[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Pedro Fernández de Alcaudete – Cosas de Cordoba

Pedro Fernández de Alcaudete



Fotografia de un sambenito que se encuentra en la casa Sefarad de Córdoba 

El 28 de febrero de 1484, en Córdoba, fue ejecutado en la hoguera Pedro Fernández de Alcaudete, canónigo y tesorero del Cabildo de la Catedral, acusado de ser judaizante, es decir, de practicar en secreto la fe mosaica pese a su condición de cristiano viejo y dignidad eclesiástica.

Su proceso se enmarca en los primeros años de la Inquisición en Castilla, que había sido instaurada en 1478 por los Reyes Católicos y que en Córdoba desplegó pronto su aparato represivo contra conversos, muchos de ellos vinculados al clero y a las élites urbanas.

Alrededor de su figura se tejió un relato “milagroso” para justificar su detención, una práctica habitual de la Inquisición, que buscaba legitimar sus condenas revistiéndolas de señales divinas o providenciales. Sin embargo, las fuentes apuntan a un origen más terrenal de la acusación: una manceba que vivía en su casa lo denunció, declarando que, pese a su posición como tesorero de la Catedral, seguía observando los ritos judíos.

Cuando el Santo Oficio ordenó su arresto, Pedro Fernández de Alcaudete se resistió a la detención con ayuda de sus criados, llegando incluso a provocar la muerte del alguacil mayor de la Inquisición en Córdoba. Esta circunstancia agravó enormemente su causa y selló su destino.

Tras ser apresado, fue encerrado en las cárceles inquisitoriales durante un tiempo, hasta que se celebró su auto de fe. En él, fue degradado de todas sus órdenes eclesiásticas y vestido con la aljuba amarilla con mangas largas, hábito infamante reservado a los condenados por judaizar, con un rótulo que rezaba: “Este ha judaizado”.

Montado en un asno y expuesto a la humillación pública, fue conducido hasta el quemadero de la Puerta de Baeza, el lugar destinado a las ejecuciones de la Inquisición en Córdoba. Allí se cumplió la sentencia: fue quemado vivo como hereje pertinaz.

El relato de este proceso quedó registrado en un manuscrito conservado en el archivo del Real Convento de San Pedro de la Orden Franciscana de Córdoba, lo que ha permitido conocer los detalles de uno de los primeros grandes autos de fe de la Inquisición cordobesa.

El caso de Pedro Fernández de Alcaudete ilustra el clima de sospecha y persecución de finales del siglo XV, cuando incluso altos cargos eclesiásticos podían ser acusados de herejía y sometidos a las penas más crueles, en un contexto donde la Inquisición se consolidaba como instrumento político y religioso de control social en los reinos de Castilla. Soledad carrasquilla Cablallero. Sccc.-

Por haber nacido en otra parte. Capricho, realizados por Francisco Goya.

Condenado por la Inquisición en un auto de fe. Francisco Goya