
Fotografía del Patio de las Mujeres tomadas desde el Salón de los Mosaicos, al fondo la puerta original del Alcanza, llamada puerta Barroca, por ser actualizada en el siglo XVII. Fue usada desde los almohades hasta en siglo XX en que se abrió la puerta en la que se encuetra la escultura dedicada a Alfonso X.
El conocido patio de mujeres del Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba recibe su nombre por el uso que tuvo durante su etapa más reciente: sirvió como espacio de reclusión femenina cuando el Alcázar funcionó como prisión provincial hasta 1931 y, posteriormente, como prisión militar, actividad que mantuvo hasta su clausura definitiva en 1947. Esta dependencia, situada en el lado oriental del conjunto monumental, ocupa un lugar cargado de historia que se remonta muchos siglos atrás.
Los restos arqueológicos conservados en la zona permiten reconstruir una larga secuencia histórica. Del siglo I d. C. destaca un recinto vinculado a la construcción del lienzo meridional de la muralla, levantado en época de Augusto como elemento defensivo asociado al puerto fluvial de la ciudad. En este sector se han identificado instalaciones portuarias y parte de una torre vigía tardorromana, cuya función era controlar la actividad del puerto y el acceso al río.
Entre los siglos IV y V, en un contexto de inestabilidad del Imperio Romano, la muralla fue reforzada y se construyó un castellum adosado a ella. Este pequeño fuerte desempeñó un papel estratégico al proteger el puente y el puerto fluvial, auténticos puntos neurálgicos para la ciudad tardoantigua.
Tras la conquista islámica de Córdoba, el castellum se integró en el sistema defensivo del Alcázar de los emires y califas omeyas, convirtiéndose en uno de sus núcleos fortificados. Más tarde, en la segunda mitad del siglo XII, los almohades ampliaron y reforzaron la fortificación, transformándola en una gran alcazaba destinada a acuartelar tropas y controlar el acceso al puente.
Esta alcazaba islámica se convertiría en el precedente directo del Alcázar de los Reyes de Castilla, levantado tras la conquista cristiana de la ciudad en 1236. A partir de entonces comenzó a configurarse el castillo que hoy conocemos, adaptado a las necesidades defensivas, residenciales y administrativas de los monarcas castellanos.
Con el paso de los siglos, el Alcázar acumuló usos muy diversos. Uno de los más significativos se produjo cuando la reina Isabel la Católica cedió parte del conjunto al Tribunal del Santo Oficio, que lo utilizó como sede y lugar de reclusión. Después, ya en el siglo XIX, el Alcázar acabó funcionando como cárcel provincial, uso que terminaría por transformar radicalmente muchos de sus espacios históricos.
En el siglo XX, las autoridades decidieron construir un palacio de congresos en la zona oriental del Alcázar. Para ello se derribaron las antiguas instalaciones de la prisión de mujeres, desapareciendo así buena parte de las estructuras modernas. Sin embargo, como ocurre con frecuencia en Córdoba, el proyecto se vio detenido por la aparición de restos arqueológicos de enorme valor en el subsuelo. Las obras quedaron paralizadas, y los trabajos arqueológicos —inicialmente prometedores— fueron finalmente abandonados, dejando esta área en un estado de incertidumbre y a la espera de un plan definitivo de recuperación.
En las últimas décadas, el Patio de Mujeres ha sido objeto de diversas intervenciones destinadas. Los restos descubiertos bajo el patio —murallas romanas, torre tardorromana, estructuras fluviales y fases islámicas— están siendo estudiados y consolidados. Estas actuaciones pretenden integrar los hallazgos en el recorrido visitable, siguiendo el modelo aplicado en otras zonas del Alcázar.
El Patio de Mujeres del Alcázar es hoy un lugar en transformación: un espacio donde se entrecruzan el recuerdo carcelario del siglo XX, la arquitectura medieval y los cimientos romanos de la Córdoba portuaria.
Las reformas actuales buscan devolverle su dignidad histórica, hacerlo accesible y convertirlo en un espacio narrativo donde el visitante pueda comprender la complejidad de casi dos mil años de historia superpuestos en un mismo recinto. Soledad Carrasquilla Caballero sccc.-

Antigua cárcel de mujeres