
Uno de los tesoros más importantes y conocidos que custodia actualmente el Estado español es el procedente de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, cuya historia combina navegación, guerra, arqueología submarina y una de las mayores batallas judiciales por el patrimonio histórico jamás libradas.
La historia del tesoro de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes no puede entenderse sin la figura del militar cordobés Diego de Alvear y Ponce de León y la tragedia personal que marcó para siempre su vida. Nacido en Montilla en 1749, Diego de Alvear ingresó joven en la Real Armada y desarrolló una brillante carrera militar y científica en América, donde participó durante casi dos décadas en los trabajos de delimitación de fronteras entre los dominios españoles y portugueses en las regiones de los ríos Paraná y Paraguay. Durante aquellos años realizó estudios geográficos, cartográficos, botánicos y etnográficos de enorme valor.
Tras finalizar su misión en América, emprendió el regreso a España en 1804 acompañado por su esposa, sus hijos y una importante fortuna acumulada durante sus años de servicio. La escuadra estaba formada por cuatro fragatas: Medea, Fama, Clara y Mercedes.
El destino quiso que, poco antes de partir desde Montevideo, enfermara Tomás de Ugarte, segundo comandante de la expedición. Por razones de protocolo naval, Diego de Alvear tuvo que trasladarse junto a su hijo mayor, Carlos María de Alvear, a la fragata capitana Medea para asumir nuevas responsabilidades. Mientras tanto, su esposa y sus otros siete hijos permanecieron embarcados en la Mercedes. Aquella decisión circunstancial acabaría salvándoles la vida.
La Nuestra Señora de las Mercedes formaba parte de una escuadra española que regresaba desde América cargada con riquezas procedentes principalmente del Virreinato del Perú. A bordo viajaban monedas de oro y plata acuñadas en Lima, además de lingotes, telas de vicuña, quina —muy apreciada por sus propiedades medicinales—, canela y otras mercancías valiosas. Junto a la carga comercial viajaban también pasajeros, funcionarios, militares y numerosas familias que regresaban a España.
El 5 de octubre de 1804, cuando navegaba frente a las costas del Algarve portugués, la escuadra española fue interceptada por una división naval británica. Aunque España y Gran Bretaña no se encontraban oficialmente en guerra, las tensiones entre ambas potencias eran cada vez mayores debido a las alianzas españolas con la Francia napoleónica.
El enfrentamiento desembocó en la llamada Batalla del Cabo de Santa María. Durante el combate, una granada disparada por un buque británico alcanzó la santabárbara de la Mercedes, donde se almacenaba la pólvora. La explosión fue devastadora. La fragata saltó literalmente por los aires y se hundió en cuestión de minutos junto con gran parte de su tripulación y pasajeros.
De las más de trescientas personas que viajaban a bordo, entre los muertos se encontraban la esposa de Diego de Alvear y siete de sus hijos. El propio Alvear contempló impotente la explosión desde la cubierta de la Medea.
Aquel episodio quedó grabado como uno de los relatos más sobrecogedores de la historia naval española.
El hundimiento tuvo además importantes consecuencias políticas. La destrucción de la Mercedes provocó una enorme indignación en España y contribuyó decisivamente a la declaración de guerra contra Gran Bretaña pocos meses después, dentro del complejo escenario de las Guerras Napoleónicas.
De este modo, el tesoro de la Mercedes quedó unido para siempre no solo a la historia naval española, sino también a la memoria de Diego de Alvear y Ponce de León, uno de los personajes más destacados de la historia de Córdoba y protagonista involuntario de una de las mayores tragedias marítimas de comienzos del siglo XIX.
La catástrofe, tuvo además una enorme repercusión histórica. La destrucción de la Mercedes y la captura de los restantes buques españoles por los británicos provocaron la ruptura definitiva entre España e Inglaterra y fueron uno de los acontecimientos que condujeron a la guerra que desembocaría poco después en la Batalla de Trafalgar.
Durante más de dos siglos el pecio permaneció olvidado en el fondo del océano Atlántico hasta que en 2007 la empresa estadounidense de exploración submarina Odyssey Marine Exploration anunció el hallazgo de un espectacular cargamento de monedas de plata y oro extraído de un yacimiento submarino al que denominó «Black Swan» (Cisne Negro).
La compañía trasladó a Estados Unidos cerca de 600.000 monedas y otros objetos recuperados del pecio sin identificar inicialmente de forma oficial el lugar exacto del hallazgo. Sin embargo, las investigaciones históricas y arqueológicas apuntaron rápidamente a que los restos correspondían a la fragata Nuestra Señora de las Mercedes.
El Gobierno español inició entonces una larga batalla judicial en los tribunales estadounidenses argumentando que la Mercedes era un buque de Estado perteneciente a la Armada española y que, conforme al derecho internacional, mantenía su inmunidad soberana incluso después de hundida.
Tras varios años de litigios, los tribunales norteamericanos dieron la razón a España. Las sentencias reconocieron que el pecio pertenecía al Estado español y ordenaron la devolución íntegra del tesoro.
En febrero de 2012, más de 17 toneladas de monedas de oro y plata regresaron finalmente a España en una operación considerada histórica para la protección del patrimonio cultural subacuático. Fue una de las mayores recuperaciones de bienes históricos jamás obtenidas por vía judicial.
Hoy, buena parte de las monedas, objetos y materiales recuperados se conservan y estudian en instituciones culturales españolas, especialmente en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática ARQVA, donde constituyen una fuente excepcional para conocer el comercio, la navegación y la vida a bordo de los barcos españoles de comienzos del siglo XIX.
Más allá del valor económico del cargamento, el tesoro de la Mercedes posee un enorme valor histórico y humano. No se trata únicamente de monedas de oro y plata, sino del legado material de una tragedia marítima en la que perdieron la vida centenares de personas y que marcó un episodio decisivo en las relaciones entre España y Gran Bretaña en vísperas de la gran transformación política de Europa. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

La voladura de la Fragata Mercedes. Pintura de de Francis Sartorius. Museo Marítimo Nacional de Reino Unido

Diego de Alvear y Ponce de León. Pplaza del Ayuntamiento de Montilla.