[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. ¿ Tumba de María? – Cosas de Cordoba

¿ Tumba de María?

Cámara funeraria excavada en la roca en Getsemaní, Jerusalén

La tumba de María: historia, fe y misterio

María, madre de Jesús, es una de las mujeres más conocidas del mundo antiguo y moderno. Sin embargo, su biografía permanece envuelta en el misterio. Hasta la fecha, no se ha hallado ninguna pieza arqueológica que se relacione directamente con ella, aunque existe un lugar que, según la tradición, ha estado siempre vinculado a su figura: una tumba al pie del Monte de los Olivos, en el Valle de Cedrón, Jerusalén, donde se cree que fue sepultada.

Existen al menos dos versiones de esta historia: una proviene del propio relato bíblico, y otra del antiguo texto judío Toledot Yeshu. Aunque presentan diferencias, ambas coinciden en señalar que María —o Miriam, como era llamada en hebreo— fue la madre de Yeshua, conocido como Jesucristo.

Es curioso que autores como San Jerónimo y Eusebio de Cesarea no mencionen la tumba de María en Getsemaní, a pesar de su importancia simbólica y espiritual.

Otra tradición, surgida a partir del Concilio de Éfeso (año 431), sostiene que María vivió sus últimos años en las cercanías de Éfeso (actual Turquía) y que allí murió. Según esta versión, el apóstol Juan Evangelista llevó consigo a la Virgen entre los años 37 y 48. Sabemos que Juan estuvo en Éfeso antes del año 67, aunque no hay certezas sobre su paradero durante esos once años. Se especula que ambos residieron allí hasta la muerte de María.

Cuando San Pablo llegó a Éfeso poco después del año 50, encontró ya comunidades cristianas formadas, posiblemente fundadas por Juan.

Aunque no puede afirmarse con certeza si María vivió en Éfeso, en el siglo XIX se reavivó esta posibilidad gracias a una mística alemana, Catalina Emmerich, quien, a pesar de estar inválida y nunca haber viajado, publicó una obra sobre la vida de la Virgen inspirada —según ella— en revelaciones divinas.

En su relato, describía con precisión una casa de María en una colina cercana a Éfeso. En 1891, los Padres Lazaristas localizaron una vivienda que coincidía con esa descripción. Un año después, el arzobispo de Esmirna autorizó la celebración de misas en ese lugar, que pronto se convirtió en un centro de peregrinación, donde se han reportado supuestas curaciones milagrosas. A día de hoy, la devoción en ese sitio permanece viva.

Respecto a la tumba de María, Emmerich la ubicaba a unos dos kilómetros de esa casa, pero hasta ahora no se ha logrado localizar.

En la historia de la Iglesia, teólogos y santos han tenido opiniones divididas sobre el final de la vida terrena de María. La Biblia menciona por última vez a María en Pentecostés, cuando estaba reunida con los apóstoles y el Espíritu Santo descendió sobre ellos. ¿Y después? ¿Murió? ¿Fue llevada al cielo en cuerpo y alma sin experimentar la muerte?

El dogma de la Asunción, proclamado por el Papa Pío XII en 1950, no responde directamente a estas preguntas. Simplemente afirma que:

“La Madre de Dios, siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial.”

No se especifica si murió o no.

Uno de los relatos más conmovedores lo ofrece San Juan Damasceno, doctor de la Iglesia, quien defendía que María sí murió, pero no por enfermedad ni por vejez, ya que no heredó el pecado original. Según él:

“La Madre de Dios no murió por enfermedad, pues no tenía pecado. No murió de vejez, pues no debía sufrir la corrupción del cuerpo. Murió de amor. El anhelo de reunirse con su Hijo fue tan grande, que ese amor consumado fue lo que la llevó al descanso eterno.”

Así, la figura de María se mantiene entre la historia, la fe y la devoción. Su destino final, aunque rodeado de misterio, sigue siendo objeto de reflexión teológica, inspiración espiritual y motivo de peregrinación para millones de creyentes en todo el mundo. Soledad Carrasquilla caballero. sccc.-

Enterramineto de María en Getsemaní, cerca de la basílica de la Agonía y del huerto de los Olivos. Recibe también el nombre de iglesia de la Asunción por los cristianos ortodoxos griegos y armenios.

Bajada a la cripta.

Capilla cubre el sepulcro donde, según la tradición, los Apóstoles pusieron el cuerpo de la Virgen antes de la Asunción.

Está casa cerca de Éfeso, está considerada por muchos la última morada de María y probablemente el lugar de su ‘Dormición’ y ‘Asunción’. Se encuentra en la cima de la ‘Colina del Ruiseñor’ (Bülbül Dag), en las laderas del monte Solmiso, a solo unos 6 kilómetros de Éfeso, en Turquía.