[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Carmen de Burgos Seguí – Cosas de Cordoba

Carmen de Burgos Seguí

Óleo sobre lienzo pintado por Julio Romero de Torres 1925. Dedicado a Colombine con admiración

Carmen de Burgos “Colombine”, pionera del periodismo y del feminismo español

Carmen de Burgos Seguí nació en Almería, 10 de diciembre de 1867 y murió en Madrid, 9 de octubre de 1932)

Periodista, escritora, traductora, pedagoga, activista y una de las figuras más influyentes de la Edad de Plata. Conocida como Colombine, también firmó como Gabriel Luna, Perico el de los Palotes, Raquel, Honorine o Marianela. Está considerada la primera periodista profesional de España en lengua castellana y la primera corresponsal de guerra.

Se crio en Rodalquilar (Almería), donde su padre poseía tierras, minas y el cortijo La Unión. Recibió la misma educación que sus hermanos varones y creció en un ambiente culto gracias a la posición familiar. Su padre llegó a ser vicecónsul de Portugal, dependiente del consulado de Cádiz.

Muy joven, a los 16 años, se casó y tuvo tres hijos, aunque dos fallecieron tempranamente. Su matrimonio fue infeliz y acabó alejándose progresivamente de su marido. La muerte de sus hijos y la separación marcaron su vida.

En 1895 obtuvo el título de maestra de Enseñanza Elemental, y en 1898, el de Enseñanza Superior. Ese mismo año comenzó a pasar más tiempo en el hogar paterno, preparando el cambio que la llevaría a emanciparse.

En 1901 ganó por oposición una plaza en la Escuela Normal de Maestras de Guadalajara. Ese mismo año decidió abandonar definitivamente a su marido y comenzar una nueva vida en Madrid junto a su hija María. Se instaló primero con su tío, el senador Agustín de Burgos, pero tras recibir un intento de abuso, lo abandonó también.

Su carrera periodística comenzó en 1902 como colaboradora de El Globo con la columna Notas femeninas, donde ya trataba temas sociales: sufragio femenino, trabajo obrero, inspección de fábricas…

En 1903, Augusto Suárez de Figueroa la contrató para el Diario Universal para dirigir una columna diaria: Lecturas para la mujer, firmada ya como Colombine.

Fue la primera vez en la historia de España que una mujer trabajó como periodista profesional reconocida.

Carmen utilizó estas columnas, en apariencia ligeras sobre modas y costumbres, para introducir ideas progresistas europeas y reivindicar el divorcio, la igualdad y los derechos civiles, lo que le granjeó la admiración de Giner de los Ríos o Blasco Ibáñez, pero también ataques de la Iglesia y de los sectores conservadores.

En 1905 recibió una beca para estudiar sistemas educativos en Europa, viajando por Francia, Italia y Mónaco.

Maestra, pedagoga y formadora

Desde 1901 enseñó en Guadalajara; después en la Normal de Toledo (1907-1909) y, finalmente, en la Escuela Normal Central de Maestras de Madrid.

En 1911 fue nombrada profesora de la Escuela de Artes y Oficios, donde impartió clases incluso para personas ciegas o sordomudas.

Carmen de Burgos fue una de las activistas más influyentes de su tiempo. Luchó por los derechos de las mujeres y los niños. Defendió el divorcio, la abolición de la pena de muerte, la igualdad civil y el sufragio universal.

En 1908 fundó la Alianza Hispano-Israelí en defensa de las comunidades sefardíes.

En 1920 creó la Cruzada de Mujeres Españolas, una plataforma feminista inédita en España. Presidió la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas.

Tras el desastre del Barranco del Lobo, se trasladó a Melilla como corresponsal de guerra de El Heraldo de Madrid.

De vuelta en la península publicó el célebre artículo ¡Guerra a la guerra!, defendiendo a los objetores de conciencia y denunciando los horrores bélicos.

Ese mismo año falleció su esposo y quedó viuda legalmente.

Carmen se integró en el ambiente literario más creativo del momento. Se relacionó con: Benito Pérez Galdós, Vicente Blasco Ibáñez, Rafael Cansinos Assens, Juan Ramón Jiménez, Sorolla, Julio Romero de Torres, Tomás Morales, Alonso Quesada y muchos más

Mantuvo una relación sentimental e intelectual de unas dos décadas con Ramón Gómez de la Serna, con quien viajó por Europa y colaboró en proyectos literarios.

La proclamación de la Segunda República supuso la victoria de muchas de sus luchas: matrimonio civil, divorcio y voto femenino.

Se afilió al Partido Republicano Radical Socialista, presidió organizaciones feministas y en 1931 ingresó en la masonería, fundando la logia Amor, de la que fue gran maestre.

Murió repentinamente el 9 de octubre de 1932, pronunciando sus últimas palabras:

«Muero feliz porque muero republicana. ¡Viva la República!»

Tras la Guerra Civil, el franquismo prohibió sus obras y borró su nombre de bibliotecas y librerías. Solo décadas después fue recuperada como una de las grandes figuras del feminismo y del periodismo español. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-