
Loza con el nombre de la obra mas importante de Teodomiro Ramirez de Arellan
El día 10 de noviembre de 1828 nació en Cádiz Teodomiro Ramírez de Arellano y Gutiérrez de Salamanca, quien falleció en Córdoba el 18 de mayo de 1909, a los 80 años.
Escritor, periodista, dramaturgo y ensayista, fue Cronista Oficial de Córdoba. Su obra más conocida es Paseos por Córdoba, escrita en 1873, una historia de la ciudad que recoge su pasado, sus calles y sus leyendas. Es el libro de referencia más utilizado por investigadores, tanto profesionales como aficionados, para conocer la Córdoba del siglo XIX y sus raíces históricas.
Llegó a Córdoba con apenas cinco años, donde comenzó sus estudios de Magisterio, que terminaría en Madrid. En la ciudad de los califas fundó el periódico La Crónica, y también colaboró con el diario liberal La Provincia. Ingresó en la administración como oficial del Gobierno Civil, cargo que ejerció tanto en Córdoba como en Sevilla.
El 8 de marzo de 1860 ingresó en la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba, y en 1883 fue admitido en la Real Academia de la Historia. Tras la muerte de Francisco de Borja Pavón en 1904, le sucedió como director de la Academia cordobesa. Asimismo, fue vicepresidente de la Comisión Provincial de Monumentos.
Estuvo casado con la cordobesa Rafaela Díaz de Morales y Pérez de Barradas, con quien tuvo dos hijos: Rafael y Teodomira.
Fue hermano de Carlos Ramírez de Arellano, que ocupó la alcaldía de Córdoba en varios periodos entre 1841 y 1862, y de Feliciano Ramírez de Arellano, marqués de la Fuensanta del Valle. Soledad carrasquilla Caballero. sccc.-

Barrio de la Magdalena
…Dando comunicacion con el campo, hay un portillo, conocido por la puerta de Andújar, por ser la salida del camino á dicha ciudad, segun unos, ó porque cuando la conquista de Córdoba entraron por aquel punto los soldados que formaban la legión con que los auxilió Andújar. Sea lo que quiera, aquel sitio, uno de los mas nombrados en su dia, ha perdido por completo su importancia. A un lado se vé una torre amagada á la ruina, resto de la antigua de los Donceles, una de las fortalezas que defendian la ciudad y solo podia cederle la primacía á la que llamamos la Calahorra. Formaba dos torres, completamente iguales, unidas por un arco, dándolas comunicacion en la parte alta y teniendo abajo una de las puertas de la ciudad. Era una de las alcaidías de Córdoba y debia su título, á estar guardada por la parte mas joven del ejército cristiano y servir despues de reclusión á los hijos de los nobles cordobeses que cometían alguna falta. Los nuevos alcaides, prestaban en ella su juramento, estando veinticuatro horas antes en una de las dos pequeñas habitaciones que formaba, sin comunicacion con persona alguna; por consiguiente allí estuvo cumpliendo aquella obligacion el famoso D. Diego Fernandez de Córdoba, que prendió al Rey Chico de Granada.
Muy descuidada desde poco despues de la conquista, en 8 de Marzo de 1557, se hundió una de las torres que estaba en terreno hoy dentro de la plazuela: entonces se reedificó aquella parte de muralla y varió la puerta frente á la calle de los Muñices, donde la hemos conocido, dándole también una forma gótica: cerráronla en 1836, cuando la invasión del cólera y así ha permanecido hasta su demolición. La torre, que tantos recuerdos encierra, desaparecerá también pronto, si alguien no acude á su remedio. Cuando la primera de estas dos reformas, se construirían las casas de la calle del Crucifijo, pues no es probable que la antigua puerta diese á una calleja; además, es sabido, que la muralla en todo el recinto de Córdoba, estaba independiente de las casas y demás edificios. Cuando la puerta estaba en uso, la casa número 21 era un peso de harina como el de Martos y el Puente…..

