[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Olvido de Pascual Madoz Ibáñez – Cosas de Cordoba

Olvido de Pascual Madoz Ibáñez

Pascual Madoz Ibáñez ​describió la historia de la navegabilidad del río Guadalquivir en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España olvidando la importancia del puerto de Córdoba durante más de 500 años.

En el periodo de los valies el rio fue potenciado desde Damasco. Durante el emirato Abderramán II crea la Marina andalusís y en el califato el puerto tuvo gran importancia al pasar por la capital de un territorio de tal envergadura política.

Durante el periodo andalusí que omite Pascual el río Guadalquivir fue navegable desde Sanlucas hasta Castulo (Linares), con Córdoba como centro neurálgico.

Este es la reseña sobre el rio Guadalquivir de Pascual Madoz en Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España, no tiene desperdicio su falta de memoria histórica:

«Este famoso río. principio a ser navegable desde os tiempos más remotos. Hasta Sevilla llegaban en tiempo de Estrabón naves grandes; desde Sevilla á Ilipa subían barcos más pequeños, y desde Ilipa á Córdoba esquifes formados de piezas: en épocas más remotas surcaban este r. canoas hechas de troncos de árboles cóncavos á manera de artesas, que fueron sin duda el primer ensayo de la navegación. No pudiendo referirse esto á la época de los cartagineses y fenicios, naciones que tanto adelantaron en la náutica, es necesario remontarse a los siglos anteriores a la venida de estas genes a España, cuando aún los españoles sencillos, dichosos e independientes, no habían sido turbado en la posesión pacífica de la hermosa y fecunda tierra que habitaban por la ambición de los extranjeros.

Los romanos continuaron la navegación de este r. haciendo por él un grande comercio con Italia. No la abandonaron los godos aun cuando decayese mucho, no sin el menoscabo que es consiguiente en la prosperidad del país, y duró por lo menos hasta el reinado de D. Enrique III, que se embarcó en Córdoba para Sevilla en 1402. En tiendo del rey D. Pedro hacían ambas ciudades mucho comercio por el r.; y así es que, habiendo cerrado el paso a los barcos algunos dueños de los molinos que hay entre Córdoba y Sevilla con las azudes que habían construido, los barqueros de esta última ciudad se quejaron á aquel monarca en 1360, quien mandó se dejase expedito el paso á los buques, comisionando al alcalde mayor de Córdoba para que fijase el espacio que las bocas que se abriesen debían tener. Este dio por regla la anchura del arco de la catedral llamado de las bendiciones (28 pies) y determinó que la profundidad fuese de 6 pies. Habilitase la navegación; pero hubo de cesar por temor de los robos que en sus incursiones hacían los moros de Granada, motivo que faltó con la conquista de esta ciudad; mano no por eso se trató de restablecerla. En 1528 volvió a pensarse con grande empeño en la navegación del Guadalquivir hasta Córdoba, y sobre las ventajas de llevar a efecto esta empresa para promover la prosperidad de la Andalucía, leyó públicamente al ayunt. de aquella c. un elocuente y erudito discurso, que trae en sus obras, e. célebre cordobés Hernán Pérez de Oliva. Consultado después el proyecto con Felipe II, no se puso dificultad alguna, y aun se acordó su ejecución para cuando se concluyesen otros más urgentes de que se trataba entonces. A principios del siglo XVII el jurado de Sevilla requirió a Córdoba con la provisión del rey D. Pedro para volver al uso antiguo de las barcas con que abastecía las fronteras de Andalucía; y en 1628 se promovió esta idea siendo ministro el conde-duque de Olivares, el cual envió peritos á Córdoba, que tanteando las dificultades y venciendo con el arte muchas de ellas, dieron principio a la navegación, si bien estos ensayos no tuvieron consecuencia alguna. En el reinado de Carlos IV convirtió el Gobierno su atención a tan importante objeto, tratando de la navegación de este r. por su cauce, y se construyeron barcas que, desde la provincia de Jaén con una de las pinnadas de la sierra de Segura, descendieron hasta córdoba; más el proyecto tuvo esta vez el mismo mal suceso que las anteriores. Los franceses durante el tiempo que ocuparon esta provincia restablecieron en breve el comercio interior por las aguas del Guadalquivir, bien que, respetando las azudes, y sin construir obras adecuadas para atravesarlas. Fabricaron unas barcas tan planas que admitiendo proporcionada carga, solo calaban 18 pulgadas, y condujeron á Sevilla trigo y otros efectos en varias ocasiones. Las barcas que en 1811 sostenían el bloqueo de Cádiz en el Trocadeero se habían construido en Córdoba y habían bajado por el r.; pero idos los franceses cesó la navegación, desaprovechándose la tentativa y el ejemplo que habían dado los extranjeros. En 1813 la regencia del reino nombró un comisionado que se ocupase de este proyecto, con cuyo fin levantó planos y presentó presupuestos, pero quedó todo paralizado a la llegada de Fernando VII. El Gobierno volvió por último á ocuparse de este negocio en 1810; más consideradas mejor las cosas, se resolvió formar un canal lateral como empresa más útil y realizable, cuya ejecución fué aprobada en 11 de marzo de 1819. Según el proyecto, debe tener de log. 24 1/2 leg.: su anchura en la superficie 41 pies, y 30 en la solera con 8 de profundidad; estando su costo regulado en 72.603,761 rs. Finalmente, desde Córdoba y aún más arriba corre el Guadalquivir con tan corto desnivel, que apenas se percibe su carrera, y siguiendo su curso por medio de llanuras ofrecen sus deliciosas márgenes corrientes muy cómodas para la sirga». Sccc.