
Fotografía del castillo de Tarifa, o de los Guzmanes, visto desde el estrecho de Gibraltar. Esta fortificación es también llamado de Guzmán el Bueno .En su interior contiene restos de una construcción romanas, aunque la obra es de época califal
El 29 de enero de 1988, un comité de expertos hispano-marroquíes se reunió en Córdoba para estudiar la posible conexión entre los continentes europeo y africano mediante un túnel bajo el Estrecho de Gibraltar.
En su fase de planificación, el proyecto contemplaba un enlace fijo subterráneo similar al Túnel del Canal de la Mancha, descartando en 1996 la opción de construir un puente. Inicialmente, se propuso un túnel para vehículos con motor de combustión, pero esta idea fue desestimada debido a la dificultad técnica de ventilar y eliminar los gases de escape en un túnel de aproximadamente 14 kilómetros de largo. Finalmente, en 2003, se consolidó la idea de un túnel ferroviario.
El Estrecho de Gibraltar tiene una anchura mínima de 14 kilómetros y una profundidad máxima de 284 metros en su punto menos profundo (paso submarino de Camarinal, ubicado a unos 12 kilómetros al oeste de Tarifa). El proyecto estaba previsto para ser financiado conjuntamente por los gobiernos de España y Marruecos.
El interés por un túnel bajo el Estrecho de Gibraltar se remonta a 1925, cuando la Asociación del Ferrocarril Transahariano inició los primeros estudios sobre un túnel ferroviario. Entre 1925 y 1935 se realizaron numerosas investigaciones en la zona, incluyendo prospecciones hasta los 400 metros de profundidad, lo que llevó a la comisión investigadora a aprobar el proyecto. Sin embargo, el estallido de la Guerra Civil Española en 1936 provocó la cancelación de la iniciativa.
A mediados del siglo XX surgieron nuevos proyectos para conectar ambas orillas del Estrecho, incluyendo un macropuente de casi 14 kilómetros. Posteriormente, el arquitecto Eugene Tsui llevó a cabo un estudio de viabilidad sobre un puente submarino, pero la gran profundidad del Estrecho hizo inviable la propuesta. También se consideró la posibilidad de un puente flotante, pero esta opción fue descartada debido al intenso tráfico marítimo en el corredor de Gibraltar y las fuertes corrientes marinas.
En la década de 1960 se reavivó el debate sobre la construcción de un puente, impulsado por el éxito de otras infraestructuras como el Puente Carranza en Cádiz. Sin embargo, la situación política y económica de España impidió retomar el proyecto, aunque el tráfico comercial y de pasajeros entre Marruecos y Algeciras continuó en aumento.
En diciembre de 2003, España y Marruecos acordaron estudiar la construcción de un túnel ferroviario submarino para conectar sus redes ferroviarias. El ancho de vía previsto era de 1.435 milímetros, en consonancia con el proyecto de conversión de gran parte del sistema ferroviario español, que cuenta con tres anchos de vía distintos: métrico, internacional e ibérico.
A finales de 2006, la compañía suiza Lombardi Engineering Ltd realizó estudios preliminares que debían completarse en 2008. Según la empresa, las principales diferencias entre este túnel y el del Canal de la Mancha eran la mayor profundidad del Estrecho de Gibraltar y sus condiciones geológicas, más propensas a la actividad sísmica.
A pesar de los estudios y acuerdos, el proyecto fue finalmente archivado y quedó en el olvido.
En diciembre de 2023 el proyecto de construir el túnel ha experimentado un notable impulso, encargando un nuevo estudio de viabilidad a la empresa alemana Herrenknecht, que estudio, con un coste de casi 300.000 euros, se centra en la perforación del ‘Umbral de Camarinal’.
El túnel tendría una longitud aproximada de 42 kilómetros. El diseño contempla dos galerías ferroviarias para pasajeros y mercancías, y una tercera para servicios y seguridad. Se espera que esta infraestructura facilite el transporte de hasta 12,8 millones de pasajeros al año, además de un significativo volumen de mercancías, fortaleciendo las relaciones entre Europa y África.
El proyecto enfrenta desafíos técnicos significativos. La dureza extrema de la roca bajo el Estrecho y la actividad sísmica de la zona complican la construcción. Inicialmente, se proyectaba inaugurar el túnel en 2030, coincidiendo con el Mundial de Fútbol que España, Marruecos y Portugal aspiran a organizar conjuntamente. Sin embargo, expertos sugieren que, debido a la magnitud y complejidad del proyecto, la finalización (si comienza) podría retrasarse hasta la década de 2040. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

