
Urna con los fragmento del supuesto esqueleto de Valentín: una calavera, dos fémur y varios huesos, que se encuentran en Iglesia de San Antón de Madrid.
A pesar de que en 1969 el Concilio Vaticano II retiró la celebración litúrgica de San Valentín del calendario oficial, su figura sigue siendo venerada por muchos, especialmente aquellos que asocian su nombre con la festividad del amor. Valentín, obispo de Interamna (actual Terni, Italia), es considerado mártir de la fe cristiana y del matrimonio.
Sin embargo, su popularidad moderna no se debe tanto a la tradición eclesiástica como a un eficaz impulso comercial. En España, fue Pepín Fernández, fundador de Galerías Preciados, quien consolidó la costumbre de intercambiar regalos en esta fecha, asegurando así la continuidad del consumo tras la resaca económica de enero. Su eslogan publicitario decía: “Practique la elegancia social del regalo”
Valentín fue ajusticiado el 14 de febrero del año 270 en la Puerta Flaminia de Roma (actual Porta del Popolo), por orden del emperador Claudio II el Gótico. Según la tradición, su crimen fue desafiar el edicto imperial que prohibía el matrimonio de los soldados, al considerar que los hombres casados eran menos eficaces en el combate. Valentín, en secreto, continuó celebrando bodas, lo que le costó la vida.
Existen varias versiones sobre los detalles de su martirio. Algunas crónicas medievales relatan que, mientras estaba encarcelado, sanó de la ceguera a la hija de su carcelero, lo que habría contribuido a su condena. Otras versiones aseguran que dejó una nota de despedida firmada con la frase “De tu Valentín”, origen de la tradición de enviar mensajes amorosos en esta fecha.
Se cree que las reliquias del santo llegaron a España en el siglo XVIII como un obsequio papal al rey Carlos IV, quien a su vez las donó a la Orden de los Escolapios en Madrid. Así, los restos terminaron en la Iglesia de San Antón, en la calle Hortaleza. Durante mucho tiempo estuvieron ocultos al público, hasta que en 1984 fueron expuestos en el interior de la parroquia, donde aún pueden contemplarse.
Pero España no es el único país que reclama la posesión de los restos de San Valentín. Como es sabido, el comercio de reliquias fue un negocio altamente lucrativo desde la Alta Edad Media hasta, al menos, el siglo XIX. Hoy en día, los huesos del santo se disputan entre numerosas ciudades: En España: Madrid, Calatayud y Toro. Italia: Terni. Irlanda: Dublín. Polonia: Praga y Chełmno. Grecia: Lesbos. Francia: Roquemaure. Austria: Viena. Escocia: Glasgow. Reino Unido: Birmingham.
Y posiblemente algunas más que aseguran también ser depositarias de los «auténticos» restos del santo. Luego nos extrañamos cuando nos acusan de ser adoradores de cadáveres. Yo diría, adoradores del dinero. Soledad carrasquilla Caballero. Sccc.-