[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. El Altillo del Campo de la Verdad – Cosas de Cordoba

El Altillo del Campo de la Verdad

Fotografía del altillo en la primera mitad del siglo XX

La casa conocida como el Altillo existió antes incluso que la calle que heredó su nombre. Era una construcción singular, aislada del resto del viejo barrio del Campo de la Verdad. Una empinada rampa la unía con el molino San Antonio, de donde se cogía el agua potable.  

En un tiempo en que la mayoría de las familias del barrio carecían de comodidades, el Altillo destacaba porque fue una de las pocas viviendas que dispuso de agua corriente, mientras que la inmensa mayoría de los vecinos debían abastecerse en la única fuente potable existente al otro lado del río, situada frente a la parroquia (hoy junto a la plaza de Santa Teresa).

Hasta 1874, año en que el alcalde Juan Rodríguez Sánchez llevó finalmente agua corriente a través del puente para abastecer a los vecinos del (nombre por el que se conocía al barrio, condenado al olvido ya desde el 813 por decisión de Al-Hakam ben Hixam), las mujeres del arrabal del Mediodía se vieron obligadas a acarrear agua cada día desde el Caño del Olivo, en la fuente de Santa María del Patio de los Naranjos de la Mezquita de Córdoba.

Durante décadas, los vecinos del Altillo sostuvieron un conflicto con el Ayuntamiento de Córdoba, que pretendía derribar las viviendas argumentando que en sus cimientos había restos de edificaciones andalusíes. Los vecinos, sin embargo, defendían la antigüedad y valor histórico de la casa, avalados por documentos gráficos y escritos, entre ellos el tomo VI de Civitates Orbis Terrarum (1617), en el que aparece una perspectiva de Córdoba desde el Campo de la Verdad en la que ya se distingue el Altillo.

Finalmente, el Ayuntamiento expropió el inmueble. Las excavadoras borraron el Altillo del paisaje del Campo de la Verdad y, con él, siglos de memoria vecinal. Los restos andalusíes que custodiaba en sus basamentos afloraron a la intemperie, pero sin cuidado ni puesta en valor: quedaron abandonados, expoliados y cubiertos de jaramagos, como una herida abierta en la historia urbana de Córdoba.

Así desapareció el Altillo, víctima de la desidia municipal. Donde había un cruce de memorias —andalusíes, barrocas y populares— hoy apenas quedan ruinas olvidadas. “Cosas de los munícipes”, que deberían saber de historia, de humanidad y de conservación… Y si no lo saben, que se busquen asesores válidos, de los que nunca parecen faltar para otros menesteres. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

Ilustración del el tomo VI de «Civitates Orbis Terrarum», obra editada en 1617, ofrece una perspectiva de Córdoba desde el Campo de la Verdad y en ella se puede ver a mano izquierda de la imagen, del Altillo, entre la Acera Pintada y los molinos.

Este dibujo que puedenverse una de las vistas más antiguas de Córdoba, incluida en la monumental obra «Civitates Orbis Terrarum», editada por Georg Braun y grabada por Frans Hogenberg en Colonia entre 1572.

La imagen corresponde al tomo VI, donde se publicaron diferentes perspectivas de ciudades españolas.

En esta vista se observa claramente las casas que conformaban el Altillo, la Acera Pintada, el puente romano, la torre de la Calahorra, la Mezquita con su alminar transformado en torre campanario, y el Campo de la Verdad con sus casas y huerta.