
El 8 de noviembre de 1923 nacía en Cádiz, en la calle Bilbao, Salvador Guerrero Reyes, conocido para siempre como el Maestro Guerrero, una de las figuras fundamentales de la historia de la copla española. Falleció en su ciudad natal, la Tacita de Plata, el 21 de noviembre de 2010, a las diez de la mañana, en la Clínica San Rafael, no lejos de la emblemática plaza de San Juan de Dios. En sus últimos años residió en la Residencia Fragela, centro de carácter social.
Tuve la oportunidad de acompañarlo en varias ocasiones durante sus desayunos en de la plaza. De San Juan de Dios. En aquellas charlas, el Maestro Guerrero hablaba siempre con especial orgullo de La Reina Juana, la obra que consideraba el verdadero culmen de su trayectoria artística. Sin embargo, también expresaba con amargura cómo las discográficas habían explotado comercialmente sus composiciones, ya que, pese a que muchas de ellas seguían sonando en radio y televisión, él no recibía ningún beneficio económico.
A lo largo de una carrera tan extensa como fecunda, Salvador Guerrero se entregó por completo a la creación musical, alcanzando un reconocimiento indiscutible dentro del mundo de la copla. Su legado supera las 7.000 canciones, interpretadas por las grandes voces del género: Manolo Escobar, Lola Flores, Paquita Rico, Antoñita Moreno, Amparo Bautista, Pepe Marchena, entre muchos otros. De su pluma nacieron títulos inolvidables como La Reina Juana, El cordón de mi corpiño, Romances y coplas, La mujer y la copla, Claveles o Volviendo a España.
En diciembre de 2004, el Ayuntamiento de Cádiz le concedió el título de Hijo Predilecto de la Ciudad, un reconocimiento largamente merecido que vino a subrayar su extraordinaria aportación a la cultura gaditana y andaluza.
Tras su fallecimiento, uno de sus amigos más cercanos ofreció al Ayuntamiento el valioso archivo personal del Maestro Guerrero, compuesto por partituras, grabaciones, discos, fotografías, diplomas y objetos personales. Este allegado expresó entonces su preocupación por el destino de este patrimonio: “Ha dejado mucho material que no me gustaría que acabara en un mercadillo. Su ilusión era que se hiciera la Casa de la Copla con todo lo que él tenía: fotos, grabaciones, partituras, pinturas, diplomas; y yo lo único que quiero es que se cumpla su deseo y todo esto se quede en Cádiz”.
La posible creación de una Casa de la Copla en Cádiz representaría no solo un homenaje justo a su memoria, sino también un espacio de conservación, estudio y difusión del patrimonio musical andaluz, destinado a las generaciones futuras.
Con motivo de su fallecimiento, la alcaldesa de Cádiz decretó los días 22 y 23 de noviembre como luto oficial, en reconocimiento a una figura esencial de la cultura local.
Cinco años antes de morir, el propio Maestro Guerrero declaraba en una entrevista:
“Yo soy el único que queda de los antiguos famosos de la copla. Éramos Quintero, León y Quiroga, Ochaita, Valerio, Solano y Guerrero. Y ya no quedo más que yo”.
Con su marcha desaparecía definitivamente una generación irrepetible de poetas-copleros.
Salvador Guerrero a los 14 años marchó a Elorrio (Vizcaya) para iniciar el noviciado como religioso agustino asuncionista, aunque aquella vocación se desvaneció con el tiempo. A los 18 años abandonó el convento y realizó el Servicio Militar en el cuerpo de Sanidad, experiencia que él mismo recordaba con ironía: “Yo no me puse el uniforme nada más que el día que juré bandera”.
Finalizado el servicio, se trasladó a Barcelona, donde trabajó como profesor en un correccional de menores. De día enseñaba; de noche componía y cantaba. Esa era su verdadera vocación. En sus inicios firmó como Julio Reyes, fruto de la modestia y las inseguridades de los comienzos, aunque pronto llegarían composiciones decisivas como La mare mía o La Reina Juana, esta última popularizada primero por Antonio Amaya y convertida en joya flamenca por Bernarda de Utrera.
Más adelante alcanzaría fama internacional con El cordón de mi corpiño, con música de Benito Castellanos y popularizada por Antoñita Moreno. Trabajó estrechamente con figuras como Raquel Meller, Dolores Abril, Lola Flores, Paquita Rico, Pepe Baldó, Manolo Escobar, Imperio de Triana, entre otros muchos protagonistas de la edad de oro de la copla.
El Maestro Guerrero dejó tras de sí 7.000 canciones registradas en la SGAE, 50 espectáculos, 14 marchas procesionales, numerosos pregones y el libro Romances y coplas de España. Además del título de Hijo Predilecto (2004), recibió el de Vecino Predilecto (2007), otorgado por la asociación de vecinos de Cádiz Centro, que recordaba sus distintas residencias en la ciudad y su presencia cotidiana en el puesto de Pecino, donde pasaba largas horas, acompañado en sus últimos años por Manuel Pecino.
Con su muerte, Cádiz perdió a uno de sus hijos más ilustres, un trabajador incansable que supo reflejar en su obra todo un universo emocional que los españoles disfrutaron durante décadas en las grandes voces de la copla. El Maestro Guerrero permanece como referente musical, pero también como un hombre cercano, cordial y entusiasta, cuya memoria merece un espacio permanente en la ciudad que lo vio nacer. Soledad carrasquilla caballero. sccc.-
Letra de La reina Juana, la canción de la que se sentía más orgulloso
De Isabel tuvo la sangre poderosa,
y el sentir de su buen padre, Don Fernando,
la belleza de Granada fue en sus ojos,
talismán de un corazón enamorado,
Burgos clama por su reina,
Valladolid le da un palío
Y un mesón que hay en Tudela,
acecha al enamorado,
A los pies del rey hermoso,
sin descanso noche y día,
la nobleza de Castilla,
suplicante le pedía,
Celos de la luz y el viento,
que tormento,
celos de la mar y el aire,
Doña Juana está rendida,
que fatiga,
que no se lo diga nadie,
Reina Juana ¿por qué lloras?
si es tu pena la mejor,
por que no fue mal cariño,
que fue locura de amor.
Encerrada entre paredes de un castillo,
la esperanza de su amor se le desboca,
y en la sombras de los largos corredores
las doncellas rezan por su reina loca,
Burgos, llora su locura,
Valladolid se lamenta,
Tordesillas la recoge,
de celos, ya, medio muerta.
En Granada Don Felipe
sueño de mármol reposa,
y en Castilla vive presa,
la locura de su esposa.
Celos de la luz y el viento,
que tormento,
celos de la mar y el aire,
Don Felipe se ha dormido,
su marido,
que no lo despierte, nadie
Reina Juana ¿por que lloras?
si es tu pena la mejor,
por que no fue mal cariño,
que fue locura de amor.

Fotografía tomada en la plaza de San Juan de Dios en Cadiz donde solía desayunar ya de mayor.

El maestro Guerrero acompañado de Juanito Valderramas y Dolores Abril.
