
San Antonio, navegante de tarajes y espinos,
entre adelfas y juncias y el álamo que al principio
conocimos matorral, y hoy es gallardo y erguido
el nido que al cielo claman gorriones y golondrinas.
San Antonio, entre la verde vereda de liquido
vas reflejando tu imagen, durante tantos siglos
y los anhelos pedidos y encontrados de nuestro sino
al amparo de tu sombra y cobijados con tu abrigo.
San Antonio sin cabeza cansado como tu niño
de mirar a la muralla y contemplar el camino
por el que de alguna forma todos nos hemos ido,
si decir adiós siquiera, pero sintiendo contigo.
San Antonio, sagrada catedral, divino morabito
de aquellos Caballeros, molineros antiguos,
que llevan en su mirada la imagen de tu cobijo
como la casa santa que toca el infinito.
San Antonio alejado y abandonado en tu nicho.
¿Recuerdas aquellos días que junto a ti crecimos
soberbios, ilusionados, poderoso y engreídos
Toda una estirpe que esta quedado pedidas?
San Antonio unos en San Rafael otros bajo los olivo,
y algunos aun aquí parados a contemplar tu suplicio
de ver tus ruinas como un conjurado maleficio
que nos atrae y nos hiere como silicios.
San Antonio en el fluido de tu senda de frio
Por el que solo ya navegan aguas manchadas de olvido
Que solo y que alejado, casi sin corriente el rio
Andas por el tiempo alado de infortunios.
San Antonio como inmensa tumba anclado
en el Guadalquivir de los suspiros
guardas los juegos alegres de cuando fuimos niños,
y el grito desgarrador ¡de haber vivido!
Soledad Carrasquilla Caballero.







Parte trasera del molino donde el tajamar ya ha sido comido por la hierba

Atardecer de otoño.

Molino San Antonio en la década de los años cincuenta antes de estar construida la primera muralla. Al fondo puede verse la que llamábamos la casa Colora que servía para secar pieles y olía a demonios al pasar cerca de ella y mas alejado el puente Nuevo que aun no se llamaba de San Rafael.
Un poco mas cerca de nuestro punto de vista, el Altillo aún no había sido demolido para buscar los basamentos de edificaciones andalusíes, que efectivamente se hallaron, aunque se dejaron tapizar por los jaramagos. Y al final de la cuesta un poco metida en el rio la alcantarilla de Campo de la Verdad. Cerca del desagüe solían tirar el pescado del mercado de la Corredera que no se encontraba acto para el consumo, según la vigilancia sanitaria.
Parte de la zúa de Culeb se puede ver tapada por la arena, sirviendo de camino al molino. solo cuando empezaban las riadas solía afloras sus piedras
En primer termino la arena, que siempre traía el rio en sus avenidas de primavera y otoño, a pesar de esta construido ya la presa del Guadalmellato, se encuentra removida por los areneros, que la sacaban de la orilla, y en invierno metidos en el rio con el agua hasta la rodillas. sccc.
Fotografía del molino que por la luz y la sobra, puede ser un atardecer de verano.