
El 23 de enero de 1516 falleció, a los 63 años, Fernando II de Aragón en la localidad de Madrigalejo, Cáceres. Había nacido en Zaragoza el 10 de marzo de 1452, siendo uno de los monarcas más destacados de la historia de España y conocido, junto a su primera esposa Isabel I de Castilla, como «los Reyes Católicos».
Fernando se dirigía al Monasterio de Guadalupe, procedente de Plasencia, con el propósito de asistir al capítulo de las órdenes militares de Calatrava y Alcántara. Sin embargo, al llegar a Madrigalejo, la enfermedad que padecía se agravó, lo que obligó a buscar refugio en la casa de Santa María, propiedad de los monjes del Monasterio de Guadalupe.
Al conocer la gravedad de su estado, acudieron a Madrigalejo figuras clave de la época. Entre ellos estaban Adriano de Utrecht, representante de su nieto Carlos de Gante (futuro Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico), y su esposa, Germana de Foix.
Durante sus últimos días, Fernando dejó instrucciones trascendentales que marcaron la transición política tras su muerte:
El escrito del 21 de enero: En nombre de la reina Juana, Fernando redactó un documento dirigido al reino de Castilla, con el objetivo de evitar que Adriano de Utrecht asumiera la regencia de este territorio.
Ese mismo día, Fernando escribió una emotiva carta de despedida a su nieto Carlos, en la que le instaba a cumplir su testamento y le ofrecía consejos para gobernar el reino de Aragón.
El último testamento: Al anochecer del 22 de enero, apenas unas horas antes de morir, Fernando firmó su testamento final. En él, designó como regente de los reinos de Aragón a su hijo bastardo, Alonso de Aragón, arzobispo de Zaragoza, mientras que el cardenal Cisneros se encargaría de los reinos castellanos. Estas disposiciones aseguraban que ambos regentes gobernarían hasta la llegada de Carlos, evitando que su hermano menor, Fernando de Aragón, asumiera posiciones de poder que pudieran generar divisiones entre ambos y amenazar la unidad de las coronas de Castilla y Aragón.
Fernando murió vestido con el hábito dominicano, símbolo de humildad y religiosidad. Su cuerpo fue enterrado provisionalmente en la iglesia parroquial de Madrigalejo. Poco después, en ese mismo año, sus restos fueron trasladados al convento de San Francisco en la Alhambra, donde ya reposaban los de su primera esposa, Isabel I de Castilla, cumpliendo así con su deseo expreso. Más tarde, ambos fueron enterrados definitivamente en la Capilla Real de Granada, el mausoleo construido para albergar a los Reyes Católicos y que simboliza su legado político y religioso.
Se especula que la causa de la muerte de Fernando el Católico podría estar relacionada con el consumo excesivo de cantárida, una sustancia utilizada en la época como afrodisíaco. Se dice que Fernando la habría empleado con el propósito de engendrar un heredero varón con su segunda esposa, Germana de Foix, en un intento de reforzar la línea sucesoria de la Corona de Aragón.
La muerte de Fernando marcó el fin de una era en la que España inició su camino hacia la unificación y el ascenso como una potencia global. Su habilidad política, tanto en el ámbito interno como en el internacional, consolidó el poder de las coronas de Castilla y Aragón, sentando las bases para el reinado de su nieto Carlos. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-
Estoque de ceremonias de Fernando II de Aragón, fotografiado en el Museo del Ejército en Toledo con motivo de la exposición de los 500 años de la muerte el gran Capitán. Esta espada se encontraba en la armería imperial entre las armas que Carlos I heredó de su abuelo materno, por lo que figura en el llamado Inventario Iluminado de la Real Armería. El carácter ceremonial de esta espada está confirmado por el inventario de los bienes de Carlos I conocido como la Relación de Valladolid de 1558 y por el inventario de la Real Armería de 1594, donde se describe, respectivamente, como “Una espada ancha vieja de armar Cavalleros con pomo llano y agujereado y cruz dorada”

Sala dondoe murio Fernado el Catolico.

Segundo enterramiento de Fernando el Calórico en el l Monasterio de San Jerónimo de la Alhambra.

Terce enterramiento de los Reyes Catolicos, Capilla Real de Granada