turcos y de luchas contra los malos herejes del Norte. Podía ser entonces malo matar toros, podía ser obra de Dios matar infiernes y herejes. No se entendía del todo.
El rey Felipe II, y casi todos los príncipes cristianos, no aceptaron la Bula del Papa, dejando en evidencia la limitación de sus poderes. Por otra parte, el papa santo, san Pío V, necesitaba a Felipe II para oponerse a turcos y herejes y por eso no podía exigirle en serio el tema de los toros. Soledad Carrasquilla caballero. sccc.-
Relieve del lateral de la urna donde se encuentra el cuerpo del Papa Pio V, en el iglesia de Santa María la Mayor de Roma. El pontífice de la Batalla de Lepanto, que instituyó la fiesta de Nuestra Señora del Rosario.

Pio V rezando delante de un crucifijo un ángel le toca la cabeza y le anuncia la victoria, al fondo se ven la batalla de Lepanto. En el cielo aparición de la Virgen. Lienzo realizado en 1650, con motivo de su santificación. Atribuido a Juan de Toledo. Museo Naval de Madrid