
El 2 de octubre de 1936 salió a la calle el primer número del periódico Azul, que se publicó diariamente hasta julio de 1941. Utilizó las instalaciones del diario gubernamental La Voz. Diario Gráfico de Información, que fue incautado manu militari, es decir, por la fuerza, sin que mediara compra, contrato o procedimiento legal alguno. La ocupación se realizó sin siquiera mantener una apariencia formal de legalidad.
Azul fue el órgano oficial de Falange Española Tradicionalista y de las JONS, según constaba en los subtítulos de su propia cabecera. Fue, además, el predecesor directo del Diario Córdoba, fundado en 1941 sobre las mismas bases materiales e ideológicas.
Entre octubre de 1936 y octubre de 1938 fueron desapareciendo los distintos diarios cordobeses que aún sobrevivían: Guión, El Defensor de Córdoba, Diario de Córdoba… Para el otoño de 1938, Azul se había convertido en el único periódico que se editaba en la ciudad.
El historiador y académico Rafael Castejón y Martínez de Arizala rememoraba así aquel episodio:
«Una noche, después del alzamiento militar, entraron en el periódico a mano armada. Se llevaron a su director, Pablo Troyano, al poeta Alvariño —discípulo y amigo de García Lorca— y a otro tipógrafo, y los fusilaron. Se incautaron del periódico y de sus instalaciones. Nos dejaron una letra de 65.000 pesetas que quedaba pendiente a Cruz Conde, que fuimos descontando como pudimos del Banco de Bilbao. Le cambiaron el nombre, le pusieron Azul y luego Córdoba. A los tres años nos dijeron que querían legitimar aquel atraco a mano armada. ¿Y qué íbamos a hacer? A cambio del resto de la deuda, y sin indemnización alguna, se legitimó la incautación».
Así, Azul no solo representó un cambio en el panorama periodístico cordobés, sino que simbolizó también la apropiación violenta de la prensa local por el nuevo régimen franquista, que comenzó a construir su relato desde las páginas de tinta confiscadas. Soledad carrasquilla Caballero. sccc.-
