
Pocas recetas resumen tan bien la herencia andalusí de Córdoba como las berenjenas con miel —o “brenjeras con miel”, como aún se oye decir en algunos pueblos de la campiña. Este plato sencillo, hecho con rodajas de berenjena fritas y bañadas en miel, hunde sus raíces en el refinado arte culinario del al-Ándalus.
Durante la época omeya, la berenjena (al-bādinyān en árabe) era una hortaliza muy apreciada en la cocina cordobesa. Los recetarios andalusíes de los siglos X al XIII, como el Kitāb al-Ṭabīj o el Fudālat al-Khiwān, describen diversas preparaciones con berenjenas: fritas, asadas o guisadas con miel, y especias. Aquellos cocineros andalusies valoraban su textura delicada y su capacidad para absorber los aromas del aceite, la miel o el comino.
Con la conquista cristiana de Córdoba en 1236, muchas de esas recetas pasaron a la tradición popular. Los conventos y las casas campesinas conservaron el gusto por combinar sabores dulces y salados, una seña de identidad de la cocina andaluza heredada del mundo andalusí.
La versión cordobesa más tradicional consiste en cortar las berenjenas en rodajas finas, pasarlas por harina, freírlas en aceite de oliva virgen extra y finalmente rociarlas con miel de caña o miel natural templada. El contraste entre la suavidad del interior, el crujiente exterior y el dulzor aromático de la miel crea una armonía de sabores que evoca siglos de historia compartida.
Hoy, las berenjenas con miel siguen presentes en tabernas y mesas familiares, como símbolo de una Córdoba mestiza, donde cada bocado guarda la memoria de al-Ándalus. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-