
Miguel Morayta, político republicano federal que fue secretario general del Ministerio de Estado durante la Primera República, describe en su Historia General de España (1896) la entrada de Abderramán I en la península:
“Notábase que, mientras las tres divisiones militares que le seguían llevaban cada cual su estandarte, el emir carecía de él, pues hasta entonces no había pensado en ello. El jefe yemení Abu-Zabbab ató un turbante a una lanza, y desde aquel momento aquella enseña fue el paladín de los omeyas”.
Federico de Castro, en su obra Historia de los musulmanes españoles, citando el Ajbar Machmua, narra que Farkad, dirigiéndose a Abulfralh As-Sadfori, le relató la llegada de ‘Abd al-Rahman a la península y añadió:
“Cuando pasemos Tocina y Los Rosales, en la comarca de la Vega, te mostraré el paraje en que se ha de jurar su bandera”.Y, habiendo llegado a la alquería, señaló dos olivos y dijo:
“Entre estos dos árboles se ha de jurar su bandera, y a este acto estará presente uno de los ansares, encargados de la defensa de las banderas, con otros cuarenta mil”.
Claudio Sánchez-Albornoz, en Lecturas históricas españolas, recoge igualmente el pasaje —procedente del Ajbar Machmua o crónica anónima del siglo XI— en estos términos:
“Ebn Moawiya (‘Abd al-Rahman) no tenía bandera, y como cada una de las tres divisiones llevaba la suya, decíanse unos a otros: ‘¡Válgame Dios, cuán grande es la anarquía que reina entre nosotros! Tenemos cada cual nuestra bandera y nuestro jefe carece de ella’.Entonces se presentó Abó-Sabbah ben Fulana al-Yahsobi con un turbante y una lanza que pertenecía a uno de Hadramaut, cuyo nombre ignoro; y, habiendo llamado a uno de los ansares —cuyo nombre y genealogía consideraron de buen agüero—, juraron su bandera en la alquería de Colomera, distrito de Tocina”.
Por su parte, Manuel Nieto Cumplido, en Del Éufrates al Guadalquivir. ‘Abd al-Rahman I, recrea la escena del juramento:
“¡Válgame Dios, ¡qué grande es la desorganización de estas tropas! Tenemos cada uno nuestra bandera y nuestro emir carece de ella.
En aquel instante se presentó Abu l-Sabbah con un turbante blanco atado a la punta de una lanza; la clavó en el suelo entre dos olivos y exclamó: ‘Esta es la bandera de ‘Abd al-Rahman ben Mu‘awiya. Entre estos dos árboles se ha de jurar’.
‘Abd al-Rahman añadió: ‘¡Venceremos, reinaremos y todo esto lo obtendremos con creces!’.
Era el primero de du l-hiyya del año 138 de la hégira, correspondiente al 6 de mayo de 756. Inmediatamente todos prestaron juramento. Esto sucedió en la alquería de Colomera, distrito de Tocina, donde quedó la enseña, que aún podía contemplarse, pues el emir cuidó siempre de protegerla, colocando sobre ella nuevos turbantes”. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-
Azulejo con las 22 bandera que la casa de Cabra incorporo a su escudo después de la batalla de Lucena, de las cuales 18 eran blanca y verdes.

Bandera de Abderramán I. El Emirato Omeya de Córdoba adopta el estandarte blanco como distintivo ante el negro abbasí.

Bandera Abderraman III.

Bandera despues de la batalla de Alarcos.