…Desde la parroquia hasta la plazuela de los Padres de Gracia, hay una calle [María Auxiliadora] llamada Mayor y otras veces Ancha de San Lorenzo, sin duda la mejor del barrio, aunque no por sus edificios: está casi paralela con las de la Banda [Jesús del Calvario; antes Ruano Girón] y los Frailes, comunicándose por cuatro travesías, que son la calle del Trueque ó de los Cambios, titulo que creemos tomó por haber sido el punto destinado en aquel barrio para recoger ó cambiar las monedas, en virtud de la pragmática de los Reyes Católicos de 13 de Junio de 1493, en que se prohibió la circulacion de las antiguas. En aquel barrio dicen que el trueque fué el de un niño de padres ricos que dieron á criar, y muerto, lo cambiaron por otro, para que el segundo, de origen pobre, disfrutase las venturas del primero; pero ni dan mas pormenores, ni una razón que lo saque de las condiciones de un cuento…

…«En nueve dias del mes de Octubre de mil y seiscientos y ochenta años, á las siete de la mañana, hubo un temblor de tierra tan grande, que muchos edificios se jundieron unos en el todo y otros en parte, y los templos y sus torres padecieron mucha Ruina: en la Catedral desmintieron los arcos de las campanas y la muralla que cae al Caño gordo, y en esta iglesia se abrió la capilla mayor y su bóveda por la parte de encima del Retablo y por la parte baja de la iglesia desmintieron los estribos y se abrieron las claves de las claraboyas colaterales á la puerta mayor, y la torre de esta iglesia se cayeron de ella tres bultos del ornato de la coronacion de ella y parte de la cornixa, se partió el marmol piedra de la veleta y en la Ciudad y sus conventos extramuros y intra sucedieron muchas ruinas por ellos y sustos, de suerte que ha atemorizado la gente en tan gran manera que todo es confesiones generales, fiestas al Santísimo Sacramento con arrogativas y en esta iglesia de Santa Marina se continúan por nueve dias por tarde y mañana patente su Divina Magestad, y hoy catorce del mes dicho se ha sabido que fué este terremoto universal.

…Sábado primero de Noviembre de mil setecientos cincuenta y cinco en que la Universal Iglesia celebra la festividad de todos los Santos, habiendo amanecido muy claro, y muy templado, á las diez de la mañana, minuto mas ó menos, repentinamente sentimos todos cuantos viviamos en esta Ciudad de Córdoba un ruido tan grande, que llamo la atencion de todos, aunque se persuadian á ocasionarlo los coches; pero instantáneamente se comenzó á estremecer la tierra, y todos los edificios con tanta violencia y vaybenes que no hubo persona que no se persuadiera que todos quedaríamos sepultados entre las ruinas de las propias habitaciones, durando todo este primer estremecimiento medio cuarto de hora, en cuyo tiempo se vieron flaquear todos los mas fuertes y eminentes edificios, unos abriéndose por sus techumbres, otros bamboleándose de uno á otro lado, como si fueran débiles cañaverales agitados de oleadas del viento; y habiéndose suspendido como otro medio cuarto de hora, repitió el mismo ruido y temblor con poca menos violencia que el primero, pero con solo un minuto de duración: esta repeticion acobardo hasta los mas varoniles ánimos, saliéndose los mas de los que estaban en los templos (á cuya hora los mas estaban en los Divinos oficios) huyendo al despoblado, para escapar con vida, siendo tanta la confusión de todos, los clamores y quejidos que obrando sin libertad y sin consejo unos huian del riesgo, y otros se metían en mayor, sin saber cuales acertaban.

· …Era la mañana del dia 15 de Setiembre de 1810, cuando D. Francisco se encontró en la calle del Pilero [Mateo Inurria] con una monja exclaustrada de uno de los conventos, a favor de la autorización dada por los franceses: paráronse á hablar, y fiado de la confianza que con ella tenía, le dio la noticia de la venida de fuerzas españolas, recelando el que la hiciesen tornar á la clausura. Temerosa aquella de volver á su convento, pasó a seguida á ver al general Godinot, que habitaba en las casas de los Marqueses de Villa Verde, rogándole la permitiera marcharse con la división francesa. Sorprendióle a aquel la visita, y deseando no se propalasen noticias semejantes y de que el pánico cundiera entre los cordobeses, la obligó á delatar á D. Francisco de Sales Ramirez, á quien en seguida fueron á buscar á su casa, núm. 1.° de la calle de Pedregosa. Llegó a presencia de aquel tigre y, lejos de negar la noticia, confesó lo que habia oido y dicho, que no otra cosa podia manifestar un sacerdote tan virtuoso y puntual en el cumplimiento de sus deberes.
Furioso Godinot, llamo á uno de sus ayudantes, á quien dio esta terrible orden: «Conducidlo al principal, y que tal como está, hasta con el sombrero de teja, sea inmediatamente ahorcado en medio de la Corredera.».

