[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. César Borgia: el hijo del papa que marcó el Renacimiento – Cosas de Cordoba

César Borgia: el hijo del papa que marcó el Renacimiento

 Busto de Cesar Borgia donde puede contemplarse su escudo de armas y la leyenda: «César Borgia, Capitán General de las Armas Navarras. MDVII». De escultor Fructuoso Orduna. Se encuentra situado en la plaza Sor Simona en Viana, Navarra.

El 13 de septiembre de 1475 nació en Roma César Borgia, hijo del papa aragonés Rodrigo de Borja, futuro Alejandro VI y de Vannozza Cattanei. Perteneciente a la influyente y polémica familia Borgia, César se convirtió en una de las figuras más fascinantes y controvertidas del Renacimiento europeo.

Su vida abarcó lo militar, lo político, lo eclesiástico y lo cultural. Fue mecenas de grandes talentos de la época y se rodeó de personajes que marcarían la historia del pensamiento, como Nicolás Maquiavelo, quien se inspiró en él ¿y no en Fernando II de Aragón? para su célebre obra El Príncipe.

Desde joven acumuló títulos: con apenas dieciséis años fue arzobispo de Valencia, poco después obispo de Pamplona, y a los dieciocho alcanzó el cardenalato. Sin embargo, abandonó pronto la carrera eclesiástica para dedicarse a la política y a las armas.

La muerte de su hermano Juan en 1497 —capitán general de los ejércitos pontificios— le abrió el camino para convertirse en militar. Aunque nunca se esclarecieron las circunstancias del crimen, los rumores apuntaron al propio César, a su hermano Jofré o incluso a intrigas más amplias.

Al año siguiente renunció a la púrpura cardenalicia y, gracias a la alianza con Luis XII de Francia, recibió el ducado de Valentinois —motivo por el que sería conocido como il Valentino— y contrajo matrimonio con Carlota de Albret, hermana del rey consorte de Navarra. De esta unión nació Luisa Borgia, aunque César nunca llegó a conocerla. También tuvo hijos ilegítimos, como Girolamo y otra Lucrezia (no confundir con su célebre hermana).

Como capitán general del ejército del Vaticano demostró ser un estratega brillante y un político ambicioso. Con apoyo francés conquistó gran parte de la Romaña y participó en las campañas contra el Reino de Nápoles.

En paralelo, en 1502 Leonardo da Vinci entró bajo su mecenazgo tras dejar a Ludovico Sforza. César se interesó en sus ingenios bélicos y, según la leyenda, incluso en que inventase un veneno indetectable. Otra tradición —difícil de comprobar— asegura que ambos fueron amantes y que Leonardo lo tomó como modelo para su Salvator Mundi, otorgando al rostro de Cristo los rasgos del Valentino. A partir de ahí, Miguel Ángel, celoso de Leonardo, habría consolidado el canon de un Cristo claramente europeo, alejándose de la iconografía semita anterior.

La muerte de Alejandro VI en 1503 marcó el inicio de su declive. Tras un breve papado de Pío III, Julio II lo mandó detener, aunque lo mantuvo arrestado en el Vaticano en lugar de en las mazmorras de Sant’Angelo. Liberado por poco tiempo, cayó en manos de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, por orden de Fernando el Católico.

Tras ser encarcelado en Cartagena, Chinchilla y finalmente en el castillo de la Mota (Medina del Campo), logró fugarse en el otoño de 1506. Ese mismo diciembre llegó a Pamplona, acogido por su cuñado Juan III de Albret, rey de Navarra, quien lo nombró condestable del reino. César volvió a la guerra con su divisa gravada en su espada: «Aut Caesar aut nihil», es decir, «O César o nada», en recuerdo de lo que exclamaron las legiones de Julio César al cruzar el Rubicón

En 1507 dirigía el asedio al castillo de Viana. El 11 de marzo, enfurecido porque un grupo de jinetes lograra burlar el cerco y abastecer a los sitiados, salió en su persecución con unos pocos hombres. Fue emboscado y, el 12 de marzo, murió asesinado en La Barranca Salada. Su cuerpo apareció desnudo y despojado de sus armas. Sepultado inicialmente en la iglesia de Santa María de Viana, en el siglo XVI fue exhumado y enterrado en plena calle por considerársele indigno de reposar en suelo sagrado. En 1945 sus restos fueron reinhumados en el templo, aunque solo junto a la puerta.

Su meteórica carrera condensó las luces y sombras del Renacimiento: ambición, poder, guerra, cultura y leyenda. Se lo comparó con Nerón y Calígula, acusándole de crímenes, incestos y atrocidades. Pero también inspiró a Maquiavelo y, según la tradición, pudo haber dado rostro a Jesucristo en la pintura de Leonardo.

Paradójicamente, aquel a quien se negó el descanso en tierra sagrada fue quizá quien definió, para siempre, la imagen del Salvador. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

Lápida de la tumba de César Borgia