[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Cartilla de racionamiento. – Cosas de Cordoba

Cartilla de racionamiento.

Foto: Cartilla de racionamiento.

El 1 de julio de 1952 dejó de estar en vigor la cartilla de racionamiento en España, instaurada por Orden Ministerial del 14 de mayo de 1939, apenas semanas después del final de la Guerra Civil. Esta medida —una de las más características del primer franquismo— fue consecuencia directa de la devastación causada por el conflicto y de la política autárquica impuesta por el nuevo régimen.

Desde sus inicios, el racionamiento fue un reflejo del empobrecimiento extremo del país. La guerra había destruido infraestructuras, paralizado el campo y desarticulado la industria. Franco y su equipo optaron por un modelo económico cerrado y autosuficiente que terminó por agravar aún más la situación. En lugar de abrirse al comercio internacional, se impuso un férreo control estatal sobre la producción, distribución y consumo, especialmente de alimentos y productos de primera necesidad.

Durante casi 15 años, el racionamiento reguló la vida cotidiana de los españoles. Al principio, las cartillas eran individuales; a partir de 1943 pasaron a ser familiares. Sin embargo, el acceso a productos no era igual para todos: la cantidad y calidad de lo asignado dependía del estatus del cabeza de familia, lo que benefició a las clases altas y a los afines al régimen. La población obrera y campesina fue la más castigada.

La mala gestión, la corrupción y el clientelismo hicieron que el sistema fuera ineficaz. La calidad de los productos distribuidos era ínfima, y muchas veces ni siquiera se entregaban las raciones asignadas. Esto dio lugar al florecimiento del estraperlo: un mercado negro donde se vendían ilegalmente alimentos, medicinas y bienes básicos a precios inalcanzables para la mayoría. La figura del «estraperlista» se convirtió en símbolo de la miseria moral y económica de la posguerra.

El final del racionamiento en 1952 no fue fruto de una mejora espontánea. Fue resultado, en gran parte, de los cambios en la política internacional tras la Segunda Guerra Mundial. La posición estratégica de España durante la Guerra Fría, pese a su aislamiento inicial, llevó a un acercamiento con Estados Unidos, que culminaría en los Pactos de Madrid de 1953. La ayuda internacional —sobre todo estadounidense— fue clave para estabilizar la economía y mejorar la producción agrícola.

La década de 1950 marcó el lento tránsito hacia la recuperación. Entre 1950 y 1960, el consumo per cápita de carne se duplicó, y el de azúcar y electricidad se triplicó. Aunque la verdadera modernización llegaría con el Plan de Estabilización de 1959, el fin de las cartillas supuso un alivio simbólico y real para millones de ciudadanos.

Aun así, la sombra del hambre y la desigualdad persistiría durante años. El trauma del racionamiento quedó impreso en toda una generación que sobrevivió a base de pan negro, harina adulterada y largas colas para conseguir un poco de aceite, arroz o jabón. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-