.Frente á la calle del Viento se encuentra el molino de Martos, el mas importante de los que tiene Córdoba en el Guadalquivir: entre su bajada y la parte que va á la salida de los Mártires, hay un rincón, en el cual estuvo abierta la antigua puerta de Martos, llamada así porque por ella entró Albar Pérez de Castro y demás valerosos cristianos de aquella población que concurrieron con San Fernando á la conquista de Córdoba: se ha llamado también del Sol por mirar al Este, y de las Siete menas por las que tenía la torre cuadrada que estaba en este sitio y de la que seguía un lienzo de muralla hasta el estremo, ó sea el ángulo con la puerta de Baeza, en el cual habia otra torre denominada de las Siete esquinas, por ser ochavada, teniendo una de aquellas adosada al muro; el terremoto de 1755 la dejó tan mal parada, que fue preciso derribarla. El molino de Martos es una gran obra toda de cantería con diez piedras y unos buenos batanes; perteneció á la Encomienda de Calatrava y fué vendido cuando la primera desamortización: de él arranca el murallon del paseo de la Rivera, en su mayor parte del barrio de San Nicolás de la Ajerquía, que al pasear describiremos; una losa de mármol azul colocada sobre la puerta falsa del molino, ya inútil por haber subido el terraplén, indica con su inscripción, que en el reinado de Carlos IV, siendo Presidente el conde de Lerena, comisionado D. Juan Antonio de la Torre, contador que era del mayorazgo del patrimonio de Martos, en los años de 1790 y 1791, se separó [reparó] la azua y se sacó de cimiento el tramo de muralla desde el molino á los primeros asientos del paseo de la Rivera, además de otros muchos reparos y reformas realizadas entonces en aquel productivo molino [actualmente Museo Hidráulico dependiente del INGEMA]. Hoy es propiedad de los Sres. Aguados.

…Hemos dicho que la mayoría del vecindario de este barrio es de industriales, y no hay más que recorrer sus calles para convencerse de esta verdad: allí vive la mayor parte de los plateros de Córdoba; tiene muy antiguas y buenas fábricas de curtidos, talleres de guarnicioneros, y cuenta con otros varios de las demás artes y oficios, teniendo además casi todo el comercio de adobo y encubaje de aceitunas; los padrones antiguos demuestran lo mismo, pudiendo asegurarse por lo tanto, que es el barrio más industrioso de Córdoba, hasta con la suerte, de que en su recinto se haya establecido la Escuela de Bellas…

…La Ciudadela, Almedina ó Villa, ocupó desde los romanos el mismo recinto, y tanto éstos como los árabes tuvieron en él sus principales edificios públicos y moró la parte mas distinguida del vecindario: los segundos le incorporaron, cercándolo, el Alcázar Viejo. No combatimos con esto ni afirmamos la opinión de escritores respetabilísimos, como Ambrosio de Morales, Francisco Ruano, Sánchez Feria y otros sobre el lugar en que se fundó Córdoba, su extensión y demás conjeturas; nuestro ánimo no es hacer historia, es solo ocuparnos de los sitios á que dirigimos nuestros paseos, y al principiar la Villa, decimos con grandes fundamentos y aun conviniendo con aquellos, que desde los romanos ocupa el mismo recinto, fortificado por ellos y conservado después por los árabes, quienes á su vez cercaron la Ajerquía de torres y murallas. Al pasear por los alrededores de Córdoba entraremos en este asunto hasta donde lo permitan nuestros apuntes…

