[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Sánchez Mejías – Cosas de Cordoba

Sánchez Mejías

Ignacio Sánchez Mejías torero, intelectual y mito de la Generación del 27

El 13 de agosto de 1934 fallecía en Madrid el torero, escritor, dramaturgo y mecenas Ignacio Sánchez Mejías, tras dos días de agonía después de ser gravemente herido en una corrida celebrada el 11 de agosto en Manzanares (Ciudad Real). Aquella tarde, al entrar a matar de muleta y sentado en el estribo, recibió una cornada mortal del toro «Granadino», de la dehesa de Demetrio y Ricardo Ayala, que le perforó el muslo derecho alcanzando la arteria femoral.

Nacido en Sevilla en 1891, Sánchez Mejías fue mucho más que un torero. Hijo de un médico, pronto se sintió atraído por la tauromaquia, donde alcanzó gran fama en los años veinte. Su carrera estuvo marcada por la rivalidad y la hermandad con Joselito el Gallo, de quien fue cuñado por su matrimonio con Dolores Gómez Ortega. Tras la muerte de Joselito en Talavera en 1920, Sánchez Mejías recogió su testigo simbólico en los ruedos.

Una faceta menos conocida de su vida fue su relación sentimental con la célebre bailaora y cantaora Encarnación López Júlvez, “La Argentinita”. La artista había sido antes novia formal de Joselito el Gallo, el cuñado de Ignacio, con quien incluso llegó a estar prometida.

Tras la trágica muerte de Joselito, Ignacio y La Argentinita iniciaron una relación amorosa apasionada, a veces turbulenta, que escandalizó a parte de la sociedad sevillana de la época. La unión entre ambos, sin embargo, fue también una simbiosis artística: ella brillaba en los escenarios del flamenco y la danza española, mientras él se adentraba en el mundo intelectual, literario y universitario.

La Argentinita se convirtió en musa y compañera vital de Sánchez Mejías, y su figura quedó entrelazada tanto con la Generación del 27 como con el renacimiento del folklore español.

Sánchez Mejías ocupa un lugar único en la cultura española porque fue protector y mecenas de los poetas de la Generación del 27. En 1927, impulsó y financió el célebre homenaje a Luis de Góngora en el Ateneo de Sevilla, donde participaron Federico García Lorca, Rafael Alberti, Jorge Guillén, Dámaso Alonso y Vicente Aleixandre.

Ese mecenazgo cultural estuvo muy relacionado con su relación con La Argentinita, pues ambos compartían el interés por promover la cultura popular y elevarla al mismo nivel que la gran literatura.

Sánchez Mejías profesaba una profunda admiración por Córdoba, ciudad que siempre vinculó al arte y al toreo. Su célebre afirmación: “Si desaparecen los toros, siempre quedará Córdoba”, resume su visión de la ciudad como cuna eterna de la tauromaquia y de la tradición cultural andaluza.

Su muerte conmocionó al mundo del toreo y de la cultura. El poeta Federico García Lorca, amigo íntimo de Sánchez Mejías y de La Argentinita, le dedicó la desgarradora elegía “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías”. El poema, dividido en cuatro partes (La cogida y la muerte, La sangre derramada, Cuerpo presente y Alma ausente), convirtió su figura en un mito literario universal.

Ignacio Sánchez Mejías trascendió como torero ilustrado, escritor y mecenas, pero también como protagonista de un triángulo vital que unió el arte taurino, el flamenco y la literatura. Su relación con La Argentinita y su vínculo familiar con Joselito el Gallo reflejan la compleja red de pasiones, arte y tragedia que rodearon su vida.

Hoy su memoria sigue viva como símbolo de un tiempo en el que la tauromaquia, la poesía y el flamenco caminaron de la mano hacia la modernidad. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

fotografía que corresponde a una célebre reunión de la Generación del 27 junto a artistas y amigos en torno a Ignacio Sánchez Mejías, torero, escritor y mecenas del grupo.

 Fotografía tomada en diciembre de 1927 en Homenaje a Luis de Góngora en el tricentenario de su muerte. Este acto sirvió para unir en un mismo grupo a jóvenes poetas de distintas sensibilidades (vanguardistas, clásicos, surrealistas), consolidando la Generación del 27.

Ignacio conquistó al público menos por su técnica que por sus alardes temerarios. Fue un torero de fama, mediático y de gran predicamento entre las mujeres.

 Sánchez Mejías fue piloto de carreras.

Retrato de la Argentinua de Julio Romero de Torres

Boda de Lola Gómez Ortega con Sánchez Mejías, 27-12-1915. Ecompañan sus hermanos Joselito y Rafael «El Gallo»

La placa se encuentra en Manzanares, en las inmediaciones de la plaza de toros donde fue herido de muerte..

Sánchez Mejía fue inmortalizado por los versos que Federico García Loca :

… Y su sangre ya viene cantando:

cantando por marismas y praderas,

resbalando por cuernos ateridos,

vacilando sin alma por la niebla,

tropezando con miles de pezuñas

como una larga, oscura, triste lengua,

para formar un charco de agonía

junto al Guadalquivir de las estrellas.

¡Oh blanco muro de España!

¡Oh negro toro de pena!

¡Oh sangre dura de Ignacio!

¡Oh ruiseñor de sus venas!

No.

¡Que no quiero verla!…