[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Tetuán, la Paloma Blanca del exilio andalusí – Cosas de Cordoba

Tetuán, la Paloma Blanca del exilio andalusí

Fotografía y litografía original de Enrique Facio del campamento español montado a los pies del Serrallo en Tetuán con motivo de la Batalla de Tetuán 1860. Fue tomada para realizar una litografía que ilustrara una de la crónica de Pedro Antonio de Alarcón.

Tetuán (تطوان), conocida por el sobrenombre de “La Paloma Blanca”, es una de las ciudades con mayor huella andalusí de todo Marruecos. En lengua bereber, su nombre original Teṭwan, plural Tiṭṭawin, significa literalmente “los ojos” o también “las fuentes”, en referencia quizás a sus manantiales naturales o a su situación estratégica como “mirador” entre el Rif y el Mediterráneo.

La primera mención escrita de Tetuán aparece en el siglo XI en la obra del geógrafo andalusí Abū ʿUbayd al-Bakrī, y se reitera en fuentes almohades del siglo XII. Pero su historia cambia radicalmente a partir del siglo XV, cuando se convierte en refugio del exilio andalusí.

 En 1400, la ciudad fue arrasada por tropas de Enrique III de Castilla, en una operación destinada a acabar con la piratería que tenía su base en el enclave.

 En 1437, los portugueses vuelven a saquearla, dejando a Tetuán casi en ruinas, reducida a un asentamiento marginal y abandonado.

Es en 1483 cuando se produce el verdadero renacimiento de Tetuán, gracias a la llegada de refugiados andalusíes, muchos de ellos provenientes de la fortaleza de Píñar (Granada), bajo el mando del alcaide Abū l-Ḥasan ʿAlī al-Manẓirī al-Garnāṭī, conocido como Sidi Mandri. Este comandante, vinculado a la corte nazarí de Boabdil, se trasladó con sus tropas, familiares y vecinos para reconstruir Tetuán sobre sus ruinas. Así comienza su conversión en un enclave cultural, comercial y defensivo de gran importancia.

Sidi Mandri es recordado como el verdadero fundador de la nueva Tetuán, ya que promovió la reconstrucción de las murallas, el trazado de la medina y el asentamiento de los exiliados. A él se debe el impulso inicial de la ciudad vieja, conocida como el Bled, núcleo tradicional de la ciudad, en cuya arquitectura, urbanismo y vida cotidiana todavía laten las raíces andalusíes.

Tetuán no solo acogió a los granadinos huidos de la Conquista, sino también a numerosas familias sefardíes expulsadas en 1492, que enriquecieron el entramado social, económico y cultural de la ciudad. Posteriormente, durante el reinado de Felipe III, la expulsión de los moriscos (1609-1614) trajo una nueva oleada de refugiados, quienes se asentaron en el barrio de Al-ʿAyyūn (“las fuentes”), al norte del Bled.

Allí se conservaron durante siglos elementos del castellano antiguo, arabizado y adaptado al entorno magrebí. Topónimos como la calle Tranqat («de las trancas») o la mezquita y madrasa Luqash («Lucas») son vestigios vivos de ese cruce de lenguas y memorias. También se preservan apellidos de origen castellano, adaptados fonéticamente al árabe.

Tras la muerte de Sidi Mandri, su gobierno fue asumido por su viuda, Zaida Aljorra, más conocida como Sayyida al-Ḥurra (“la Señora Libre”), una de las figuras femeninas más poderosas del Magreb del siglo XVI. De origen andalusí, Sayyida al-Hurra fue gobernadora de Tetuán y aliada de los corsarios berberiscos, y llegó a casarse con el sultán de Marruecos, lo que la convirtió en una figura central en la política del norte africano.

Tetuán conservó durante siglos su identidad andalusí. Durante la Guerra de África (1859-60), fue escenario de la célebre Batalla de Tetuán, tras la cual la ciudad fue ocupada brevemente por tropas españolas. El fotógrafo Enrique Facio capturó una imagen del campamento español a los pies del monte Serrallo, imagen que fue litografiada para ilustrar una crónica escrita por Pedro Antonio de Alarcón.

Tetuán sería más tarde la capital del Protectorado español en Marruecos (1913–1956), lo que reforzó su papel como puente entre dos mundos: el Magreb y la memoria de al-Andalus. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-