[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Sardinas Arenques – Cosas de Cordoba

Sardinas Arenques

Las sardinas arenques

¿Quién no recuerda el olor a sardinas arenques al entrar por la puerta de la tienda de la esquina? Verlas dispuestas en círculo sobre el tabal —aquel tonel parcialmente levantado— era como contemplar un pequeño monumento en el almacén de ultramarinos.

En un extremo del mostrador solía colocar Andrés, junto a la lata de mantequilla y la de caballas en aceite, la barrica baja de madera donde se almacenaba este salado pescado azul. Era un alimento básico desde el III milenio antes de Cristo y resultó imprescindible durante siglos en los lugares donde no podía llegar el pescado fresco. Hoy, sin embargo, se ha convertido en un manjar gastronómico de lujo.

Las sardinas forman parte de la dieta humana desde la antigüedad. Este pescado salado posee un alto contenido en proteínas y ácidos grasos omega-3, además de ser una excelente fuente de vitamina D, B12 y selenio. En los años del hambre, las sardinas arenques desempeñaron un papel fundamental en la alimentación por su gran valor nutritivo y su bajo coste.

Hoy pueden encontrarse en cualquier comercio de alimentación, aunque el envasado al vacío ha suprimido su olor característico y ha adulterado aquel sabor a sal marina que aún guarda la memoria.

Las que compraba mi madre se vendían por unidades y se envolvían en papel de estraza, que además de servir para transportarlas, evitaba manchar la puerta y su marco al “espachurrarlas” para comenzar su desescamado, utilizando la propia puerta como utensilio de cocina.

El régimen alimentario que la NASA diseñó para los astronautas debía ser completo y equilibrado en nutrientes, de poco peso y escaso volumen. Entre los alimentos seleccionados se incluyó la sardina arenque, por su gran valor nutritivo.

El economista Paul Krugman, Premio Nobel de Economía en 2008, llegó a señalar que las sardinas arenques contribuyeron al dominio español de los mares, al ser una fuente de alimento duradera y portátil para las largas travesías marítimas.

Y aún queda espacio para la anécdota: se cuenta que, durante algún tiempo, se llamó a las sardinas arenques “guardias civiles”. Un tendero colocó sobre el cubo de las sardinas un cartel que decía:

“Guardias civiles a duro.”

Un agente de la Benemérita le reprendió por la falta de respeto que el reclamo suponía para el Cuerpo, y el tendero, con ironía y sentido del humor, cambió el cartel por otro que rezaba:

“A dos duros la pareja.” Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-