[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Tiros a la barriga – Cosas de Cordoba

Tiros a la barriga

Fotografía del reverso de la camiseta editada en el año 2000, con motivo de las Jornadas contra el olvido de Benalup Casas Vieja 28-29 abril 2000.

El 11 de enero de 1933 tuvieron lugar los trágicos sucesos de Casas Viejas, un pequeño pueblo de la provincia de Cádiz, marcados por la violencia y la represión durante la Segunda República española. Ese día murió Francisco Cruz Gutiérrez, conocido como «Seisdedos», junto con varios miembros de su familia y otros vecinos.

Estos hechos ocurrieron en un contexto de agitación social y económica, en el que la CNT había convocado una huelga revolucionaria en varias zonas rurales. En Casas Viejas, un grupo de anarquistas decidió secundar la huelga, encabezado por Seisdedos, un campesino de avanzada edad. El grupo asaltó el cuartel de la Guardia Civil del pueblo, hiriendo mortalmente a dos de los cuatro agentes destinados allí.

La noticia del ataque provocó una reacción inmediata de las autoridades. A mediodía llegaron refuerzos desde Medina Sidonia y, pasada la medianoche, una unidad de entre cuarenta y noventa guardias de asalto (según diversas fuentes) llegó desde Jerez al mando del capitán Manuel Rojas. Esta unidad había recibido órdenes directas del director general de Seguridad, Arturo Menéndez, de sofocar la insurrección sin contemplaciones.

Rojas ordenó “tiros a la barriga” y abrir fuego «sin piedad» contra cualquiera que ofreciera resistencia. La represión culminó en un episodio atroz: los guardias dispararon con rifles y ametralladoras contra la choza donde Seisdedos y su familia se habían refugiado, y luego la incendiaron deliberadamente. Dos personas que intentaron huir —un hombre y una mujer— fueron abatidas a tiros. En el interior, seis personas murieron calcinadas: Seisdedos, dos de sus hijos, su yerno y su nuera. La única superviviente fue su nieta, María Silva Cruz, conocida más tarde como «La Libertaria», quien logró escapar por la parte trasera de la choza.

El balance final fue devastador, 22 vecinos muertos, además de los 3 guardias que fallecieron durante los enfrentamientos. La masacre tuvo un enorme impacto político y mediático. Los testimonios ante el juez —guardias, civiles y vecinos— fueron tergiversados y utilizados como arma política contra el gobierno de Manuel Azaña y, en general, contra la Segunda República.

El capitán Rojas fue condenado a 21 años de prisión, aunque solo cumplió tres antes de ser liberado. Por su parte, Agustín Muñoz Grandes, segundo jefe de la Guardia de Asalto en aquella época, desarrolló después una brillante carrera militar durante el franquismo. En 1941 lideró la División Azul, enviada por Franco a combatir junto a las tropas nazis en el frente oriental durante la Segunda Guerra Mundial. Hitler le concedió la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro con Hojas de Roble, una de las más altas distinciones militares alemanas.

Los sucesos de Casas Viejas se han convertido en un símbolo de las tensiones sociales y políticas de la Segunda República. Representan el fracaso en la gestión de las demandas campesinas y el uso desproporcionado de la fuerza por parte del Estado, contribuyendo a erosionar la credibilidad del régimen en sectores clave de la sociedad. Soledad carrasquilla caballero. sccc.-

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