[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Molino romano de La Corta – Cosas de Cordoba

Molino romano de La Corta

Los molinos del Guadalete: un hallazgo que enlaza Roma, al-Ándalus y la Andalucía moderna

El 5 de abril de 2019, la prensa andaluza y nacional se hizo eco de un hallazgo arqueológico de enorme relevancia en la margen derecha del río Guadalete, bajo los cimientos del puente de la Cartuja, en la barriada rural de La Corta, dentro del término municipal de Jerez de la Frontera. Durante unas obras de mantenimiento y conservación del cauce del río —el que los antiguos llamaban poéticamente el río del olvido—, los técnicos descubrieron los restos de un complejo hidráulico excepcional, compuesto por tres molinos superpuestos: uno de época romana, otro andalusí y un tercero medieval-cristiano, además de otras estructuras hidráulicas de diferentes fases constructivas, algunas en uso hasta el siglo XVIII.

El hallazgo ha sido calificado por los especialistas como único en España, al conservarse un molino hidráulico romano prácticamente íntegro, junto con las evidencias de su reutilización a lo largo de más de un milenio. En el mismo emplazamiento se cruzan tres tiempos: el del Imperio, el del califato y el del Antiguo Régimen, lo que convierte a La Corta en un verdadero palimpsesto hidráulico donde la historia del agua, la harina y la energía se entrelazan en un mismo punto del paisaje jerezano.

Aunque los medios subrayaron su singularidad como “el único molino romano conservado en España”, conviene recordar el molino Chico de Córdoba, Antonio Caballero Álvarez lo identificó como de factura romana y que podría datarse incluso en época republicana. Mientras que el molino del Guadalete podría remontarse al periodo de Lucio Cornelio Balbo el Menor, el cordobés se considera aún más antiguo, posiblemente del tiempo de Cneo Pompeyo Magno, cuando la Bética era uno de los principales graneros del mundo romano.

Ambos enclaves, el valle del Guadalquivir y el valle del Guadalete, desempeñaron papeles complementarios en la estructura económica del sur peninsular. La capital provincial, Córdoba, era un centro de manufactura y distribución de cereal, aceite y vino, productos que se transportaban por el Guadalquivir, navegable hasta las cercanías de Linares. Desde allí, los cargamentos bajaban hasta los puertos béticos —entre ellos, Málaga y Cádiz— para su envío a Roma.

El Guadalete, aunque más modesto, fue siempre un río navegable hasta Jerez, lo que facilitó su uso para el transporte fluvial y el funcionamiento de molinos, batanes y norias. Su curso, además, conectaba con antiguos caminos que unían la campiña jerezana con el mar y el hinterland agrícola. El molino romano descubierto en La Corta se ubica precisamente junto a uno de esos caminos secundarios que conducían a un embarcadero fluvial, a escasa distancia de una villa romana sobre la que se levantó más tarde el Monasterio de la Cartuja.

El complejo hidráulico descubierto muestra una continuidad tecnológica y funcional que atraviesa los siglos. La estructura romana, robusta y de sólida sillería, fue reaprovechada en época andalusí, cuando la ingeniería del agua alcanzó uno de sus mayores niveles de sofisticación en la península. En esa etapa, se añadieron canales, compuertas, zudas y presas, adaptando la corriente del Guadalete para mover ruedas y turbinas.

Los ingenieros andalusíes, herederos de las técnicas romanas y orientales, perfeccionaron el uso de la energía hidráulica para moler cereal, prensar aceituna o regar huertos. Es probable que el molino andalusí de La Corta formara parte de una red agrícola vinculada a las alquerías cercanas a Jerez, en un tiempo en que el término de Šarīš (Jerez) era un territorio fértil y bien irrigado.

Con la llegada del periodo castellano bajomedieval, el enclave siguió en uso, actualizándose con técnicas nuevas sin perder su estructura primitiva. Así, durante más de 1.700 años, el agua del Guadalete continuó haciendo girar las piedras del mismo molino, símbolo de una Andalucía que reutiliza, transforma y conserva su herencia técnica.

El molino hidráulico de La Corta, activo aún en el siglo XVIII, constituye un testimonio excepcional del patrimonio industrial antiguo de Andalucía. Su infraestructura, compleja de datar en detalle, presenta indicios constructivos —como el uso de morteros hidráulicos y sillares tallados— propios de una época de esplendor económico entre los siglos I a. C. y II

Aunque la documentación histórica directa es escasa, la ubicación del molino en un antiguo eje comercial fluvial y su cercanía a una villa romana sugieren que formó parte de un núcleo urbano o agroindustrial vinculado al abastecimiento de grano y harina para la región de Gades

El hallazgo de La Corta no es solo una aportación arqueológica; es un símbolo de la continuidad del saber hidráulico que une tres mundos: el romano, el andalusí y el castellano. Refleja cómo, a lo largo de los siglos, el agua ha sido motor económico, elemento sagrado y recurso vital en la historia de Andalucía.

Hoy, los restos del molino y sus estructuras asociadas poseen un alto potencial cultural y turístico, tanto por su valor histórico como por su capacidad de narrar la relación entre el hombre y el río. El Guadalete, el “río del olvido”, recupera así su memoria como arteria de vida y de trabajo, como espejo donde se reflejan las civilizaciones que moldearon la identidad de la Baja Andalucía. Soledad carrasquilla Caballero. sccc.-

Parece que no hay una construcción escalonada de aguante de noria como ésta en todo el arco Mediterráneo.

La construcción abovedada de trazas andalusíe.

En las escaleras que se veían emerger del Guadalete los pescadores se sentaban con sus cañas, Los areneros ataban sus bestias y los niños la utilizaban de trampolín en sus baños. Nadie podía imaginar que lo que velaban las aguas, la memoria colectiva le ponía nombre: el Batan

Esta fotografía puede apreciarse un poco, la cubierta del molino Chico en Córdoba.