…Saliendo de la Puerta del Osario encontramos á mano izquierda una ancha calle con dos filas de árboles, arrecifado el centro y con casas y corrales en ambas aceras, los mas de ellos dedicados desde tiempo inmemorial á la elaboración de materiales de construcción, de lo que le ha sobrevenido el nombre de los Tejares. Termina esta ancha calle frente al paseo de la Victoria; afluye á ella la hermosa y moderna del Gran Capitán, y tiene además dos barreras ó callejas sin salida, la primera llamada de la Adelfa y según otros de Abella [puede corresponderse con el callejón actual junto a la sede de Cajasur], apellido de uno de sus antiguos moradores, y la otra de la Torre albarrana [desaparecida con la prolongación de Gran Capitán], por estar frente á una de las que existían en la muralla que desapareció á el abrir la nueva calle: en una de las casas de esta barrera habita actualmente el modesto escultor D. Antonio Poz, autor de varias imágenes que hay en diferentes iglesias y otras esculturas, como el Aqueronte que ocupa el centro de una de las fuentes del jardín de Miraflores [en la zona de Carlos III]…

…A principios del presente siglo y durante muchos años, se veía todas las noches á las dos un hombre embozado en su capa, que llegaba hasta la imagen del Santo Cristo dé Capuchinos, permaneciendo en oración algunos minutos, retirándose hacia la cuesta del Bailío, punto por donde siempre aparecía; formáronse primero algunos comentarios; mas, sabida la causa y conocido el sugeto, nadie lo molestó, continuando en una devoción que no interrumpió mientras estuvo en Córdoba; aquel era D. Francisco Carvajal, nacido en esta ciudad y morador en una de las casas de la calle de Sta. Victoria. Dedicado al servicio militar y amigo de todos los jóvenes de su tiempo, entro ellos el Vizconde de Miranda, por su afición al toreo, no había broma en que no se encontrara, ni noche en que, como los demás, no acometiese alguna arriesgada empresa: una de ellas, la [al] separarse de sus compañeros, sea que lo estuviesen esperando expresamente ó que por casualidad se encontrase en una reyerta de otros alborotadores mancebos, ello es, que hacia la calle del Silencio [Conde de Torres Cabrera] fué acometido de una manera tan brusca que vio en gran peligro su vida; defendióse como valiente; pero retrocediendo llegó hasta el pié de la cruz del Santo Cristo y amparóse en ella, haciendo esto huir á sus perseguidores; en esto comprendió que otro poder mayor que el suyo lo había salvado de la muerte, y ofreció demostrar su agradecimiento á aquella imagen yendo todas las noches á rezarle un Credo á la misma hora en que recibió tan inmenso beneficio…

La unión de estas dos parroquias estuvo oportunísima, pues, como antes indicamos, eran dos barrios pequeños, y tan era así, que entre los padrones registrados por nosotros, vemos en el del año 1769, que el de San Juan solo tenía ciento siete casas, con seiscientas sesenta personas, siendo poco mayor el de Omnium Sanctorum: ahora falta para completar aquel pensamiento que, teniendo en cuenta la mala construcción de la iglesia de San Juan, grietada en algunos de sus muros, y con una arquitectura mas propia de bodega que de parroquia, se ordene su traslación á la iglesia de la Trinidad [el traslado se efectuaría efectivamente en septiembre de 1876], mucho mejor situada, y en cuya espaciosa nave se puede atender al culto con mayor solemnidad, conservándose á la vez uno de nuestros mas hermosos templos, y no, que de seguir asi, acabarán por arruinarse ambos; este pensamiento no es nuestro ni nuevo: hace muchos años que fué propuesto, y á pesar de los deseos de las personas entendidas, no creemos verlo realizado.

Mucho es lo que se ha hablado y escrito sobre la navegación del Guadalquivir, alegando como principal razón el haberlo sido en tiempos de los romanos y de los árabes y después hasta fines del siglo XV, sosteniéndose gran comercio entre Córdoba y Sevilla por medio de balzas ó barcos planos, que fué lo que siempre usaron, arrastradas casi todas por la silga, nombre de las cuerdas de que tiraba cierto número de caballerías, y sin duba debía ser de este modo, porque los ingenieros que por orden del Gobierno realizaron los estudios para la navegación, aseguran que una de las principales dificultades es la rápida pendiente de este rio, que sería preciso contrarestar por medio de grandes presas, costosísimas en, su construcción, y después en conservarlas; además calcúlanse necesarios mil quinientos ó dos mil pies cúbicos de agua, como mínimun para la navegación, y el Guadalquivir solo tendrá mil setecientos después de incorporársele el Genil.

