[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Zoco Grande de Córdoba – Cosas de Cordoba

Zoco Grande de Córdoba

Del zoco de Saqunda al Zoco Grande

Desde la llegada de los omeyas a al-Ándalus, Córdoba (Qurtuba) se convirtió en un centro comercial y económico clave en el mundo islámico. Su mercado principal no solo abastecía a la ciudad y su entorno, sino que también servía como punto de distribución de productos importados desde el norte de África, el Mediterráneo y Oriente.

Durante el siglo VIII, bajo el gobierno de los primeros emires omeyas como Abd al-Rahmán I y Hisham I, el comercio de Córdoba se desarrolló principalmente en el arrabal de Saqunda, en la margen sur del Guadalquivir, lo que hoy corresponde al barrio del Campo de la Verdad. Este arrabal era un núcleo de gran actividad económica, donde vivían comerciantes, artesanos y marineros que dependían del comercio fluvial para la importación y exportación de mercancías.

El mercado de Saqunda, como otros islámicos, estaba organizado en calles estrechas y divididas por gremios: Alimentación: Venta de cereales, pan, frutas, carne, pescado y especias. Textiles: Talleres de lana, lino, seda y cuero, con especial importancia del curtido de pieles, que ya en esta época era un producto cordobés reconocido. Perfumería y medicina: Puestos de hierbas, aceites esenciales y productos traídos desde Oriente. Artesanía y metalurgia: Elaboración de cerámica, vidrio, joyería y objetos de cobre y bronce. Escribanías y librerías: Venta de manuscritos y material de escritura, fundamental para la creciente élite intelectual cordobesa.

El mercado estaba regulado por el muhtasib, una figura encargada de supervisar la calidad de los productos, evitar fraudes y controlar los pesos y medidas. Además, el emirato obtenía ingresos mediante impuestos sobre las transacciones y las tiendas.

En 818, durante el emirato de Al-Hakam I, los habitantes del arrabal de Saqunda protagonizaron una rebelión contra el poder omeya. Como respuesta, el emir ordenó la destrucción total del arrabal y la expulsión de sus habitantes. Miles de personas fueron ejecutadas, vendidas como esclavas o exiliadas a otros territorios islámicos como Fez (Marruecos) y Alejandría (Egipto).

La destrucción de Saqunda provocó la pérdida del mercado más importante de la ciudad, lo que obligó a reorganizar la actividad comercial dentro de Córdoba.

Tras la destrucción del mercado de Saqunda, el comercio se redistribuyó en distintos puntos de la ciudad. Fue Abd al-Rahmán II quien ordenó la creación de un nuevo mercado dentro de los muros de Córdoba, en el sector occidental de la ciudad, cerca del Alcázar andalusí. Este nuevo centro comercial, conocido más tarde como Zoco Grande, se convertiría en el mercado principal de Qurtuba durante el esplendor omeya.

Este mercado contaba con una estructura más avanzada, con calles cubiertas y especializadas en distintos productos, y con edificios adicionales como: Casa de Correos: Oficina que gestionaba la comunicación dentro y fuera de la ciudad. Mezquita: Lugar de oración para comerciantes y artesanos. Alhóndiga (funduq): Espacio donde se almacenaban mercancías y se alojaban comerciantes de otras ciudades.

Con el paso de los años, y especialmente bajo el califato de Abd al-Rahman III , Córdoba alcanzó su máximo esplendor comercial, convirtiéndose en una de las ciudades más prósperas del mundo islámico y la más progresiva de occidente.  En el Zoco Grande se podían encontrar productos de todo el mundo conocido: Marfil, ébano, plata y oro del África subsahariana. Sedas y especias de Persia y la India. Papel y porcelana de China.  Minerales  de las minas de al-Ándalus. Alfombras y tejidos de Damasco y Bagdad.

El comercio de libros y manuscritos también se convirtió en una actividad fundamental, ya que Córdoba era el centro cultural del califato y albergaba una de las bibliotecas más grandes del mundo islámico.

A pesar de su prosperidad, el Zoco Grande sufrió varias crisis y desastres. El más grave ocurrió el 12 de julio de 936, cuando un incendio devastador destruyó buena parte del mercado, incluyendo comercios, una mezquita y la Casa de Correos. A pesar de ser reconstruido, este evento marcó el inicio de su progresivo deterioro.

Sin embargo, la verdadera caída del mercado llegó con la Fitna de al-Ándalus (1009-1031), la guerra civil que puso fin al califato omeya. Durante este conflicto, Córdoba fue saqueada en repetidas ocasiones y el Zoco Grande fue destruido, perdiendo su papel central en la economía de la ciudad.

Con la disolución del califato, el comercio en Córdoba se descentralizó, y aunque siguieron existiendo mercados más pequeños, la ciudad nunca recuperó el poder económico que había tenido en su época dorada.

Ambos mercados reflejan la evolución de Córdoba desde sus inicios como capital del emirato hasta su época de mayor esplendor bajo el califato. La riqueza y diversidad de su comercio convirtieron a Qurtuba en un referente económico y cultural del mundo islámico y occidental, dejando un legado que aún resuena en la historia de la ciudad. Soledad Carrasquilla Caballerol. sccc.-