[REQ_ERR: COULDNT_RESOLVE_HOST] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Alcanzar de los reyes cristianos – Cosas de Cordoba

Alcanzar de los reyes cristianos

El día 20 de junio del año 1483 el ejército castellano al mando de Fernando el Católico intentó el asalto a Granada, pero la operación fracasó ante la fortaleza de las defensas nazaríes. Durante la retirada hacia Córdoba, donde en su Alcázar le esperaban la reina Isabel y buena parte de la corte, las tropas castellanas devastaron y saquearon el arrabal de Íllora, una importante plaza de la Vega granadina que desempeñaba un papel estratégico en la defensa del reino nazarí.

Aquellos hechos se enmarcan en la Guerra de Granada, el último gran conflicto de la conquista, que culminaría con la desaparición del reino nazarí y la incorporación de Granada a la Corona de Castilla. La campaña de 1483 fue especialmente intensa. Ese mismo año tendría lugar la célebre batalla de Lucena, donde sería capturado Boabdil, hecho que alteraría profundamente la política interna granadina y favorecería los intereses castellanos.

Durante toda la guerra, Córdoba se convirtió en uno de los principales centros políticos, militares y logísticos de la monarquía de los Reyes Católicos. Desde la ciudad se organizaban los abastecimientos, se reunían contingentes militares procedentes de numerosos territorios de Castilla y Aragón y se coordinaban las operaciones contra las fortalezas nazaríes. La cercanía de la frontera granadina convertía a Córdoba en una posición privilegiada para dirigir la campaña.

El Alcázar de los Reyes Cristianos fue el verdadero cuartel general de aquella empresa militar. Durante más de ocho años sirvió de residencia a Isabel y Fernando, así como a numerosos miembros de la corte. Desde sus salones se despachaban asuntos de gobierno, se recibían embajadores extranjeros, se celebraban consejos de guerra y se tomaban decisiones que afectarían al futuro de la Península Ibérica.

La fortaleza había sido levantada por Alfonso XI de Castilla a partir de 1328 sobre antiguos restos romanos, visigodos y andalusíes. El lugar había formado parte de la Córdoba romana y posteriormente del complejo palatino omeya. Situado junto al río Guadalquivir y próximo al puente romano, constituía uno de los puntos más seguros y estratégicos de la ciudad.

Durante los años de la guerra, el Alcázar bullía de actividad. Caballeros, nobles, prelados, funcionarios, mensajeros y soldados transitaban constantemente por sus dependencias. Allí se almacenaba información militar, se recibían noticias del frente y se preparaban nuevas campañas contra plazas tan importantes como Alhama, Loja, Málaga, Baza o la propia Granada.

La presencia de la familia real fue tan constante que Córdoba llegó a convertirse en una auténtica capital de la monarquía. El 29 de junio de 1482 nació en el Alcázar la infanta María de Aragón, cuarta hija de los Reyes Católicos. Aquella niña llegaría a ser reina de Portugal al casarse con Manuel I el Afortunado, convirtiéndose en una figura clave de la política ibérica de su tiempo.

El Alcázar fue también escenario de otro acontecimiento de enorme trascendencia histórica. Entre 1486 y 1492 Cristóbal Colón permaneció largas temporadas en Córdoba intentando conseguir el apoyo de los Reyes Católicos para su proyecto de alcanzar las Indias navegando hacia occidente. En la ciudad conoció a Beatriz Enríquez de Arana, con quien tuvo a su hijo Hernando Colón, uno de los grandes humanistas españoles del Renacimiento. Aunque las Capitulaciones de Santa Fe se firmarían en Granada, muchas de las conversaciones preliminares del proyecto colombino tuvieron lugar en el entorno de la corte establecida en Córdoba.

La conquista definitiva de Granada el 2 de enero de 1492 puso fin a una guerra que había durado diez años y cerró un proceso iniciado siglos antes. Los Reyes Católicos entraron triunfalmente en la ciudad nazarí y Boabdil entregó las llaves de la Alhambra. Con ello desaparecía el último estado andalusí de la peninsular y nacía una nueva realidad política que marcaría el inicio de la España moderna.

Tras la conquista, el Alcázar de Córdoba continuó desempeñando importantes funciones. Poco después se convirtió en sede del Tribunal de la Inquisición, institución que ocupó el edificio durante más de tres siglos. Sus salas albergaron archivos, dependencias judiciales y cárceles relacionadas con el Santo Oficio.

Más tarde fue utilizado como prisión civil y militar. Durante la invasión napoleónica las tropas francesas ocuparon el edificio y realizaron diversas modificaciones. En los siglos XIX y XX fu cárcel civil, con el tiempo sufrió importantes deterioros, aunque sucesivas restauraciones permitieron recuperar buena parte de su aspecto histórico.

Hoy el Alcázar de los Reyes Cristianos constituye uno de los monumentos más visitados de Andalucía. Sus jardines, torres y murallas conservan el recuerdo de los años decisivos en los que Córdoba fue el corazón político y militar de la Guerra de Granada. Desde aquellas estancias, Isabel y Fernando dirigieron la campaña que transformó definitivamente la historia de la Península Ibérica.

Pocas construcciones cordobesas reúnen tanta historia entre sus muros. Fortaleza medieval, residencia real, sede inquisitorial, prisión y monumento histórico, el Alcázar sigue siendo uno de los grandes símbolos de Córdoba y uno de los escenarios más importantes de la historia de España. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc,-