
El día 10 de agosto de 1002, moría en Medinaceli, Abu Amir Muhammad, conocido por Almanzor, el Gran Primer Ministro de Andalucía, que probablemente había nacido en Algeciras, aunque lo reclama también los vecinos de Torrox, como su paisano.
Alguien escribió de él: “Las huellas que han dejado sobre la tierra te enseñaran su historia como si la vieras con sus propios ojos. Por Dios que jamás los tiempos tuvieron otro semejante a él ni que como él defendiera nuestra frontera”
Mas de mil años después continua su presencia; para algunos como el caudillo terror de sus enemigos que destruyó León, Pamplona y Barcelona y trajo a hombro de cautivos las campanas de Santiago para ponerlas de lámparas en la Mezquita de Córdoba y que con sus cincuenta razias mantuvo estable la frontera dándole más poder a Andalucía que en tiempos de Abderramán III.
Hombre de fe, ídolo para sus hombres, misericordioso con los débiles, amante de los niños , protector de la cultura , animador de los filósofos, benefactor de los poetas, admirador de la inteligencia, generoso con sus soldados , constructor de puentes y caminos. Amplio al doble la Mezquita de Córdoba y levanto la ciudad de Medina Alzahira .
Se ha dicho de él que de haber nacido hijo de un príncipe hubiese sido un general más importante que Alejandro.
Fue enterrado cubierto por el polvo de sus contiendas que había acumulado sacudiendo sus vestidos después de cada una de sus batallas. sccc.
Fotografía del arco romano de Medinaceli donde el 10 de Agosto de 2002 al cumplirse el milenio de su muerte un puñado de sus coterráneos depositamos tierra de las ocho provincias andaluzas que llevamos en su memoria y que repartimos entre la alcazaba, un olivo cercano y el arco romano. La tierra de Córdoba la cogí yo personalmente en la orilla del río Guadalquivir más cercana al molino San Antonio