
El Bronce de Lascuta se trata de la inscripción en latín más antigua hallada en la península Ibérica, uno de los más importantes documentos escrito que atestiguan la presencia romana en la provincia de Cádiz. La pieza datada en el año -189 y se cree que se trata del documento en latín más antiguo de toda península Ibérica. De hecho, está transcrito en latín arcaico. Esta placa metálica se encuentra provista de una anilla lateral, mide unos 25 centímetros por 14, contiene un resumen de un decreto promulgado por el general romano Lucio Emilio Paulo. El escrito libera a los habitantes de la Torre Lascutana, ubicada en Alcalá de los Gazules, de la servidumbre a la que estaban sometidos por Asta Regia, ciudad situada muy cerca de Jerez, en la actual Mesas de Asta. Es un gesto de agradecimiento a los lascutanos por su ayuda para aplastar la rebelión de los astenses contra la dominación romana. Este resumen de un decreto pretoriano se dice fue encontrado en la Mesa del Esparragal, cerca de una mina en un campo con ruinas antiguas, a 6 km de Alcalá de los Gazules en 1866 o 1867 dentro de la antigua Bética romana.
Una interpretación muy abierta y actualizada vendría a explicar que el Bronce de Lascuta es la carta fundacional como municipio independiente de Alcalá de los Gazules, el decreto por el que esa localidad se segrega de Jerez hace más de dos mil trescientos años.
Gabriel Almagro Montes de Oca sostiene, que el bronce no fue encontrado en la Mesa del Esparragal y vendido por unos carboneros a un cónsul belga, sino que fue hallado en Alcalá durante unas obras en la iglesia parroquial durante el ensanche de las capillas del baptisterio y del Santo Entierro en un terreno obtenido en 1863.
El indicio más sólido que sustenta esa versión es una anotación en el libro de gastos e ingresos de la parroquia entre 1827 y 1909. Entre los ingresos del segundo semestre de 1866 figura una entrada de 500 reales «por la mitad del hallazgo que se encontró en la obra nueva que pertenece a esta Parroquia». Él intuye que una parte del dinero se lo embolsaron los albañiles que encontraron el bronce y que el cura párroco, Francisco de Paula Castro y Moreno, se encargó de hacer de intermediario con Ladislas Lazeski, que lo saca del país y lo adquiriere el Museo del Louvre, donde se conserva.
Por los años ochenta, el Ayuntamiento de Alcalá de los Gazules trató de lograr que el bronce regresase a su tierra poniéndose en contacto con el Louvre, a los que los responsables del museo les plantearon permutar esa pieza arqueológica por otro objeto francés que poseyese el Estado español. Los alcalaínos se dirigieron al ministerio de Cultura y explicaron la situación. Y la respuesta, si es que la hubo, sí que fue negativa. No obstante, algo sí que consiguió Alcalá en ese intento. Desde el Louvre les enviaron una réplica exacta del Bronce de Lascuta que desde entonces está expuesta en el salón de plenos del Ayuntamiento y una copia de esta en el Museo Arqueológico de Jerez, sccc
Fotografia de la placa del Bronce de Lascuta que se encuentra en el Museo del Louvre.