Una media legua habremos andado, cuando encontramos la hermósa hacienda de la Albaida, cabeza de Señorío que posee el Sr. Duque de Hornachuelos; aquel nombre significa Castillo blanco y, en efecto, la linda casa actual está sobre los cimientos de una antigua fortaleza de que conserva algunos vestigios; hemos tenido el gusto de visitarla, y en su capilla, muy antigua por cierto, se encuentra la imagen que le sirvió de titular, si bien hoy tiene otra Virgen en un retablo, procedentes ambos objetos del suprimido convento de frailes Franciscos [sic] que había en la Arrizafa, de que bien pronto nos ocuparemos. En uno de los ejemplares de los Casos raros de Córdoba, hemos leido que un señor Fernandez de Córdoba, dueño ó labrador de esta finca, mató en sus tierras á un hombre que iba á cazar , y en la creencia de que lo llevaba la idea de robar el fruto, y que, probada la inocencia de la víctima, fué sentenciado el primero á la última pena, de la que se evadió escondiéndose en un convento, hasta que, á fuerza de empeños y donativos á favor de la familia ofendida, logró que el Rey lo indultase de aquel castigo.

Apenas salimos de los muros de la ciudad en dirección de nuestra hermosa y pintoresca sierra divisamos un gran edificio que entre todos descuella, aun cuando yace apartado del lugar más cultivado y concurrido; es ese el notable monasterio de San Gerónimo de Valparaíso, nombre que a su fundación gozaba ya el paraje en que se asienta; ese edificio, perteneciente hoy a la señora marquesa viuda de Guadalcázar, ha perdido con el abandono sufrido casi todas sus bellezas, envueltas entre sus venerandas ruinas; entre sus escombros vemos lindísimos azulejos y otros restos árabes utilizados al fabricarlo, por haberlos recogido entre lo mucho que se encontraba en la cercana dehesa de Córdoba la vieja, y que no eran sino otros tantos estimados recuerdos de Medina Azahara, de aquella ciudad formada por uno de los Califas de Córdoba para bella y cómoda estancia de su encantadora favorita.
….En esta suposición, nos dirijiremos primero á la inmediata
villa de Santa María de Trassierra, por la hermosa carretera
que en estos últimos años se ha construido con los fondos
provinciales, como para indemnizar á Córdoba con aquella y
con la que conduce á los Arenales, pasando entre las huertas
de la sierra, de las cantidades con que ella ha contribuido á las
muchas carreteras provinciales que han facilitado las
comunicaciones entre muchos pueblos que, en tiempos de
lluvias…

Estamos en el barrio más extenso de Córdoba: quien dude esta verdad no tiene más que dar un paseo desde la Cruz del Rastro a la puerta de Almodóvar y quedará convencido de ella; además sube por otros lados hasta Santa Ana y Corpus Christi [en calle Ambrosio de Morales], que algunos creen pertenecer a la parroquia del Salvador y Santo Domingo de Silos, así como en Jesús Crucificado [calle Leiva Aguilar] linda con el de San Juan, y en la ya citada Cruz del Rastro con la de San Nicolás y San Eulogio; y no puede decirse que este barrio ha aumentado con la supresión de algún otro, antes por el contrario, disminuyó cuando se erigió en parroquia la Iglesia del Campo de la Verdad.
…..La necesidad nos ha sacado del casco de la población, de la
que nos separa el Guadalquivir, y sin dejar de pertenecer á
Córdoba, nos encontramos en un sitio que podemos decir es un
pueblo diferente en su forma y hasta en muchas de sus
costumbres; por variar hemos dejado la sierra, y henos aquí en
la campiña, mirando á nuestro frente la torre y cúpula de
nuestra sin par mezquita, la alta columna donde reflejan las
doradas alas de nuestro Arcángel Custodio, y la multitud de
ventanas y tejados de las casas próximas al rio, de cuya
corriente la libran estensas y fortísimas murallas; ¡hermosa
vista, tantas veces copiada por los pintores y tantas descrita
por nuestros poetas y escritores! Estamos en el barrio de la
Visitación ó del Espíritu Santo, títulos de su parroquia y, sin
embargo, todos le decimos Campo de la Verdad, con harta
razón, sin duda, porque en sus alrededores tuvo lugar uno de
los acontecimientos que mas honran la historia de esta ciudad,
y del cual nos ocuparemos después detenidamente.
Hemos dicho que este barrio parece un pueblo difere……