[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Marcos Rodríguez Pantoja entre lobos – Cosas de Cordoba

Marcos Rodríguez Pantoja entre lobos

El día 7 de junio del año 1945 nace en Añora (Córdoba) Marcos Rodríguez Pantoja, uno de los pocos casos documentados de niños salvajes españoles que inspiró la película de Gerardo Olivares, «Entre lobos».

A Marcos Rodríguez Pantoja lo vendió su padre, cuando se convierte en un estorbo. Marcos tenía siete años, quizá uno más o uno menos. Lo vendió Melchor a un pastor de Sierra Morena. Por aquel entonces 1953, porque Marcos nació el 7 de junio de 1946, era algo normal que familias sin posibles colocaran a los hijos allá donde les dieran algo de comer y les enseñaran un oficio. Marchó Marcos rumbo a la sierra con ese pastor, Damián. Aprendió a cuidar las 300 cabras, a cazar, a buscar comida, a hacer fuego y a estar solo. Un día Damián salió a cazar. Le dijo que lo esperara en la cueva. Nunca más volvió. El pastor no regresó. Marcos no supo nunca más de aquel hombre. Se quedó solo. Era un crío. De vez en cuando recibía la visita del dueño de las cabras, que le llevaba un pedazo de pan. Pero nada más.

Empezó así la vida de Marcos entre lobos. «Un día oí ruido detrás de unas rocas. Me acerqué y había unos lobeznos. Les fui a dar comida, a revolcarme con ellos… Vino la loba y lanzó un mordisco… Me fui… Un día estaba en la cueva y entró la loba. Yo me fui al fondo… Creía que me iba a comer… ¡Como antes me había atacado! Pero me dejó un trozo de carne… Me lo iba acercando… Y al final se acercó y la abracé… Y fueron confiando en mí. Yo les daba comida y jugaba con los lobeznos y poco a poco, así, fue como me fui convirtiendo en el jefe de la manada».

Marcos cazaba conejos con pegajosos palos de jara. Los metía en la madriguera y la resina se pegaba en la piel de los animales. O cazaba ciervos con ayuda de los lobos, que azuzaban al venado hacia el río y allí Marcos les daba muerte. A los peces los hacía entrar, a una suerte de cueva que fabricaba en el río. Los peces, atraídos por los restos de los animales muertos que Marcos metía entre piedras, se metían en la trampa. Cuando estaba allí, Marcos soltaba una piedra contra la laja que cubría la cueva y atrapaba a los peces.

Así vivió Marcos días y meses y años. El pelo largo, por la cintura, impregnado del olor de los lobos. La piel curtida por el sol y también rezumando ese aroma tan fuerte. Se movía como ellos, vivía como ellos, aullaba como ellos. Cazaba, hacía fuego y descubría sus instintos básicos en soledad. Lo sacó la Guardia Civil del monte cuando Marcos contaba ya 19 años. Un guarda de una finca próxima lo delató y lo prendieron. Lo mandaron para Madrid, con unas monjas. El mismo día que lo bautizaron lo mandaron al servicio militar. sccc

Fotografía de Gerardo Olivares cineasta que escribió y dirigió su película Entre lobos basada en esta historia.