[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason.   Pepete – Cosas de Cordoba

  Pepete

Fotografía de una litografía de la revista ‘La Lidia’ que interpretar la cogida mortal de Pepete

José Dámaso Rodríguez “Pepete I” — El primer torero caído por un Miura

José Dámaso Rodríguez y Rodríguez nació en Córdoba el 11 de diciembre de 1824, en el entorno del Matadero Viejo, junto a la Torre de la Malmuerta, un barrio marcado por el trajín de las reses, los tratantes y el olor a cuero y ganado.

Fue bautizado en la iglesia de Santa Marina, cuna de toreros, y creció en el barrio de la Merced, donde la mezcla de vida popular, oficios ligados al campo y la presencia cercana del coso taurino formaban casi de manera natural el carácter de un torero.

Su familia estaba dedicada a la trata de ganado, un oficio que él mismo ejerció de joven y que le dio un conocimiento directo del animal bravo. Su hermano Manuel Rodríguez, banderillero, fue el primero en usar el apodo de Manolete, que después haría eterno su sobrino-nieto, el célebre Manuel Rodríguez “Manolete”.

Además, Pepete se casó muy joven con Rafaela Bejarano, perteneciente a una saga taurina. Todo en su vida —el barrio, la familia, los oficios, las compañías— parecía empujarle hacia los ruedos.

Pepete comenzó como subalterno en las cuadrillas de Antonio Luque Camará y de José Redondo, “El Chiclanero”, dos grandes referencias del toreo de mediados del siglo XIX.

Se cuenta incluso que, cuando Alejandro Dumas visitó Córdoba, Pepete actuó como su guía por la sierra del Brillante, detalle que nos habla de un personaje popular, cercano y querido.

Tomó la alternativa en Sevilla, el 12 de agosto de 1850, apadrinado por su tío Antonio Luque Camargo. Desde entonces compitió con las primeras figuras del escalafón: El Tato y Desperdicios, manteniéndose varios años entre los puestos más destacados del toreo nacional.

En su cuadrilla tuvo a un joven cordobés que acabaría cambiando la historia del toreo: Rafael Molina “Lagartijo”, futuro primer Califa del toreo.

Pepete fue también el primero de los cuatro matadores que llevarían ese apodo.

Una circunstancia trágica marcaría esa saga: tres de ellos murieron por cornada mortal, convirtiendo el nombre de Pepete en una sombra legendaria dentro de la tauromaquia.

El 20 de abril de 1862, Domingo de Resurrección, en la plaza de toros de Madrid —la de la Puerta de Alcalá—, se lidió un toro de Miura llamado “Jocinero”.

El destino quiso que ese toro fuese, el primer Miura que mató a un torero y que el último Miura mortal, “Islero”, acabara con la vida de su sobrino-nieto Manolete, 85 años después.

Durante la suerte de varas, Jocinero derribó al picador Antonio Calderón y Pepete, en un gesto de torería y compañerismo, saltó rápido para auxiliarlo. Al intentar apartar al toro del caballo, el Miura lo alcanzó de lleno en el pecho, atravesándole el corazón. Herido de muerte, Pepete se incorporó y caminó unos pasos hacia la barrera. Allí cayó, pero antes pronunció una frase que quedó grabada en la memoria taurina: —¿Ha sio argo?

También se cuenta una versión diferente de su muerte que, al repetir la suerte de la garrocha, a petición de Isabel II, presente en la plaza aquel día.  fue cuando Jocinero le alcanzó el corazón. Murió minutos después en la enfermería.

Fue enterrado en el cementerio de San Luis y San Ginés de Madrid. Su muerte, tan trágica como ejemplar, dio inicio a la leyenda negra de los Miura y fijó para siempre el nombre de Pepete en la historia del toreo español. Soledad carrasquilla caballero. sccc.-

José Dámaso Rodríguez “Pepete I”

Jocinero el Miura que dio muerte a Petete

Caja de cerilla con la imagen de Petete

Lámina antigua alegórica a la muerte de de Pepete

Pintura de Rodolfo Álvarez. Pepete, muerte de un torero.