[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Aben Humeya – Cosas de Cordoba

Aben Humeya

Fotografia del olivo del siglo XIII de  Priego de Córdoba transplantado al Centro de Recepción de Visitantes de Medina Azahara como para apoyar la candidatura a Patrimonio Mundial de la Humanidad. 

Aben Humeya, el rey morisco de la rebelión de las Alpujarras

El 29 de septiembre de 1568, bajo el legendario Olivo de Narila, en la Alpujarra granadina, Aben Humeya fue proclamado Rey de Andalucía por los moriscos sublevados contra Felipe II.

Su nombre era Fernando de Córdoba y Valor, bautizado así tras la conversión forzada de su familia al cristianismo después de la conquista de Granada. Pertenecía a la influyente familia de los Valoríes, linaje que había recibido de los Reyes Católicos el señorío de Válor como recompensa por su fidelidad. Sin embargo, Aben Humeya reivindicaba un origen más elevado: se decía descendiente de Ibn Umayya, nieto del profeta Muhammad e hijo de Fátima, lo que lo vinculaba simbólicamente con la prestigiosa dinastía omeya que reinó en Córdoba durante el esplendor de al-Ándalus.

Su posición social le permitió con apenas 20 años ser elegido caballero veinticuatro del cabildo de Granada, un cargo de gran relevancia municipal. Pero sus tensiones con las autoridades fueron en aumento: acusado de introducir una daga en el cabildo granadino, terminó encarcelado. Para eludir la condena, intentó vender su puesto a otro morisco de la ciudad, pero la operación fue frustrada por el alcalde mayor. Finalmente, quebrantó la pena y huyó de su prisión domiciliaria el 23 de diciembre de 1568, refugiándose en la Alpujarra junto a su esposa Brianda Pérez y un esclavo de confianza.

Allí, en Béznar, fue proclamado rey de los moriscos, título que pronto reafirmó de manera solemne en Narila, donde fue coronado, según la tradición, bajo el llamado «Olivo del Moro», símbolo de la resistencia.

El levantamiento que encabezó Aben Humeya, conocido como la rebelión de las Alpujarras, fue la mayor insurrección morisca contra la Monarquía Hispánica. El origen inmediato de la revuelta estuvo en la aplicación de las Pragmáticas Reales de Felipe II, que prohibían el uso de la lengua árabe, la vestimenta tradicional, las costumbres, así como los baños públicos y hasta la música y celebraciones moriscas. Estas medidas, percibidas como un ataque directo a su identidad cultural, encendieron la chispa de la rebelión.

Al principio, los rebeldes eran apenas 4.000 combatientes, pero pronto llegaron a reunir hasta 25.000 hombres, que se enfrentaron en una dura guerra de guerrillas a las tropas reales. La Corona envió sucesivamente a algunos de sus más destacados capitanes: el marqués de Mondéjar, el marqués de los Vélez y finalmente don Juan de Austria, hermanastro de Felipe II, que comandó a unos 20.000 soldados de los Tercios de Flandes.

El liderazgo de Aben Humeya pronto se vio cuestionado por divisiones internas entre los propios moriscos.

Finalmente, el 20 de octubre de 1569, fue asesinado en su palacio de Laujar de Andarax por orden de su primo Aben Aboo, quien lo sucedió al frente de la rebelión. La guerra continuó bajo su mando hasta que, tras una brutal campaña de represión dirigida por Don Juan de Austria, la sublevación fue sofocada definitivamente en 1571.

La derrota supuso el desarraigo de la comunidad morisca: miles de familias fueron deportadas y dispersadas por distintos puntos de Castilla para evitar nuevas insurrecciones, lo que marcó el principio del fin de la presencia morisca en el reino de Granada. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

Dibujo llamado el Olivo del Moro pintado por Oloriz en el año 1894.Represetna el olivo donde se le tomo juramento a Aben Humeya como rey de los Andaluces.